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@S. McCoy .-Experto financiero que escribe Valor Añadido. Es un incisivo analista que despertó el interés de nuestros lectores con sus brillantes y didácticos artículos sobre empresas, sectores y tendencias del mercado.
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Hoy me voy a meter en un jardín del que no sé muy bien cómo salir. Alguno dirá que se trata de otro corta y pega más de McCoy, crítica que acepto como todas las demás. Entenderán que no la comparta. En Valor Añadido mi opinión es una más, siendo mucho más importante el debate que, al calor de la misma, se suscita. Siempre lo he entendido así. Y así espero que siga siendo en el futuro. De ahí que no me importe aterrizar en temas de los que tengo el mismo nivel de conocimiento que el público en general… o incluso menos. La ilustración colectiva que mana de los comentarios de los lectores suplirá con creces mis deficiencias como es habitual. Dicho esto, entremos en materia.
“Las compañías de telefonía móvil esperan que las descargas de aplicaciones sean su principal fuente de ingresos en los mercados desarrollados de aquí a tres años”, Financial Times el 22 de agosto de 2010. Una afirmación, basada en una encuesta de la Economist Intelligence Unit, ante la cuál era imposible permanecer indiferente. Por varios motivos. En primer lugar por las magnitudes de las que estamos hablando. No hay que olvidar que sólo Telefónica facturó en el año 2009 56.700 millones de euros. De ellos, aproximadamente 22.000 procedían del negocio móvil en España, Reino Unido y demás países europeos en los que se encuentra presente, economías maduras. Pues bien, frente a este dato las estimaciones de las firmas de análisis especializadas hablan de unas ventas de aplicaciones globales de poco más de 12.000 ($15.650) millones de euros en 2013 (desde 1.500 en 2009). Un crecimiento exponencial pero insuficiente a todas luces como alternativa. Y más teniendo en cuenta que los operadores dominantes apenas facturan en la actualidad por este concepto.
Tal discrepancia entre la aparente percepción de la industria y esa realidad numérica, de la que por supuesto no es ajena al sector, no deja de ser una manifestación más de la incertidumbre estratégica que preside sus negocios y que sigue contemplando Internet -ese “lugar de interconexión social” como la define Jeff Jarvis este fin de semana en El País- más como una amenaza que como una oportunidad que va mucho más allá de la mera venta masiva de líneas fijas o móviles, distinción por cierto cada vez más difusa. En tanto se decide, Skype cuenta ya con más de 400 millones de usuarios y abrió un nicho de mercado al que ahora se quiere incorporar Google. Una tecnología disruptiva que amenaza con poner en cero el coste de las comunicaciones de datos y voz para el usuario. El boom de las aplicaciones, por su parte, pone en riesgo la neutralidad de la Red en un doble sentido: bien porque consista en dar prioridad a aquellos que paguen porque el carrier dé preferencia a su contenido frente al de otros o bien porque nazca a resultas de la conversión del propio operador dueño de la infraestructura en proveedor preeminente de contenido. Tanto monta, monta tanto.
Si verdaderamente esta última realidad se concreta, y los incumbents acaban compitiendo con los Apples, Googles y compañía, cobrará más sentido que nunca la idea de la separación, como ocurre en otros sectores como el eléctrico o el gasístico, entre infraestructura y negocio, entre autopista y conductores. El carácter fundamental para la vida cotidiana de la nación de su red de telecomunicaciones justificaría un régimen similar al que ahora disfrutan Red Eléctrica o Enagás, tanto regulatorio como en los mercados de capitales. Un proceso de segregación que, si nos atenemos al alarmista panorama presentado por Julio Linares a finales de agosto sobre las inevitables consecuencias para las compañías del statu quo vigente, actuaría en beneficio de las Telefónicas de turno que se quitarían un lastre de encima. Por el contrario, el modelo económico de los proveedores de contenido –que incluiría en igualdad de condiciones a las telcos tradicionales- se vería alterado por la aparición de un inesperado coste de distribución que podría cuestionar la viabilidad de algunos de ellos, siendo su compensación un territorio no tan inhóspito a explorar lleno de escalabilidad, retos publicitarios, nuevos precios de venta o servicios Premium a explotar. No hay que olvidar que sólo se generaría en caso que hubiera demanda final.
