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¿Por qué no me llaman?
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¿Por qué no me llaman?

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@Pino Bethencourt .-¿Por qué cuando una mujer habla de provocación nadie piensa que pueda estar hablando de negocios? Esta provocadora nata se dedica precisamente a desafiar a los líderes y directivos de medio mundo para que aspiren a más, sueñen en grande y triunfen allá donde los demás fracasan. Experta en analizar el impacto emocional de los negocios, incita a sus lectores a estudiar y derribar las barreras a la eficiencia ejecutiva y el éxito empresarial que menos conocen: las que llevan dentro. Pino Bethencourt es asesora de alta dirección y profesora del IE Business School.

Pino Bethencourt  26/11/2010  06:00h

Cada vez son más los españoles que han comprendido que hay que salir al extranjero para encontrar nuevas oportunidades profesionales, pero seguimos siendo un poco inocentes en esto internacionalizarse.

 Muchas pymes se quejan de que los productos españoles no tienen imagen como la que han generado otros países, y parece que ahora incluso las grandes multinacionales españolas lamentan que lo español se ha convertido en sinónimo de radioactivo.

 

Como todo en la vida, sí y no. La realidad nunca se muestra en términos absolutos, sino más bien en tonos de gris, por muy negro que le pueda parecer a uno. La pregunta aquí es si uno no vende porque lo español no tiene imagen o porque no sabe vender de modo diferente.

 

Y es que el problema de tener éxito durante diez o veinte años seguidos es que uno tiende a repetir los mismos esquemas y plantear las mismas alternativas que le han funcionado en el pasado. Cuando las condiciones cambian de repente, y se vuelve a aplicar lo que siempre ha hecho, es cuando nadie llama. Y peor, uno concluye que es culpa de los demás.

 

Despertar curiosidad

 

Le he cogido el título prestado a Quico Cerdá, colega del IE Business School, porque es exactamente la pregunta que se están haciendo todos aquellos que se han quedado sin plan en esta economía. Y no hablo solo de los parados, sino de muchos que aún están en empresas, pero no consiguen despertar curiosidad ni interés en sus mercados.

 

La gente no te llama porque no la has impresionado tanto como tú creías. Ya está. No hay que darle más vueltas. La siguiente pregunta consiste en analizar exactamente qué pudo resbalarle o dejar de impresionarle al contrario.

 

Una vez hecha la lista de todos los factores no positivos viene lo bueno. ¿Cuántos temas dependen de ti y cuántos no? Porque son los primeros los que importan. La gran mayoría de la gente prefiere darle vueltas a todo lo que no depende de ellos porque es entretenido, desaloja tensión y sobre todo, libera de responsabilidad.

 

El pasado

 

Si te ha ido bien en el pasado ya tienes algo ganado, y es que tienes una buena historia que contar. Dependiendo de cómo de chula sea tu historia, conseguirás incluso que te reciba gente poco asequible en otros países. Pero sólo llegarás hasta aquí. Que te vuelvan a dedicar tiempo o llamadas telefónicas depende de lo que puedas contarles ahora. ¿Qué estás haciendo y qué les aporta a ellos?

 

Que lo español sea radioactivo o no influye mucho en la primera impresión, por supuesto, pero no es determinante si lo que llevas a vender merece la pena. Y si resulta completamente necesario ser de otro país para impresionar a tu cliente, a lo mejor deberías ser tú el que no le dedique tiempo a él. Búscate otro menos cerrado de mente.

 

En España hemos estado muy mimados por lo mismo de siempre: nos protegemos mucho unos a otros y nos ayudamos todo lo que podamos. A los del mismo bando, claro. Luego todos los del bando nos unimos contra los del bando contrario. Dicen que los enemigos tienen un poder insuperable de cohesión. Tener el mismo enemigo  une como pocas cosas en la vida.

 

Muchos hemos triunfado porque éramos listos y trabajadores, claro que sí. Pero también porque nos tocaron las vacas gordas, y porque teníamos familiares y amistades en posición de darnos una oportunidad que ningún extranjero nos va a regalar así como así.

 

Difícil entorno

 

Este es el cambio fundamental al que muchos directivos y empresarios españoles deben hacer frente. Hay que salir a buscar negocio con un mundo grande y complicado que tiene poco dinero que gastar y no se deja impresionar por lo importante que hayas podido ser en tu propio país.

 

Tanto si estás buscando trabajo como si estás internacionalizando la empresa, te recomiendo que intentes mirar tus materiales de marketing con el ojo crítico de un extranjero que piensa en España tanto como tú pensabas en Corea del Sur hasta el pasado lunes.

 

Repasa tu presentación, chequea tu producto o tu servicio con mucha más humildad de la que te sale naturalmente. Lo difícil de salir al extranjero es que te hace sentirte muy pequeño y muy pobre. Planificar visitas sale caro y conseguir tiempo con el interlocutor que te interesa es casi imposible en los días que sí estás en su ciudad.

 

Y aprende de cada rechazo. No puedo expresar lo claves que son las negativas en el proceso de adaptación al entorno. En lugar de intentar ignorarlas para no deprimirte, estúdialas con atención y adáptate cuanto antes.

 

Estos son momentos de valientes. Nos llaman a ser humildes, pero sobre todo, a adaptarnos mejor y más rápido que los demás. Aunque parezca mentira,  así nos sentimos más vivos.

