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VALOR AÑADIDO  ,  S. McCoy

Descalabro griego, pregunta obligada: ¿cómo salvar al euro?

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@S. McCoy .-Experto financiero que escribe Valor Añadido. Es un incisivo analista que despertó el interés de nuestros lectores con sus brillantes y didácticos artículos sobre empresas, sectores y tendencias del mercado.

@S. McCoy - 26/04/2010

No va a caer en saco roto la revisión al alza del déficit público de alguna de las economías europeas más cuestionadas llevada a cabo por el Eurostat la semana pasada. Así, la oficina estadística comunitaria elevó su cuantía, medida en términos de porcentaje el P.I.B., del 12,9% al 13 6% en el caso de Grecia, desviación que reconoce podría quedarse escasa a la hora de reflejar la verdadera situación fiscal del país, y del 8% al 9,4% por lo que a Portugal respecta. Aunque existen naciones como Irlanda (14,3%), Reino Unido (11,5%) o la propia España (11,2%) en las que los desequilibrios presupuestarios igualan o superan los de estos dos estados, el hecho de que hayan sido helenos y lusos los menos precisos en sus predicciones les hay colocado en el punto de mira de unos inversores internacionales que no han dudado en vender sus activos como alma que lleva el diablo tan pronto la poco fiabilidad de los datos oficiales locales se ha hecho patente. El resultado de tal movimiento de flujos es conocido: la activación, por parte de Grecia, de la ayuda puesta a su disposición por la propia Unión y el FMI -donde dije digo, digo Diego- y la conversión de la viabilidad financiera de las economías de la Europa Periférica en uno de los temas centrales de reflexión en la Reunión del G-20 del pasado fin de semana.

Sin embargo, y aunque ambos efectos resulten llamativos en términos de titulares informativos, no debemos permitir que las ramas nos impidan ver el bosque de las verdaderas consecuencias que, la constatación de actitudes tramposas por parte de algunos gobiernos, van a derivarse para el conjunto de la Eurozona. Desde estas mismas líneas hemos advertido que el futuro de la Unión pasa, con casi toda seguridad,por una adecuación de los tipos de cambio de paridad que se fijaran en su díacon objeto de adaptarlos, en un proceso temporal extenso pero limitado, a la verdadera competitividad de las economías adoptantes del euro (Valor Añadido, ¿Aúnno conocen la futura nueva moneda española?). Un debate que, antes o después, volverá a estar sobre la mesa; no lo duden. Junto a ello hemos identificado la actual coyuntura como una oportunidad para los países fuertes para sentar las bases de la futura integración fiscal de la Unión, a través de un modelo de corte federalista cuya implantación sería, sin duda, lenta y costosa. Un proceso, sin embargo, para el que se debería usar como embrión ese reforzamiento de los mecanismos de supervisión y/o control demandado, con carácter general, a resultas de la crisis, superación necesaria del abanico de mínimos fijado en el Tratado de Maastrich (limitación de déficit y deuda al 3% y 60% del PIB respectivamente).  

Estamos hablando, por tanto,de un nuevo Pacto de Estabilidad cuya finalidad última sería, no tanto la estabilidad monetaria, cuanto la armonía presupuestaria de los estados miembros. Para que esta ambiciosa meta cobre finalmente vida se requiere, en esta etapa preliminar, que los instrumentos de vigilancia cuenten, por una parte, con dotación suficiente de recursos humanos y materiales como para ejercer sus funciones y, por otra, de potestad sancionadora bastante, objetiva y, a ser posible, automatizable sobre los distintos gobiernos nacionales. Una idea defendida igualmente por Hans-Werner Sinn, presidente del Instituto IFO alemán, en una columna publicada por WSJ en su edición del pasado martes. A su juicio, El Rescate del Euro, que así es como titula su pieza, requiere de: delegación en el Eurostat de las competencias sobre la materia; compensación automática de los límites de déficit y deuda en función de la evolución de esta última; penalización fiscal a la financiación pública cuando se superan los límites de endeudamiento, factor desincentivante en entorno de tipos bajos; estructuraciónd e las sanciones en forma de bonos con objeto de no perjudicar aún más las cuentas de las naciones incumplidoras; establecimiento de un mecanismo de rescate hasta un límite del 10% del PIB de la nación que lo solicite y, en casod e sistemático incumplimiento, expulsión.