Lo dicho, no hay rosa sin espinas y me da que hoy no salgo bien de ésta. Pero no miren el dedo. He tratado de señalar la luna, con mayor o menor acierto. Fíjense en ella. Se abre el debate. ¿Qué opinan?
Más en http://twitter.com/albertoartero y en la cuenta de Alberto Artero en Facebook.
57 .-
En el pasado y en el presente, el que innova primero, innova más veces, operador que nos ocupa, y se reinventa. Y el telepasado -reciente- tiene su miga, por lo de los polvos y los lodos :-]
Dividendo Digital
Nota D.D.
CNAF 2010
Espectro
56 .- Gracias a todos. Por cerrar:
#53 La Cibeles. Estoy analizando la innovación en el momento presente que es de lo que está hablando. En el pasado, como se comentado, tal proceso era cuestión de evolución nacional como país y muy ligado a la protección pública. Un debate vano, en cualquier caso.
#47 Menipo. ¿No hay un espectro máximo de frecuencias? De ser así sí que habría esa limitación a nuevo operadores que usted cuestiona y cabría una solución a la REE o similares. Pregunto, no afirmo.
Gracias a todos de nuevo.
55 .- Unos apuntes. En referencia al cloud computing tan de moda, tendrá como todo su ámbito de aplicación. Gestores de correo, escritorios virtuales, etc, etc. Aquellos en los que el usuario quiera disponibilidad de la información independientemente del sitio donde este y del hardware que use.
Un arquitecto, un calculista, un geólogo seguira empleando su software a nivel particular para su desarrollo profesional.
Un editor de texto lo tienes disponible en la nube o en tu ordenador [el tipo y categoria de editor que quieras] y lo usaras en un lado o en otro en función de lo que necesites y lógicamente para que lo necesitas.
En cuanto al almacenamiento, como todo. Querras almacenamiento particular [tu trastero virtual en casa] en sistemas cuyo coste disminuye año tras año. Ahora estamos con los Teras [creo]. Y por otro querras cosas almacenadas en guardamuebles [lease la nube] por otros motivos explicados.
54 .- #17 La red de cobre de telefónica en particular y de cualquier país en general es el mayor patrimonio que tienen los operadores incumbentes. Por ellas no bajan unos pocos megas como Vd. dice. Pueden bajar hasta 50 y más Mega bits a poco que los reguladores dejen de meter la nariz en lo que no saben.
Con las prestaciones que da el par de cobre se apañan a mayoría de los internautas y no hay por que tirar lo que sirve, esta política de tirar lo que sirve [por ejemplo centrales nucleares] y poner lo que no necesitamos [AVE, molinillos, fotovoltaica, etc.] es lo que nos está llevando a la ruina.
Yo navego por fibra y por par de cobre y la verdad es que hay muy poca diferencia, así que el problema hay que buscarlo en otro lado: es en las redes de transporte que están saturadas en todo el mundo por las tarifas planas que no tienen sentido. Si uno tiene suficiente con 3G Bytes al mes no tiene por qué pagar por los 300 G Byte que pueda necesitar Vd.
Ya le digo hay mucho incompetente, gobernando, normalizando lo cual es imperdonable y mucho aficionadillo hablando de lo que no saben, lo cual, aunque sí que es perdonable confunden a muchos.
53 .- #43
Como puedes decir que Telefónica no ha sido innovadora...ya lo tenía todo nuevo en los 80, y gracias a eso, a al criterio de sus técnicos, que era el bueno, este país se pudo conectar al futuro sobre el viejo par de cobre. De entrada, esa apuesta fué la más valiente que todos conozcamos. Y si hablamos de infraestructuras, habrá que decir también que el sistema de telecomunicaciones nacional se soporta, -aún- sobre la red de Telefónica, salvo los cableros.
En cuánto al Sr. Alierta, que no tenga habilidades comunicativas [para eso paga a otros] no quiere decir que no sea el hombre que necesita una multinacional inversora...¿o es que no le ha ido bien a Telefónica? Y si hablamos de conocimiento con fundamento, pues el Sr. Linares está bastante por encima de la media.
Pero ahora da todo igual: el que quiera invertir, que invierta en redes móviles, que va a haber servicios móviles para hartarse con el dividendo digital. La red se queda antigua, dentro de poco será una reliquia, no puede soportar todo lo que viene. Los innovadores se posicionan: Telefónica ya no se llama Telefónica ;-]
Yosi Truzman
FACTOR TRUZMAN