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¡Que vuelve el bonus! Porque se había ido, ¿no?
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¡Que vuelve el bonus! Porque se había ido, ¿no?

Acerca de ...

@Sonia Franco .-Es periodista y aspirante a novelista. Ha trabajado en prensa económica (Expansión, El Economista, Forbes) y ha sido corresponsal en Nueva York antes de recalar en la comunicación corporativa. Viaja siempre que puede, lee todo lo que cae en sus manos en cuatro idiomas y escribe porque no podría no hacerlo. En este blog, pretende compartir con usted su particular forma de ver el mundo en general y la vida empresarial en particular. Sonia es directora de Comunicación de la Asociación Empresarial Eólica.

Sonia Franco  28/01/2011  06:00h

Conocí a Henry en los años de la burbuja puntocom. Por aquel entonces, era analista en un gran banco de inversión en Wall Street y sus bonus superaban año a año el 100% de su sueldo. Eran momentos dorados, en los que en Manhattan el dinero parecía crecer de los árboles. Cada fiesta de cumpleaños era más extravagante que la anterior, los áticos por los que se pagaban 25.000 dólares de alquiler abundaban y había colas de meses para comprar el último bolso de Prada.

Pinchó la burbuja, pero no el bonus de Henry. Y, sin embargo, allá por 2004 se planteaba buscar trabajo en un hedge fund.

—Entre mis amigos, parezco tonto. Todos se están haciendo millonarios menos yo.

¿¿¿Quéeee???, pensaba yo. ¡Pero si ganas en un año más que yo en un lustro!

Henry no se pasó a un hedge fund, aunque tuvo ofertas.

—¿Por qué, si es lo que querías?, le pregunté.

—Porque la presión es demasiado grande. Cada vez se exige captar más dinero, hacer operaciones más grandes. Y no me gustan muchas de las prácticas de las que oigo hablar.

Así que prefirió seguir siendo un “humilde” analista (por aquel entonces, se decía que el salario de un analista que llevaba más de tres años en una firma y tenía el cargo de vicepresident oscilaba entre los 400.000 y el millón de dólares, según su rendimiento y el tamaño del banco). Hasta 2008, en que la crisis se llevó por delante el banco en el que trabajaba.

Con mucho esfuerzo y tras ventilarse una parte de sus ahorros en un año y medio de paro (entre otras cosas, porque paga más de 6.000 dólares mensuales de alquiler), volvió a encontrar trabajo. Esta vez en un pequeño banco de inversión boutique. La diferencia es que hoy no sólo no cobra bonus, sino tampoco sueldo. Si le sale una operación, va a comisión. Si no, nada de nada. Como hoy en día no es tan fácil que surjan deals suculentos, Henry lleva otro año sin nuevos ingresos.

Casos como el suyo hay a patadas, según me cuenta él mismo. Por eso me ha chocado tanto una noticia aparecida en diversos medios esta semana: la mayoría de los profesionales de los servicios financieros estadounidenses han percibido un bonus más alto que el año anterior, pese a la baja actividad de Wall Street, según un sondeo de eFinancial Careers. Es más, la mitad de los banqueros consultados se mostró satisfecho con su remuneración variable.

Pero, ¿no habían empezado los reguladores a fijar límites a los bonus de los banqueros tras los millonarios rescates? ¿No se consideraba que el sistema de remuneración de la banca de inversión, basado en perseguir bonus cada vez más altos, fue uno de los culpables de la crisis? Pues no parece. Y se ve que los bancos tienen más miedo a perder a sus talentosos empleados que a la reacción de la opinión pública… De hecho, en el Reino Unido –dónde los cinco grandes bancos han anunciado que distribuirán generosos bonus este año-, los banqueros ya han dicho que la opinión pública no ha sabido valorar sus magnánimos gestos de renunciar a las primas o destinarlas a caridad. Como ha dicho Bob Diamond, el consejero delegado de Barclays, “hubo un tiempo para el remordimiento, para pedir perdón; ese tiempo tiene que acabar”.

