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Un ejemplo práctico de lo que supone el cáncer autonómico para España
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Un ejemplo práctico de lo que supone el cáncer autonómico para España

S. McCoy  22/07/2010

Llega a mis manos un documento extraordinariamente interesante firmado por los profesores del Instituto de Empresa Francisco Marcos y Juan Santaló. Se trata de un estudio pionero en España que relaciona intensidad normativa con productividad e innovación a nivel autonómico entre 1988 y 2006, periodo coincidente con buena parte de la descentralización competencial a favor de las distintas regiones tras el impulso inicial de principios de los 80. Aunque es fácil intuir la correlación inversa entre ambos factores, los autores llevan a cabo una demostración empírica de la misma. A mayor regulación, menos iniciativa privada y competitividad. Es ésta una de las consecuencias del absurdo modelo de estado español, en el que la ambición regional por acaparar competencias se ha convertido en un obstáculo para la unidad de mercado y la diferenciación económica como nación, hándicap que ya se puso de manifiesto con la trasposición de la Directiva de Servicios de la UE. Un proceso de difícil vuelta atrás que condena a nuestro país a un tiempo de dificultades más extenso que la de otros estados de nuestro entorno, salvo reversión improbable, claro está. En fin, es lo que hay.

Como soporte del análisis, el número de normas publicadas y su extensión durante el intervalo temporal contemplado, con base en las compilaciones legislativas realizadas por Aranzadi, criterio que escaparía de cualquier connotación subjetiva. Con objeto de adecuar los datos con el distinto grado de autonomía de las comunidades, se ponen en relación con el número de competencias anualmente transferidas a las mismas a través de las correspondientes formulaciones estadísticas. El informe, desde ese punto de vista, es un tanto farragoso en su lectura corrida por lo que merece la pena aterrizar directamente en la conclusión. Y ésta no puede ser más evidente: por cada 100% que crecen las disposiciones locales, caen un 80% las solicitudes de patentes en la región y un 3,5% la productividad total. No está mal cuando, como se encargan de recordarnos Marcos y Santaló, la pérdida agregada del periodo para el conjunto de la economía española ha sido del 0,15%. Estas son las cifras con las que hay que quedarse.

Obviamente la vorágine dispositiva no es el único elemento que justifica la merma acumulada de competitividad en España a lo largo de las dos últimas décadas. Hay factores mucho más relevantes cuantitativamente, como la enorme generación de empleo en industrias de poco valor añadido al calor de un aumento sustancial de la demanda de sus productos, caso de un inmobiliario o una hostelería que atrajeron una importante bolsa de mano de obra extranjera. Sin embargo, y aunque suene duro decirlo, mientras que éste es un fenómeno reversible, eso sí a un elevado coste social, no ocurre lo mismo con el carajal autonómico que entre todos hemos consentido y cuya importancia cualitativa es sustancial, precisamente, por su difícil corrección sin pisar callos acostumbrados, en muchas ocasiones, a hacer del victimismo su mensaje y la reivindicación sin término su bandera. Poco importa el efecto que tales majaderías tengan sobre un colectivo nacional que sólo sienten como suyo cuando juega la selección.

¿Se conseguirá hacer de la necesidad virtud y corregir esta incierta deriva aprovechando la crisis? Sería lo idóneo. No en vano, una de las reformas estructurales imprescindibles, como hemos señalado, para que nuestra economía empiece a despuntar por méritos propios y no por mejor efecto arrastre foráneo, es la eliminación de las barreras interiores que convierten a nuestro país en un compendio de Reinos de Taifas en los que prima el interés particular sobre el general. El dumping fiscal entre las distintas comunidades autónomas es buena prueba de ello, como lo es la distinta regulación de la libertad de establecimiento y horario de los locales y centros comerciales, por poner dos de los ejemplos más evidentes. Hay una percepción errada de que es el nivel de competencias el que determina la aceptación de los ciudadanos respecto a su clase política regional. Pues no, lo es la buena gestión. Y muchas veces ésta pasa por admitir errores, desandar parte de lo andado y construir la casa desde los cimientos y no desde el tejado. Hace falta determinación y valentía. ¿La habrá? Me temo que no pero por decirlo que no quede.

Más en http://twitter.com/albertoartero y en la cuenta de Alberto Artero en Facebook.

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 186 Comentarios

186 .- #153 Esto ya lo hacen con los libros de la enseñanza publica, aprovechandose de ello para modificar o falsear, como se le quierra llamar, lo que les da la gana. Otros millones en gran parte malgastados ya que la enseñanza en las dos lenguas seria la major para nuestros hijos !

el suizo

23/07/2010, 16:57 h.

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185 .- #151 15 cocineros por ese precio ! y la vacaciones ??
Aqui falta algo. Para el resto quizas los demas estados las pagan pero mas discretamente. No se te occurio !

el suizo

23/07/2010, 16:51 h.

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184 .- #183 Rodelies [cercanias] ya está traspasada.

Conozco bien a lo que se refiere pero a diferencia de usted yo achaco gran parte de la situación a los que efectivamente la gestionan. Mera cuestión de buen gobierno y administración de los fondos públicos y de priorizar las necesidades de los ciudadanos. Si se mueve en el ámbito privado reconocerá que la multiplicidad y disparidad de trámites administrativos entre las CCAA no favorece precisamente a la actuación de las empresas.

#178# Discrepo, el pueblo catalán es tremendamente emprendedor no creo que a estas alturas tenga que demostrarlo, lo que no se puede confundir es con su clase política, que es igual de nefasta que la del resto de España

kpaís

22/07/2010, 22:46 h.

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183 .- #181 Encantado de responderle, paseese Vd por España y vera la inversion del Estado en infraestructuras, luego vaya a Cataluña
Intente Vd tener una empresa en Cataluña, donde todo es mas caro, y los servicios publicos dependientes del Estado peores y mas caros [ caso flagrante Cercanias de Renfe]
me voy a recoger, la mala fe me pone enfermo

beppe

22/07/2010, 22:35 h.

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182 .- #180 la ignorancia, es mala compañera de viage
en todos los estados federales, prevalece el principio de ordinalidad y se limita el deficit fiscal de un territorio [ el caso aleman al 4%]
que quiere decir esto
que Cataluña es cuarta en renta, y novena en renta familiar disponible despues de impuestos y inversiones del Estado
El Estatut prentendia corregir esta bestialidad que nos perjudica; ninguna otra Comunidad pierde puestos

beppe

22/07/2010, 22:32 h.

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