@S. McCoy - 15/12/2009
Muy interesante el documento publicado por Credit Suisse el pasado día 23 de noviembre. Se trata de un monográfico sobre las dinámicas que afectan a la oferta y demanda de agua a nivel mundial. Siendo como es elemento natural que, con carácter general, sólo se valora en su escasez, más nos vale irnos preparando. Si nos atenemos a las conclusiones del banco suizo, la carestía, en la doble acepción del término como indisponibilidad y precio elevado, puede convertirse en argumento definitorio del agua en un futuro no muy lejano. Con las enormes implicaciones políticas, sociales y económicas que esto supone. Y el universo inversor potencial que tal realidad ofrece para los que estén espabilados (ver documento completo).
Y es que las dinámicas de oferta y demandan apuntan a un fenómeno generalizado de falta de recursos hídricos. En efecto, no sólo la población mundial aumenta a un ritmo acelerado sino que cada vez son mayores sus necesidades de abastecimiento, consecuencia del desarrollo reciente de muchas regiones, urbanístico e industrial. Por el contrario, el nivel freático se ha reducido drásticamente en lugares como China, India, Australia y algunas zonas de los Estados Unidos mientras que reservas naturales, como la del Mar de Aral, se reducen a pasos agigantados. Si el suministro actual se mantuviera a 2020, cosa cuestionable, y no se tuvieran en cuenta las tesis del cambio climático, el 37% de la población mundial, esto es 2.800 millones de personas, casi nada, se encontrarían para ese ejercicio en situación de abastecimiento límite (que la ONU sitúa en menos de 1.700 metros cúbicos por persona y año).
Pese a este preocupante entorno, que en cierto modo se ha plasmado en un crecimiento de la factura del agua superior al de la inflación nominal en los últimos años, las inversiones abundan por su ausencia, situándose, en los países emergentes, sustancialmente por debajo de las destinadas a energía, comunicaciones o transporte. Por lo que respecta a las naciones desarrolladas existe un gap entre lo que los fondos que las mejoras en extracción, distribución, reciclado y consumo requerirían y lo realmente desembolsado por gobiernos y empresas privadas. Un problema mayúsculo del que apenas es consciente una opinión pública que, en tales sociedades, continúa instalada en el mantra de una abundancia que, si no está, se inventa.
Parece inevitable que antes o después haya una toma de conciencia colectiva sobre la dimensión del problema, con sus indeseables consecuencias potenciales, y que, por tanto, este estado de permanente relegación concluya. ¿Cuándo? 2020 está a la vuelta de la esquina por lo que no debería tardar. Sin embargo, señala Credit Suisse que existen tres obstáculos fundamentales. Uno, delicada situación actual de las finanzas de muchos países que amenazas con severas restricciones presupuestarias plurianuales e incorpora un elevado riesgo soberano; dos, ausencia de financiación privada en el entorno actual salvo para aquellos proyectos que incorporen alguna garantía de rentabilidad; tres, cambio de mentalidad colectiva sobre el carácter escaso del agua, su aprovechamiento y uso racional. En un momento de incertidumbre económica, la mayor o menor urgencia para acometer esta cuestión puede ser fácilmente relativizada.
En términos financieros, hay un evidente ganador de todo esto, si lo que parece inevitable termina de materializarse: las compañías constructoras y de ingeniería que puedan aplicar su know-how en otras industrias, como la petrolera o gasística, al negocio de la obtención, la depuración o la desalinización del agua. Junto a ellas, aquellas firmas especializadas en su almacenamiento o distribución, en la mejora de la eficiencia de su uso agrícola, doméstico e industrial o en su gestión. Un mercado potencial de 500.000 millones de dólares en el que ya están tomando posiciones las empresas asiáticas. El documento hace un recorrido extensivo por todas y cada una las categorías citadas con una enumeración abundante de firmas posicionadas en uno u otro segmento. Merece la pena echar un vistazo al instrumento propio que proponen como vehículo inversor. Sólo le ha sacado al índice sectorial un 22% en un año. 80 páginas que quedan a su disposición. Bébanlas en pequeños sorbos y no se atraganten. Háganme el favor.
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Opiniones de los lectores (47)
47.
JOTALE16/12/2009, 15:25 h.
#46 Respecto a de que agua se trata, le remito como siempre a que lea los posts previos. Verá como hay dos foreros que han sacado a colación el travase del Ebro.