Hablar de estas cuestiones en el seno de la Unión no dejaba de ser, hasta el estallido de la crisis, políticamente incorrecto. Se daba por supuesta la calidad del proyecto europeo y los esfuerzos de sus gobernantes iban más bien encaminados a aumentar la cantidad de estados miembros, por encima de cualquier otra consideración. Mirar hacia otro lado se convirtió en norma de la casa mientras se gestaban los desequilibrios que ahora se han puesto de manifiesto en determinadas regiones. Llegados a este punto, la situación es crítica. De hecho, no es descabellado hablar de momento refundacional. Los argumentos a favor de pertenecer a una institución supranacional como ésta son poco evidentes para muchos de los socios comunitarios. De ahí que sea esencial una configuración ex novo que supere los miedos pasados y apueste por la viabilidad futura del proyecto. A caminar se aprende andando. Es la hora de ponerse en marcha. El euro tiene salvación. Larga vida al euro.

Más en http://twitter.com/albertoartero yen la cuenta de Alberto Artero en Facebook.  

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 61 Comentarios

61 .- #60 sí, yo también me compré un piso. Todos somos algo víctiams del sistema. Sin embargo, de lo que no podrán hacer responsable es de creerme que la bonanza ficticia que supuestamente vivía España iba a a durar para siempre. Sabía que aquí unos pocos [bancos, constructoras]se iban a enriquecer a costa de la clase media y obré en consecuencia: en lugar de comprarme la supercasa, me compré un piso más modesto; en lugar de comprarme un porsche Cayenne, me compré un utilitario y asi etc., etc,

Ahora lo estoy pasando relativamente mal, como casi todo el mundo, pero aunque pierda el trabajo puedo tirar de ahorros unos cuantos años y seguir llevando a mis hijos a un colegio privado bilingüe francés, donde estén a resguardo de la bazofia educativa hispana.

Lo que quiero decir, es que cada uno establece sus prioridades y hace sus elecciones. En este País, con esta clase política y dirigente es muy difícil sobrevivir, pero sigue siendo posible. El mayor obstáculo es propio pueblo español, que sigue empeñado en vivir de las apariencias, trabajar lo menos posible, idealmente como funcionario; y que sigue con su voto respandando a una clase política de las más corruptas de Europa

saludos

widham

60 .- #57 widham,

yo no tengo un cochazo ni me doy ningún lujo, en general, pero en algún sitio me tenía que meter a vivir, tío, y SÓLO había hipotecas de 30 para pagar el robo de una casa. No había elección.

Y los alquileres estaban igual de caros, al final. Te metes en el sistema o te metes en el sistema, no hay otra porque hay que vivir.

Pues sí, yo sí tenía una pistola en el pecho hace 7 años.

chax

59 .- #56 luigi

ya descansaremos cuando estemos muertos...

ciao

azzo

58 .- #55 Dr. Aragonz

este no me lo sabia...

esta 'chachi'...

je je

ciao

azzo

57 .-
sí, los alemanes y los franceses son muy malos, y sólo velan por sus intereses nacionales. Pero más tontos somos los griegos, portugueses y españoles que nos hemos dejado embaucar en una espiral de endeudamiento para enladrillarnos...

Que yo sepa a nadie le ponían una pistola en el pecho para contratar un hipoteca a 30 años, con cuotas superiores al 40% de su renta neta. Pero claro, había que fardar más que el vecino y presumir de pisazo o de coche de importación [que, por cierto, solía ser alemán: mercedes, bmw o porsche.

widham

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