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 5 Comentarios

5 .- #1 Para "RafaGonzal", su perspectiva es certera e interesante. Mi visión de la carrera es que los 7 que pierden se equivocaron de carrera, o si no, en las carreras que pierden aprenden lo necesario para convertirse en ganadores en el futuro.

La competencia es intrínsecamente humana, igual que lo es todo el mundo animal. Yo creo que como mecanismo de selección es brutal, duro y a veces estremecedor en su horror, pero necesario. Nos obliga a afinar el instinto y desplegar habilidades que de otro modo no lograríamos tener.

Dicho esto, la parte fea de la competencia de nuestra sociedad es que todo el mundo quiere tener lo mismo, y competir en la misma carrera, cuando cada uno está llamado a vivir un papel diferente, con poder adquisitivo diferente. Hace falta ayuda en todas las clases sociales de nuestra sociedad. Si cada uno eligiese mejor las carreras en las que compite, disfrutaría de la competencia en lugar de sufrirla...

esto es lo que creo yo, pero cada uno que haga su propia reflexión. un saludo. pino.

pinob

13/12/2010, 13:03 h.

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4 .-

Sra del Pino¿Conoce la diferencia entre los españoles que emigraron entre los

años 1960/76 y los que

emigran actualmente?

Aquellos españoles que emigraron en los años sesenta,llevaban a su emigracion "lo puesto" que era poco o nada.Llegaban a paises como Suiza y no se lo podian creer que aquellos dibujos que habian visto de niños con paisajes nevados existian,eran reales.Los que llegaban en otoño/invierno quedaban asombrados que hasta en las "estaciones de ferrocarril" hacia calor,podian sentarse,hablar y hablar y nadie les interrumpia....
a pesar de viajar con un pasaporte expedido por funcionarios franquistas..Sabian que "no podian regresar"pues les espera la miseria,el frio,la desazon del vivir

Los que emigran ahora,ademas de la formacion-¿ha visto españoles en el extranjero?,viajan con un pasaporte de la Union Europea,pueden "regresar cuando quieran" y en avion y despues volverse a marchar.Saben que pertenecen a un pais que ha evolucionado muchisimo en sus 34 años de democracia.

el farero

26/11/2010, 20:24 h.

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3 .- Sra del Pino, una vez más lo único que "provoca" de sus artículos es la "inusual" concentración de tópicos y lugares comunes.
Ya sabemos que una actitud positiva es importante, y aprender de los errores y rechazos, y saber adaptarse y bla bla bla.
En definitiva, una vez más, su análisis no va más allá de poner siempre en lo individual el origen de todas las soluciones, muy en la línea del sueño americano. En una carrera de 10 hay uno que gana, 2 más con medalla y 7 que pierden. Es obvio que si todos corren el doble, el resultado sería el mismo. Si la sociedad se organiza competitivamente, habrá ganadores -de mente positiva, qué bonito- pero no se puede evitar que haya perdedores. El problema es pués cómo se organiza el espectáculo, si como una carrera o como un viaje en compañía; ¿entiende la diferencia?
¿Para cuándo un comentario sobre un orden socioeconómico basado en la codicia, competencia y enriquecimiento indivudual? ¿no cree que el origen de muchos males podría encontrarse aquí?
Gracias, de todas maneras, por intentar ayudar; aunque de buenas intenciones el infierno está lleno.

rafagonzal

26/11/2010, 16:01 h.

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2 .- Luego hay una generación profesional española no demasiado exportable, que es la nacida para ser servida. Gente que aun dicta los email, los del niña tráeme un café, los del a ver si comemos, los del bajo un momento a tomar un cafe, los tertulianos, los que vuelven de comer a las 5 repetidos de pacharán y preguntan si mallamao alguien...

Puede que sean estupendos, pero sus fundamentos y hábitos han de cambiar radicalmente, porque sus nuevos escenarios de gestión, carentes de jerarquías, les resultarán inhabitables.

Afortunadamente ya no somos así, cada vez hay menos marqueses, pero no deja de ser chocante la aristocracia laboral que hemos consentido desde niveles de muy humilde contribución profesional.

matrix

26/11/2010, 10:35 h.

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1 .- Tras un par de lecturas no acabo de captar bien el mensaje, tal vez debido a la simplificación linguística a la que te debes en el exterior, que probablemente empobrece el intelecto.

Creo que lo que cambia especialmente es la facultad de comunicarse. En general, te va a suceder que ninguno de tus interlocutores habla su idioma nativo, por lo que la fraseología admite pocas bromas. Y eso perjudica el lucimiento que tu lengua podría permitirte. Es entonces cuando descubres qué gran idioma dejaste atrás y cómo nos divertimos gracias a los distintos matices del lenguaje. Y eso te convierte, efectivamente, en un humilde mortal que sujeta su CV entre las manos, sin más ayuda posible que lo que digas en el.

Ya no importa tanto donde estudiaste, ni los atributos de tu pueblo ni de tu familia. Importa la adaptación a unos requerimientos escritos, que ninguna de las dos partes puede saltarse: no tiene experiencia en hornos... no tiene experiencia en tal o cual faceta...Y ahí es donde cae en la cuenta nuestro Juan Español, que si no envia 300 CV's, ni de broma.

A tal puno puede llegar la asincronia internacional de la economía española,que es más fácil emprender que encontrar empleo.



matrix

26/11/2010, 09:59 h.

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