En honor a la verdad, algunos apaños sí que se han hecho. Según el último estudio de la consultora Mercer sobre el sector financiero a nivel mundial, las empresas han aumentado el salario de los ejecutivos para no subir los bonus. Curiosamente, un tercio de los bancos y aseguradoras que han participado en el estudio ha recibido algún tipo de ayuda de los gobiernos para capear la crisis.

¿Qué está pasando? Pues, según Constance Melrose, responsable de eFinancial Careers, la demanda de personal está aumentando. “El sector afronta una presión cada vez mayor de la competencia”, afirma. Sobre todo en fondos de inversión, hedge funds y fondos de capital riesgo.

Así que me imagino que mi amigo Henry no tardará en marcharse a uno de estos sectores si quiere recuperar su antiguo nivel de vida. Una vez allí, se enfrentará a la presión de hacer operaciones cada vez más lucrativas para tener un buen bonus. La competencia será atroz y alguien se inventará un producto estrella y sin aparente riesgo que no se llamará CDO pero que llenará las bolsas de la banca. Y nadie se acordará ya ni del pinchazo de las puntocom, ni del viejo Lehman Brothers, ni de la pesadilla subprime.

Eso sí, un reducido grupo de personas que vive en una pequeña isla en la Costa Este de Estados Unidos podrá pagarse fiestas de cumpleaños extravagantes, alquilar áticos de 25.000 dólares o comprarse tres Vuittons de una tacada. ¡Vivan los bonus! Hasta que llegue la próxima crisis. Y eso que dicen que la memoria financiera dura diez años…

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 3 Comentarios

3 .- Juanolas, como dice Pasmao por lo que pasa, no me refiero a todos los bonus ni a todos los banqueros. Más bien es una reflexión sobre cómo nos vendieron que los excesos de los últimos años se llevaron por delante el sistema y cómo, sin que haya acabado siquiera la crisis, da la impresión de que se puede volver a caer en lo mismo. ¿Envidia? Ni la más mínima.

sfpendas

28/01/2011, 13:52 h.

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2 .- No te ofendas.

M eparece que lo que critica el artículo es que la gente que hizo mal su trabajo.

Se presupone que los que concedieron créditos que no debían, los empaquetaron con un papel muy bonito y los revendieron... no sigo con toda la historia que ya nos la sabemos.

Se presupone que esa gente algo tiene que ver con la crisis en que estamos [lo global, no la nuestra], y esa gente a podido salvar su cul* porque muchos que no cobran bonus, o el que cobran es insignificante han puesto pasta, y siguen poniendo pasta de sus impuestos para que e chiringuito donde trabajan los primeros no se caiga.

Los del bonus del chiringuito [como ese CEO British del que habla el artículo] se quejan de que la gente ya no solo les envidia, sino que los odia. Y eso molesta.

El aroma de la pasta ya no tapa el olor de la mierd*. Y eso molesta.

Los que han fabricado dinero falso, para hacernos creer que todo iba bien han sido ellos.

Y los que han creado el problema dicendo que como yo largue se hunde todo, así que salven mi cul* con su dinero, han sido ellos.

Y si por eso la gente les odia, que quiere que le diga, se lo merecen. Igual que aquí nos ha pasado con Z & CIA.

pasmao con lo que no pasa

28/01/2011, 10:12 h.

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1 .- No todos los bonus de la banca dependen de estructurados ligados a credito, a lo mejor la industria genera algo de valor para los clientes,......y a lo mejor los sueldos fijos son una mierda y deben complementarse con incentivos. Custionar y criticar al de al lado es muy tipico en España,..ya lo sabesmos LA ENVIDIA,....pero para tener criterio y poder opinar hay que saber de lo que se habla. Yo a ti te entiendo,...el articulo no puede contar la realidad porque entonces no vende,.....si hablaras del bonus medio de España la gente se sorprenderia,.....o de como ese bonus revierte en la economia gracias al consumo, no se,....creo que metes a todos en un saco, lo agitas con mucha demagogia y zas,...a criticar!

juanolas

28/01/2011, 09:21 h.

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