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Las ventanas tapiadas
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Las ventanas tapiadas

Acerca de ...

@Luis Trigo .-Es socio y Director Nacional del Área Fiscal de Broseta Abogados. Lleva 23 dedicado al asesoramiento fiscal en despachos nacionales e internacionales y en empresas multinacionales, labor que ha compatibilizado con la docencia universitaria como profesor de derecho financiero y tributario, así como impartiendo clases en diversos master y cursos de posgrado. En unos momentos en los que las políticas fiscales han vuelto a tomar protagonismo seguirá con mirada crítica las propuestas, decisiones de la Administración y cambios normativos en materia tributaria y de gasto público.

Luis Trigo  09/09/2010  06:00h

Estas vacaciones de verano, que ya empiezan a formar parte del recuerdo, las terminé con una breve pero estimulante escapada a Escocia.  Recorriendo las evocadoras calles de la New Town de  Edimburgo, llenas de historia y de encanto, me sorprendió  ver en las  fachadas de muchas casas ventanas cegadas. La explicación de este hecho no es otra que la respuesta que los propietarios de los edificios dieron al establecimiento  en 1780 de un impuesto por William Pitt “the younger”, Primer Ministro del Gobierno de su Majestad, con el cual se gravaba el patrimonio inmobiliario aplicando una cuota fija por edificio y una variable por el número de ventanas. Los habitantes de la urbe escocesa prefirieron renunciar al calor y el color de la luz solar (ya de por sí escasa en estas latitudes), tapiando los huecos abiertos a la calle, que asumir el pago del nuevo tributo.

 

Lo chocante del caso es que a día de hoy, siendo este impuesto historia desde hace mucho, no se hayan abierto de nuevo los huecos, permaneciendo los mismos cegados como un monumento a la resistencia fiscal. Quizá de eso se trata.

 

Como de todo hay que sacar enseñanza y teniendo en cuenta que la reacción de los escoceses no deja de responder a una inclinación natural (resultaría paradójico asumir de buen grado algo que se denomina “impuesto”) permítaseme extraer del caso dos conclusiones generales: la primera es que los ciudadanos somos muy sensibles a la imposición de gravámenes tributarios, especialmente si traspasan los límites de lo que entendemos por justo, y la segunda es que los poderes públicos nunca pueden prever con exactitud cuales serán las consecuencias de hacerlo.

 

Situados frente a la compleja situación económica actual, advertir estas consideraciones y tenerlas presentes debería estar asumido por quienes tienen la responsabilidad de gobernarnos en estos difíciles momentos.

 

El recurso a los tributos como instrumentos de política económica ha tomado, sin duda, un crucial protagonismo en estos momentos y la cuestión que está abierta a debate es cómo corresponde jugar esta carta para alcanzar en el  menor tiempo posible el camino  deseado del crecimiento y la recuperación. Dado que la política de estímulos fiscales (a través del gasto fundamentalmente) ha llevado en poco tiempo a muchos países a un crecimiento acelerado del déficit público (y en esto hemos sido campeones), llegando a suscitarse riesgos de solvencia de algunas economías, se ha producido una reacción de signo contrario, encaminada a adoptar rigurosas medidas de consolidación fiscal al objeto de ir reduciendo el déficit público, basadas en la austeridad y el alza de los tipos impositivos.

 

Estados Unidos o el otro modo de hacer

Como contrapunto a esta tendencia, esta semana hemos asistido al anunció de un giro de timón en la política fiscal de los Estados Unidos de América, que opta por retomar la alternativa del estímulo público, no solo acometiendo obras de infraestructura sino bajando impuestos. Esta iniciativa se alinea con las opiniones y recomendaciones de economistas como Paul Krugman, que entienden que el ensanchamiento del agujero del déficit se cubrirá con rapidez en cuanto se retome la senda del consumo, que se reactivará con la política de estímulos.

 

Pero como Krugman sabe que no en todos los sitios llueve de la misma manera, entiende aconsejable el rigor presupuestario en España, criticando, en cambio que Alemania opte por la austeridad de las cuentas públicas.

 

Aquí, más por obediencia que por convencimiento, se optó por la consolidación fiscal y para su valoración, al final de la semana pasada, se hacía la lectura oficial de los resultados del seguimiento presupuestario del mes de julio. Coincido con Roberto Centeno (“el engaño de las cuentas públicas”) en que el análisis de los datos muestra con claridad que el optimismo con el que fueron recibidos y glosados se basaba en una comparativa implanteable, pues el mayor efecto de la aparente mejora se debía a un comportamiento en la recaudación del IVA, condicionado por el cambio del sistema de devoluciones y el efecto de la anticipación de inversiones de especial valor añadido (automóviles, viviendas y bienes de equipo) antes de la subida de tipos.

