Sábado, 22 de diciembre de 2012

Sonia Franco

PASE SIN LLAMAR

¿A quién echarle la culpa de la baja productividad de los españoles?

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Me levanto esta semana con renovada curiosidad sobre la tan pobre y cacareada productividad por empleado de los españoles. Probablemente haya sido por el bombardeo al que nos hemos visto sometidos por arte y gracia de la negociación colectiva. O porque he descubierto que el sector en el que trabajo, el eólico, está bastante por encima de la media en términos de productividad por empleado.

El caso es que me lanzo a indagar con algunas preguntas en la cabeza. Sobre todo, ¿por qué? ¿Por qué los españoles parecemos destinados a los vagones de cola de los rankings en asuntos como éste? ¿Por qué trabajamos más horas que muchos y nos luce menos el pelo que a otros tantos? ¿Podemos atribuírselo tranquilamente a este gobierno, o al anterior, o al anterior? ¿Quién más tiene la culpa?

¡Uf! Demasiadas incógnitas. Recopilo material y me pongo a leer: parece que todo economista de bien y columnista de este país ha escrito alguna vez sobre el tema. Decido empezar por un sesudo artículo de varios profesores universitarios que analiza las leyes de Economía Sostenible y la de Ciencia, Tecnología e Innovación en su no poco loable tarea de darle un meneo al modelo productivo español. La conclusión me deja un pelín fría, la verdad: España necesita un nuevo modelo productivo, ergo las medidas que incluyen ambas leyes están “plenamente justificadas”.

Pero encuentro afirmaciones interesantes, como que los fondos dedicados por el sector público a la I+D en los últimos años han tenido un crecimiento sostenido, aunque aún estemos lejos de la media europea. O que nuestro país destaca en exportaciones de tecnología media y alta. O que el porcentaje de personas con educación superior es más elevado que la media de la UE. Vaya. Entonces, ¿qué nos pasa?

Sigo adelante y me paro en un blog en el que un técnico de la Cámara de Comercio Navarra se pregunta por qué los navarros no son más productivos. Dos de sus conclusiones se pueden aplicar fácilmente a toda España: la falta de un apoyo más decidido de la Administración a empresas pequeñas y con nula tradición de innovar y la necesidad de un sistema educativo que se oriente más a la práctica (yo añadiría que también debería plegarse a las necesidades reales de las empresas y fomentar ese espíritu emprendedor tan anglosajón y tan necesario en momentos como éste).

Kike Vázquez decía hace un tiempo en este mismo periódico que se saca más tajada de ser no productivo que de serlo en países como el nuestro, en el que la meritocracia brilla por su ausencia y en el que es más práctico tener un familiar bien colocado que una sólida formación. También me sirve.

Y luego llega la avalancha de estadísticas. Me quedo con una: los españoles dedican un 19% más que los alemanes al trabajo, pero son bastante menos productivos. Vale, vale, lo pillamos. Algo estamos haciendo mal.

Llegados a este punto, estoy más o menos como al principio. Sin duda, el Gobierno debe seguir haciendo un esfuerzo por girar el peso de la economía a sectores con alto valor añadido, aumentar el esfuerzo en I+D y el incentivo a las empresas para que inviertan, modificar de una vez por todas nuestro modelo productivo, flexibilizar el mercado laboral… ¿Eso es todo?

Entonces pongamos por caso que todo esto se consigue por obra y gracia de un Gobierno al que verdaderamente le preocupe el futuro de su país (no es un chiste). “España ha cambiado su modelo productivo”, escucha Pepito en la radio mientras se come el atasco de las 8 de la mañana de camino al trabajo. Como todos los días, llega tarde. “El tráfico”, masculla, mientras enciende el ordenador para leer la prensa y abre Twitter a ver qué se cuece. A las 9,30 se acerca Paco: “Qué, ¿un cafelito?”. “Claro”, contesta Pepito. “No tengo reunión hasta las 10,00”. Y no puede preparársela porque nadie le ha informado ni del orden del día ni de lo que se espera de él.