Respecto al precio, casi tiene vd. razón. Ahora resulta más caro que antes el sistema de desaladoras.
Y de paso perdimos: a] varios miles de millones de euros de la UE concedidos a las obras del trasvase. b]que o que ya estaba invertido se haya perdido al quedar sus obras abandonadas. c] que cuando se vuelva a iniciar, porque no le quepa duda de que se hará, habrá que gastar mucho más dinero que si no se hubieran parado las obras.
De paso, por su referencia a la Patagonia. No necesita buscar a inversores USA allí. Los tiene de aquí, como Felipe González, en Uruguay, de señorito terraniente ultramar.
46.
emilio15/12/2009, 22:01 h.
#41
JOTALE
Aparte de que en este artículo de McCoy no se refiere a la POLÍTICA del agua en España. ¿No le parece un despropósito comparar el coste de desalinización del agua por m3 del estudio que se hizo en tiempos de Borrell con el coste que supone en la actualidad?
45.
JOTALE15/12/2009, 20:45 h.
#39 Es que una baza del negocio está en hacer creer que no hay agua suficiente.
Hay mucho más beneficio en restringirla a la tratada y embotellada a precio de oro, que en depurar y, sobre todo, no contaminar la que existe.
Hce años que comarcas de USA mayores que una de nuestras CCAA tienen el agua que debería ser potable, tan contaminada de nitratos, que no hay quien se arrime al grifo.
En España ya lo ve, excepto unas pocas localidades, los demás a tirar de botellín.
Sin contar el gasto innecesario en fertilizantes y abonos que se emplean en regiones, p. ej. Castellón entre ellas, [como casi todo el Mediterráneo], donde si se analiza el agua usada para regar, se encuentra tal concentración de esos elementos que no haría falta añadirlos si se usara la cabeza y la administración pública se ocupara de difundirlo y controlarlo. Hable con ingenieros agrónomos o peritos agrícolas de la zona, en ejercicio, y se lo corroborarán.
Un saludo
44.
JOTALE15/12/2009, 20:38 h.
Termino....
Por ello estimaba que las desaladoras debían considerarse únicamente como alternativa "si no se pueden hacer trasvases por razones políticas o ambientales". Informaba también al ministro Eguiagaray que el agua producida por el método de la desalación "no es viable económicamente para ser utilizada como agua de riesgo sino sólo para abastecimiento humano" y anunciaba que su departamento preveía "dentro del marco del Plan Hidrológico, multiplicar por diez la capacidad actual de producción de agua desalada, de unos 30 hm3/año a 350 hm3/año".
Por último hacía un llamamiento a tener en cuenta el "fuerte impacto ambiental" de la alternativa de la desalación, "por su elevado consumo energético".
Claro que no dudo de que todos esos estudios independientes que nadie conoce, excepto sus propagadores, tienen la autoridad de haberse confeccionado por ilustrísimos ecolovividores.
También podemos suponer que Borrell, en representación de la banda socialista pensaba dar un pelotazo del copón como apunta Emilio.
Emilio, se queda vd. demodeè. Su sempiterna salmodia no la soporta en datos ni el TBO.
43.
JOTALE15/12/2009, 20:31 h.
Sigue...
"Si se trata de 65 pta/m3 de costes variables, a los que hay que añadir los costes de inversión de la planta desaladora, entonces estamos en la horquilla entre 125 y 140 pta/m3", explicaba Borrell.
Advertía además que el agua desalada no puede utilizarse, ni siquiera a 65 pta/m3, para fines agrario; y recordaba a Eguiagaray que el agua del trasvase para Murcia y Alicante [el conocido como Tajo-Segura] "se suministra a los agricultores a 14 pta/m3", y apuntaba que "no hay actividad agrícola rentable en España que pueda aceptar un precio de agua superior a 40 ptas/m3, salvo quizás algunos cultivos de invernadero".
Como ejemplo de su argumento citaba el trasvase Guadiaro/Majaceite, de 100 hm3/año para la zona gaditana, con un coste final del metro cúbico trasvasado entre las 5 y las 10 pesetas, y una inversión de 8.000 millones. "Obtener este volumen de agua por desalación -dual u ósmosis- exigiría una inversión de 50.000 ó 60.000 millones, y unos costes anuales de explotación de 6.000 ó 7.000 millones, es decir, casi tan altos -cada año y todos los años- como la inversión en el trasvase", indicaba el ministro.
Continúa....
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