 

Habrá que esperar a la evolución de los próximos meses y al momento en el que se pueda hacer una comparativa con criterios homogéneos para sacar conclusiones fiables sobre la marcha del comportamiento de los ingresos tributarios.

 
Crecimiento plano

Algunos de los datos económicos más recientes no invitan al optimismo, aunque existen otros, como las cifras de ocupación hotelera en este verano o la disminución de la tasa de ahorro, que alimentan ciertas esperanzas de mejora en el ámbito del consumo, aunque, en general,  en términos de crecimiento, la situación se vislumbra bastante plana, como ha anticipado recientemente FUNCAS en sus últimas previsiones.

 

Estando así las cosas, se inicia la recta final para la presentación del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2011 y la ministra de Economía y Hacienda declara sin reservas que las alzas impositivas, no previstas en principio, están condicionadas a las concesiones que se tengan que hacer a otros grupos parlamentarios. Se abre de nuevo el debate sobre la imposición directa y los “ricos” asumiéndose de partida que se hará sobre bases exclusivamente políticas.

 

Preocupa de este debate dónde pondrá el límite el Gobierno en lo que ya ha planteado que puede usar de moneda de cambio. ¿Puede llegar a sacrificar a las clases medias con un incremento en el tipo marginal máximo del IRPF?.

 

Para huir de planteamientos demagógicos hay que mostrar que las personas que declaran más de 60.000 € de ingresos anuales representan el 11% de los declarantes, soportando el 40% de la factura por este impuesto. En su inmensa mayoría son trabajadores o empresarios y profesionales autónomos, lo cual evidencia que la progresividad del IRPF para estas fuentes de rentas ya es acusada.

 

El IRPF es un impuesto soportado fundamentalmente por las clases medias, pues las bajas están en parte desfiscalizadas por los mínimos exentos y las deducciones y las altas, que viven del rendimiento de su patrimonio, evitan este impuesto mediante interposición de sociedades y técnicas de diferimiento. La suspensión del Impuesto sobre el Patrimonio, que operaba para este último grupo de contribuyentes como gravamen complementario del capital ha determinado su práctica desfiscalización.

 

Al examinar otros impuestos se observa igualmente inequidades difíciles de entender y asumir.

 

Un sistema tributario corrompido

El sistema tributario se ha ido corrompiendo, ofrece demasiadas quiebras al principio de justicia, además de haberse hecho ineficiente. Por otra parte, con las reformas oportunistas que se le han ido haciendo en los últimos años, orientadas hacia fines recaudatorios o electorales se ha recortado el margen de los tributos como instrumentos al servicio de la política económica.

 

Será difícil alcanzar el entendimiento y la aceptación de la ciudadanía de medidas que vuelvan a incidir en un distanciamiento de los principios constitucionales tributarios.

 

Lo que se requiere es una reforma en profundidad del sistema tributario que vuelva a enlazar con dichos principios, para que, de este modo, el ciudadano recupere la confianza en el mismo y pueda llegar a aceptar la propuesta de sacrificios colectivos.  Sucede que la complejidad  de la misma y el momento político presente la hacen ahora implanteable, pero siendo así, debiéndose dejar para un momento más propicio, procede no pensar en retoques asistemáticos que ensanchen las brechas ya abiertas.    

 

Obrar en otra dirección podría llevarnos a consecuencias paradójicas en el plano de la recaudación o a precipitar reacciones, como la de los escoceses, tapiando las ventanas que se puedan.

 

Por lo demás, la semana ha dado mucho de sí y los temas se acumulan. Junto a lo comentado, muchos otros temas han despertado nuestro interés: la propuesta discutida en el Ecofin sobre el establecimiento de tasas a las entidades financieras, la polémica sobre el procedimiento administrativo de liquidación del IVA anulado por el TEAC, el código de buenas prácticas fiscales acordado entre la AEAT y las grandes empresas, la aprobación por el Consejo de Ministros del convenio de doble imposición con Panamá, la posible apertura de un nuevo expediente sancionador a España por la Comisión Europea por el articulo 108 de la Ley del Mercado de Valores, entre otras cuestiones. Siento que un blog a la semana va a ser poco. Pero en eso lo dejamos, pues lo que para unos es placer para otros puede ser tortura.