El jefe llega una hora tarde y encuentra a sus colaboradores enfrascados en una conversación sobre Mourinho. Es de los que llevan su propio ritmo. Lo importante son las horas que su equipo pase delante del ordenador, que sean los últimos en irse por las noches. Sin embargo, a la hora de la comida es otra cosa: los almuerzos de tres horas con copa y puro le parecen normales. Pepito, Paco y los demás tienen claro que mejor no pedirle que tome decisiones cuando vuelve de comer. Resignados, acaban su trabajo y se ponen a bucear por Internet mientras llega la hora de irse.

Llevada al extremo, ¿os suena una jornada laboral semejante? Sin duda, muchas empresas españolas tienen culturas empresariales que favorecen usos y costumbres similares. ¿No os parece que va totalmente en contra de la productividad, definida como el valor añadido que genera cada empleado por hora trabajada?

No le estoy echando toda la culpa a los directivos. ¿Qué hay de Pepito? ¿Creéis que estaría dispuesto a cambiar de hábitos si su empresa se empeña en, pongamos por caso, hacer converger sus horarios con los de los países de nuestro entorno?

Me temo que mejorar la productividad por empleado es un camino arduo y complicado que pasa por cambios tan dispares como aumentar el compromiso de jefes y trabajadores, la cultura de las empresas, la motivación de las personas… Y para ello tenemos que involucrarnos todos: políticos, empresarios, trabajadores e indignados. No nos queda otra.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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29diaz 18/06/2011 | 10:19

Esto me recuerda a esos trabajos que salen de vez en cuando diciendo que la productividad de los madrileños es la mayor de España y despues aparecen madrileños diciendo que son los mas trabajadores.Son como el #16 los pobrecitos no han entendido nada.

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28diaz 18/06/2011 | 10:09

Veo que alguno no se entera.Comparar a los trabajadores de Alemania que tiene un sector industrial mayor que España.Es como decir que un trabajador de BMW tiene mas productividad que un camarero y ademas va y le llama vago al camarero.
A un trabajador de una planta de automoviles se le computa a su productividad lo que producen los robots industriales que trabajan en esa planta y no lo que realmente produce el.Asi que su productividad es muchisimo mayor que la de un trabajador del sector servicios.

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27gallegón 17/06/2011 | 20:53

#20# Las oficinas de METODOS Y TIEMPOS teníanun aforismo que rezaba así: "SIEMPRE HAY UN METODO MEJOR". Y para mejorar los métodos están los ingenieros. Y que conste que yo no lo soy. SALUDoS.

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26gallegón 17/06/2011 | 20:45

#11# [SIGUE]. SOLAMENTE al sector industrias. La productividad está ínsita en cualquier actividad, hasta en las cocinas, en los despachos... Sepende, sobre todo, de las herramientas, procedimientos, sistemas, métodos... con los que se hace trabajadar a los asalariados. La organización es fundamental. Y los ingenieros de organización saben un rato de esto. Organizar cadenas de montaje no es una broma. Los recorridos administrativos de documentos -desde un pedido del comercial hasta el ingreso del importe de la factura- pueden ser rápidos y seguros o lentos y complicados. Y todo ello está supeditado a una organización eficaz.

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25gallegón 17/06/2011 | 20:39

#11# La productividad no depende SOLAMENTE del esfuerzo del trabajador, ni afecta SOLAMENTE

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Es periodista y aspirante a novelista. Ha trabajado en prensa económica (Expansión, El Economista, Forbes) y ha sido corresponsal en Nueva York antes de recalar en la comunicación corporativa. Viaja siempre que puede, lee todo lo que cae en sus manos en cuatro idiomas y escribe porque no podría no hacerlo. En este blog, pretende compartir con usted su particular forma de ver el mundo en general y la vida empresarial en particular. Sonia es directora de Comunicación de la Asociación Empresarial Eólica.

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