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Yo, ¿estudiar? ¡Si gano 3.000 pavos en el tajo!
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Yo, ¿estudiar? ¡Si gano 3.000 pavos en el tajo!

S. McCoy   13/01/2010

La cita es literal. Al ocupar el apartamento que había alquilado para ese mes de agosto en Cádiz me encontré con un problema de albañilería. La propiedad me envió a un chaval que apenas rozaría los 18 años, pelo rapado de pincho, cadenota de oro y mucho, mucho desparpajo. Se me ocurrió preguntarle por su formación y fue como abrir la espita a un geiser. “Aquí no estudia ni dios, quillo. Pa qué. Mira, con esto me levanto 3.000 pavos al mes y tengo pa tó. Que si el quad, que si las tías, que buen rollito por aquí y por allá. Soy el rey. Currar y disfrutar, que pa eso no hay que usar la cabeza”.

Era poco antes del momento álgido de la burbuja inmobiliaria y a servidor se le cayó el alma a los pies. Resultaba que en España la educación había pasado de ser una oportunidad que generaba rédito futuro, de ahí su obligatoriedad en las primeras etapas de escolarización, a ser percibida como un coste en sus fases posteriores, lastre que consumía los mejores años de la vida e impedía disfrutar de la misma.  Ni siquiera contemplaba mi interlocutor la posibilidad de acudir a la formación profesional como alternativa con objeto de hacer valer un oficio en el futuro. Pa qué. Trabajo en el tajo y juerga a destajo.

Me ha venido a la cabeza la conversación con este chaval al darme un garbeo por los últimos datos de paro dados a conocer en nuestro país coincidiendo con las vacaciones navideñas. Una estadística que empieza a importar poco en lo absoluto y a trascender mucho en lo relativo. Así, hay una cifra que cualquier partido político se debería grabar en el frontispicio de su programa electoral como elemento prioritario de actuación, si es que quedara en el parlamentarismo nacional algo de dignidad o de interés por el futuro de España: el 43% de desempleo juvenil, personas en situación laboral activa entre 16 y 24 años que, economía sumergida aparte, están de brazos cruzados –como casi seguro el chaval de mi ejemplo- contra el 17,5% de enero de 2007.

Las implicaciones negativas que este porcentaje tiene para el futuro de nuestro país son muy superiores a cualesquiera otras de las que ahora llenan las páginas de los periódicos como, por ejemplo, el estado de las cuentas públicas. De hecho, no se engañen, no se podrán arreglar estructuralmente los desequilibrios presupuestarios o el problema de competitividad o el de la falta de emprendedores, por poner sólo tres muestras, si no se resuelve previamente la incertidumbre que afecta a un escalón poblacional que algunos autores han dado ya en llamar la Generación Perdida (ABC-Darío Valcárcel, Lo que devora a España). Con todo lo que eso implica. Todo lo demás serán parches circunstanciales de poco recorrido. Ilusiones de cambio.

En efecto. Tradicionalmente se ha dicho que los factores determinantes del crecimiento a largo plazo son los recursos naturales, los humanos, el capital físico, el tecnológico y el marco institucional. De todos ellos el más importante es la fuerza laboral que fija con su voto el entorno administrativo y permite con su acción explotar las fuentes de riqueza intrínsecas de una economía y construir capacidad productiva y de servicios, innovar y crear a su vez empleo. Un círculo virtuoso cuya permanencia requiere de una juventud motivada y consciente del papel a desempeñar en el futuro, adecuadamente formada, capaz de asumir responsabilidades y de afrontar el fracaso, con vocación de cambio, rebeldía, insatisfacción y un punto de utopía, reivindicadora de sus derechos pero sabedora de sus deberes. Como lo fue esa Generación Cuéntame que hizo la Transición en España apostando a rojo o negro su futuro a cada minuto sólo por demostrar su valía ante sus padres y dar un porvenir mejor a sus hijos. Igualito que ahora, cuando prima en parte de nuestros jóvenes la desorientación por el abrupto despertar del sueño de la abundancia y la frustración de quienes creían que el bienestar es un derecho innato y no derivado del esfuerzo. Perversión de la injusticia.

Corregir esta incierta deriva exige una voluntad colectiva en la que prime el interés colectivo por encima del individual durante el tiempo necesario para su reconducción. Eso recibe el nombre de Pacto de Estado, acuerdo que abarque educación, formación, investigación, innovación y poca administración en el desarrollo de la iniciativa privada. Una tarea que se antoja imposible en la España de los reproches en la que nos desenvolvemos hoy. Sin embargo, sin una reflexión conjunta, primero, una ordenada puesta en común, después, y una ejecución consensuada, finalmente, que tome este toro por los cuernos y lo ponga en mejor suerte, seguiremos abonados al espejismo del optimismo mientras la Hidra de la desesperación ahoga a nuestra juventud, abonando así el terreno para la aparición de cualquier Heracles de medio pelo que prometan resolver el problema por la vía de la aglutinación del descontento, la exclusión y la xenofobia. En Vic ya han empezado. Quedan avisados.