 

Así pues, aquí me tendrán todos los jueves, en Tax Free,  desde esta ventana, no tapiada, sino abierta de par en par, para que corra el aire, dispuesto a que hablemos de impuestos libremente.

 

Saludo a todos los que recaben en este espacio, desde ésta mi primera comparecencia, esperando con interés sus comentarios y críticas.

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 5 Comentarios

5 .- Los ciudadanos Escoceses reaccionaron como reaccionamos el resto de mortales aunque de esta cita histórica hayan pasado ya siglos.

El Sr que tiene una vivienda tiene que hacer frente a numerosos pagos para soportar "al sistema" vease Ibi, Tasas municipales, hace no mucho tiempo Impuesto de Patrimonio y en IRPF un porcentaje en función del valor catastral. Es decir un bien que no produce ninguna renta esta machacado fiscalmente.
Al menos los escoceses tapiando ventanas podian eludir el pago.
¿No será más efectivo reducir el tamaño "del sistema"? que sangrar al ciudadano.
Nota. Para "el sistema"ciudadano tiene solo un significado "contribuyente o pagano de la fiesta"
Tax free.GRAN INICIATIVA.

filipides

10/09/2010, 11:47 h.

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4 .- Prefiero perder calidad de vida que darle mi dinero a unos políticos españoles SINVERGUENZAS y CORRUPTOS...!!!
saludos desde Escocia

smith

09/09/2010, 14:38 h.

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3 .- Hola Sr Trigo, ya que invita a la critica, constructiva, pues aqui estamos.

Yo agradeceria que las afirmaciones que hace las documente, ya que un medio interactivo ofrece esta enorme facilidad. Ayuda a la credibilidad. Ejemplo, cuando usted dice la rebaja de impuestos en USA... por lo que entiendo el Sr Obama va a extender las rebajas ya hechas por Sr Bush pero con un mas bajo limite de ingresos.. pero si es lo contrario, por favor corrigame.

El Sr Krugman ha sido muy muy critico con dichas rebajas, ya que basicamente mejoraban la fiscalidad de grandes fortunas... y el alega que el agujero fiscal es mas por al escasa presion fiscal, que por el gasto publico.. entendido por los planes de estimulo, que no el paquete de ayuda bancos o el tema defensa [guerra de Irak]... vamos si yo estoy equivocado, foreros sin piedad conmigo.

Por la fiscalidad, los terminos de fisco que habla son propios de una economia XIX, o anterior... El fisco, dinero publico esta en el fluir economico de una pais, y su disenyo debe estar en consonancia con su modelo economico.. Lo demas es hacer la Salgado... en mi opinion.

Todo con ello, con articulos mas concretos [cortos] me gusta!! animo.

Outlander

09/09/2010, 13:28 h.

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2 .- Buenos días y bienvenido

Aunque no soy una experta económica, me gusta leer sobre temas económicos,eso si, que no vayan muy cargados de números que soy demasiado práctica para complicarme con demasiado datos.

Me alegra de que vaya a escribir sin tapiar las ventanas, al fin y al cabo esas prácticas nunca me han gustado, tal vez en su momento en Escocia a la ciudadanía no le ha quedado más remedio o como dice el forero anterior, el ej. de Holanda.
Era una forma de pagar menos impuestos y eso no debería ser así, al fin y al cabo ellos terminan siendo perjudicados, unos, no tienen luz, ni aire limpio en sus casas y otros se cansaban de subir todos los días escalones interminables.
Esa no es la solución, no soy partidaria de la evasión de impuestos y menos evadirlos para perder calidad de vida.
Como dice en su artículo habrá que hacer reformas en el sistema para que esos impuestos beneficien a la sociedad pero que no sirvan para tapar las malas gestiones y despilfarros de las adminsitraciones y clases gobernantes. Ese es el problema, el ciudadano se harta de pagar impuestos y cada día su calidad de vida se ve mermada.
De alguna manera, eso tiene que cambiar.

Aira

09/09/2010, 12:51 h.

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1 .- Según dicen los Holandeses allí paso algo igual, primero se pagaba por metros de fachada, lo que llevo a las casas a ser estrechas y altas. Pero la autoridad reaccionó y empezó a cobrar por escalones. Con lo que las casas holandesas antiguas son estrechas y con escalones irreales de altos.

huelegangas

09/09/2010, 11:34 h.

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