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Libre no es gratis

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@Marc Vidal .-Se ha convertido en una referencia dentro de la blogosfera por su capacidad de anticipar tendencias, su crítico análisis de la realidad económica, financiera y social y su condición de emprendedor y experto en redes sociales, su uso y su rentabilización. Con sus post en nuestro diario pretende mostrar a inversores, empresarios y ciudadanos en general una Salida de Emergencia para sus decisiones presentes y futuras.

Marc Vidal  19/03/2010  06:00h

En un entorno económico en K.O. técnico, los nuevos modelos de negocio que sepan adaptarse, podrán sobrevolar los tiempos duros que aún quedan por soportar. En ese nuevo territorio aparecen conceptos como la economía relacional o de la atención, donde las nuevas aportaciones que las redes sociales y los escenarios digitales distribuidos ofrecen un canal claro para ajustar costes y cristalizar modelos.

 

La cúspide del debate entorno a esos nuevos entornos está colonizada por el asunto de los derechos de autor y los activos que pueden ser copiados. Hoy me gustaría afrontar ese debate desde el punto de vista económico y no tanto jurídico. Me interesa que se comprenda que cuando algo es libre, no necesariamente es gratis y que en esa libertad de copia e incluso en su gratuidad puede estar la clave del negocio.

 

Durante un debate con la abogada de la SGAE en Barcelona tuve una recriminación por parte del público criticando que mi discurso era una repetitiva exposición sobre que el “mundo ha cambiado mucho y que sólo nos quedaba una opción: adaptarnos”. La verdad es que, aun respetando la opinión, me reitero en mi posición. Digamos que en los entornos económicos actuales el valor que más peso específico supone es la de “no erosión” o la de reducir al máximo los elementos que intermedian entre la creación de un producto y el consumo del mismo.

 

En ese sentido el producto cultural en Internet es la máxima expresión de la reducción de ese factor, hasta el punto que el soporte y la copia dejan de tener valor ya que con un click puedes obtener una copia. Los que critican ese hecho lo hacen desde el punto de vista de que debe abonarse un importe determinado en consideración del hipotético valor derivado de esa copia y no del uso de la misma. Olvidan que cada una de ellas permite que el producto circule más y por extensión sea más conocido.

 

La relación de la industria cultural con las descargas en Internet ha sido muy dura en una primera fase pero eso está cambiando a medida que, esas plataformas comerciales, van comprendiendo el nuevo entorno viéndolo como un aliado más que como un enemigo. La nueva relación “autor-consumidor” suele traducirse, como demuestran las estadísticas en un mayor consumo de esas creaciones. Que la industria discográfica ingrese menos no es culpa del consumidor, sino de una deficiente adaptación al nuevo escenario. Ahora la gente consume más y por eso compra más también, pero compra en otros modelos y en lo que se ha venido a llamar “long-tail”. Esa larga cola permite que un consumidor compre directamente a un creador de modo totalmente legal tras haberse enamorado de su música en una descarga irregular o de haber escuchado la recomendación de alguien que hizo eso mismo.

 

En este debate suele malinterpretarse el valor de lo “gratis” y lo “libre”. El malentendido surge de la palabra en inglés que significa ambas cosas con un término único: “free”. Cabe determinar que libre no es gratis. Lo que se puede copiar libremente no significa que tenga un coste cero. Uno de mis libros, publicado el año pasado, no era gratuito pero permitía la copia libre por expreso deseo del autor aunque no apareciera en la primera edición. Los próximos así lo harán también.

 

Me interesó que mucha gente hablara de él, inclusive si lo leía sin comprarlo. Seguramente muchos de los que lo leyeron sin comprarlo nunca lo hubieran comprado, pero al leerlo se convierten en agentes comerciales del mismo. Es jugar en el terreno de juego de los tiempos que corren. De dos mil lectores he pasado a más diez veces más o quién sabe, de modo que el conocimiento de mi obra puede ser utilizada e interpretada por más gente y por derivación puedo obtener otro tipo de beneficios que nada tienen que ver con el hecho de cobrar soportes.

 

Suele interpretarse muy mal todo este asunto y se incorpora el concepto “pirata”. No es piratería copiar, simplemente es copiar. Piratear es robar material original o atribuirse la autoría, una copia no es un robo ni una apropiación, es sólo una copia. Es difícil contrarrestar a la tecnología y a sus avances en ese campo. Copiar se ha convertido en una usabilidad más del sistema de reproducción por lo que parece absurdo enfrentarse a algo que sólo hará que crecer. Asumiendo cierta guerra a quien se lucre de esas copias, cosa que me parece delictivo, no aceptaré que se meta en el mismo saco todo lo demás.