Como siempre más en http://twitter.com/albertoartero y en la cuenta de Alberto Artero en Facebook.

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 229 Comentarios

229 .- Efectivamente, es triste, pero así piensan muchos jóvenes. Y no es de lo peor el caso de éste, al que se refiere en el artículo. Al menos produce algo, trabaja. Hay otros que ni eso, que nada más se interesan por el dinero fácil. ¿Qué me dice de todos esos que fardan de deportivo sin pegar palo al agua? La mayoría no son hijos de papá, sino traficantes de todo tipo de artículos, principalmente artículos ilegales. Comercian hasta con la salud de los demás y buenos beneficios les produce aunque eso sí, mucho menores de los que tienen los que están manejando los hilos del asunto. ¿Tan difícil es evitarlo? ¿O es que detrás de todo esto hay intereses muy importantes de gente muy importante?

cisleon

17/01/2010, 11:40 h.

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228 .- Estoy totalmente de acuerdo con su artículo y es algo que me preocupa mucho porque condiciona el futuro de todos nosotros.
Pero lo peor de todo es que esos jóvenes que ganaban 3.000 euros sin formación, habiendo abandonado los estudios, que se metieron a comprar coches de lujo y viviendas sin pensar que ese sueldo no es el "normal" que deberían ganar, o que gana la media, siguen pensando que esta crisis serán unos años malos, ya van 2, y que cuando esto pase ellos volverán a los 3.000 euros al mes y su ritmo de vida anterior. Y no será así, y veremos a ver cómo se resignan a vivir con 1.000 euros que, al fin y al cabo, es el salario medio en España. Y mientras tanto, que sus padres les saquen las castañas del fuego.

imos10

17/01/2010, 11:24 h.

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227 .-
Sr. MacCoy, todo esto esta muy bien, recuerdo un viejo articulo, suyo creo, que comentaba algo así, el prado actual, joven, de la construcción, con BMV y una hipoteca, precisamente lo que hoy venimos a tratar.

Por lo que se aprecia desde hace algunos años, es que vivimos en una campaña electoral constante, no han acabado de tomar posesion los cargos electgos y ya entran de nuevo en campaña, es un hastio total.

La verdadera preocupación de nuestros políticos, al menos eso es lo que se aprecia en la calle, es ganar las elecciones para detentar el poder con todo lo que ello conlleva.

No he visto intención alguna de modificar la ley electoral para que podamos elegir a la persona que nos representen, siempre la lista.
No veo pactos de estado sobre la educación ni sobre nada.

Palabras y mas palabras, que se las lleva el viento.

Que alguien haga un resumen de los logros para el ciudadano de a pie. [Aborto, crucifijos, nacionalismos, lenguas vernáculas,]

Políticas de empleo ?.... Subvenciones a los sindicatos ¡¡

Este mes subirá el número de desempleados y con decir que se vive de la economía sumergida.. listo, todo arreglado. Del resto que se ocupen en CARITAS DIOCESANAS.

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invierno

14/01/2010, 17:59 h.

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226 .- No hay nada que objetar a la presencia en el frontispicio de las inquietudes por el futuro formativo-laboral de los jovenes.

Pero, esa misma dignidad requerida a los electos diputados deberia amparar tambien la presencia en marmol, y en posicion frontal al acceso palaciego, de la preocupacion por el presente y futuro de otros colectivos igualmente perjudicados por la falta de trabajo.

Digo yo que los miles o decenas de miles de ex-trabajadores, autonomos o no, en edades cercanas a los 60 arriba o abajo, tienen abiertas las puertas para abrazar la miseria con todas sus fuerzas, que a lo que parece no son tan relevantes como las de los jovenes.

Y no es que no haya mas colectivos en situacion desesperada hoy, mañana y pasado, sino que no entiendo el animo de clasificar, sectorizar, segmentar los destinos ajenos con criterios indiscutibles asignando el favor de los del frontispicio a estos si, y a estos no. Natura manda: la edad, en este caso.

Discriminacion imbecil, la positiva, la negativa y la neutra que Vd hoy eleva por las columnas hasta quedar en lugar preeminente del zaguan de las idas y venidas de nuestros diputados.

Ir y venir, para j.der a alguien, por sistema.



Russell Brown

13/01/2010, 22:59 h.

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225 .- A la Universidad sólo los hijos de los ricos!;qué se habrán creido los hijos de los obreros!

arrasapatos

13/01/2010, 22:41 h.

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