 

Finalmente cabe destacar el hecho de que si hablamos de derechos de autor en Internet debemos analizar cómo han cambiado los factores que lo han modificado de un modo sustancial. Esos derechos de autor tienen más sentido cuanto más cerca del autor se posicionan y dejan de lado a las industrias que dicen quejarse de una falta de recorrido comercial. Internet elimina la dependencia del autor sobre el soporte y por consecuencia deja de depender de una factoría de grabación que distribuye, promociona y vende sus creaciones. Ahora el autor salvaguarda sus derechos en la copia con lucro o en la venta a precio razonable.

 

El autor de hoy puede grabar en múltiples modos y espacios de altísima calidad como vemos todos los días, puede tener una producción exquisita por miles de profesionales que así se muestran en la red, puede promocionarse en términos sociales con una potencia que ninguna campaña estratégica y analógica pudiera lograr, puede vender directamente él en su web, blog o plataforma de ventas online y finalmente no precisa distribuir su obra pues está a un click de distancia. Eso es lo que ha cambiado y adaptarse o no, supone la desaparición.

 

No me vale el juego maniqueo de anteponer unos derechos de autor como excusa para salvaguardar una industria que es incapaz de responder a un escenario cambiante y extremadamente crítico con el abuso comercial. Como en esa industria muchos otros modelos de negocio se resisten a entender, aceptar y utilizar las vías por las que discurre la economía.

 

Los sectores financieros, la administración, los medios, la industria y otros siguen empecinados en contrarrestar el peso de lo inevitable: que el usuario o cliente determina y que la ley de la economía básica habla que la supervivencia de un producto se somete al principio de “más rápido, más barato, menos difícil”. Las administraciones, el gobierno inclusive, deberían de atender esas nuevas fórmulas puesto que empecinarse en la protección de los modelos enquistados en los favores habidos y los deberes asumidos no nos conduce más que al vagón de cola de una economía que no va a esperarnos otra vez.

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 4 Comentarios

4 .- P2P = pedos PE

Marc, si libre no es igual a gratis ¿alguien tendrá derecho a cobrar, no?

palindromo

20/03/2010, 09:50 h.

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3 .- contra el intercambio de libros musica o videos en internet de manera gratuita podran protestar pero nunca ganarán la batalla... es como ponerle puertas al cielo.
Mas les valdria cambiar su mente, y ver que oportunidades de negocio pueden obtener con el nuevo modelo y dejar de quejarse y de poner puertas al cielo. Desde luego nunca han tenido una legion de comerciales gratuitos que difundan sus libros, sus discos o sus videos, como lo hay actualmente, aprovechenlo!!
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julian70

19/03/2010, 14:06 h.

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2 .- Hace ya un buen montón de años, Enrique Jardiel Poncela decía que quería que sus libros los prestara la gente, porque así, como no se los iban a devolver tendrían que comprar otro ejemplar para poder volver a disfrutarlos. Claro que era un autor convencido de su calidad o de su aceptación.

En aquel entonces, hablo prácticamente de las postguerra, internet ni existía ni existía el canon, pero también existía el debate de los autores [¿malos autores?] acerca del préstamo de libros o de las bibliotecas públicas. El debate siempre ha existido y siempre se ha referido, en última circunstancia, a la capacidad del autor de convencer al público interesado para poseer un original.

Ahora también hay muchos autores de libros o de músicas o creadores de todo tipo de cultura que piensan igual... a ambas posturas.

perhaps

19/03/2010, 12:54 h.

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1 .-

lo mínimo que se puede decir de tí, marc, es que eres coherente con lo que escribes [salvo cuando ana p. respira sobre tu nuca] pues ni una sóla palabra del artículo es producto de tu esfuerzo mental...total ¿para qué te vas a molestar? si basta con hacer click para obtenerlo.

todo, pero es que todo, el artículo es una recopilación del argumentario de las plataformas anti-sgae y anti-angeles linde [los amigos la llaman berta].

estoy 100% de acuerdo en cuanto dices...pero eres un jetilla y un vagoneta que no merece cobrar por este trabajo [y no cuela que metas asuntos personales para apropiarte de la idea central].

buen día del padre...

libertador

19/03/2010, 07:59 h.

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