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@Sonia Franco .-Es periodista y aspirante a novelista. Ha trabajado en prensa económica (Expansión, El Economista, Forbes) y ha sido corresponsal en Nueva York antes de recalar en la comunicación corporativa. Viaja siempre que puede, lee todo lo que cae en sus manos en cuatro idiomas y escribe porque no podría no hacerlo. En este blog, pretende compartir con usted su particular forma de ver el mundo en general y la vida empresarial en particular. Sonia es directora de Comunicación de la Asociación Empresarial Eólica.
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Sonia Franco 08/04/2011 06:00h
“No soy ni el mejor líder ni el más brillante”. Lo dice Vineet Nayar, primer ejecutivo de la compañía india HCL Technologies en una entrevista con The New York Times. “La mayor parte de los CEOs no son tan geniales como se cree. Hay excepciones, como Bill Gates, Steve Jobs o Larry Page, pero yo no soy uno de ellos”. Ummm. “Cuando llegué a HCL directamente de la escuela de negocios, aprendí inmediatamente que las dos personas que había entonces en mi equipo eran tan listas como yo, y que sus aspiraciones eran igual de ambiciosas, pero no sabían qué hacer al respecto. Yo tampoco lo sabía, pero mentí en aquellos lejanos días, proyectando la sensación de que sí sabía lo que había que hacer”. Vaya.
Lo que me resulta más sorprendente de estas declaraciones es que el primer ejecutivo de una gran compañía reconozca que ¡no es perfecto! ¿Por qué? Porque no es lo habitual. Si no, preguntadle a un headhunter qué es lo que contestan la mayor parte de los directivos a la inevitable pregunta de ¿cuáles son sus debilidades? El 90% responderá que es demasiado perfeccionista o extremadamente exigente consigo mismo: o sea, el típico defecto que puede ser visto por muchos como un plus. Alguno incluso se atreverá a decir que, si tuviese debilidades, no hubiera llegado tan lejos. Eso sí, ni rastro de los defectos que suelen apuntar los empleados sobre sus jefes. Aquello de que no escuchan, no delegan, son presuntuosos, déspotas… Ni modo.
¿Cuál es el problema? ¿Son incapaces los directivos de ver sus propias debilidades o, simplemente, no las revelan? Las dos cosas son perfectamente válidas: ni los empleados se atreven a entrar en el despacho del jefe para decirle “oye, tío, que esto no va así”, ni los directivos van por la vida contando sus debilidades, no vaya a ser que la competencia…
La consecuencia: que directivos como Vineet Nayar resultan simpáticos, refrescantes y sorprendentes. Contaba hace poco Lucy Kellaway en su columna que Financial Times lleva año y medio haciéndoles veinte preguntas a los líderes empresariales, entre ellas ¿cuáles son tus tres peores defectos? Su propio análisis de las respuestas, después de escuchar algunas como “perdono con excesiva facilidad”, “me muevo muy deprisa” o “soy demasiado confiado y accesible”, es que los CEOs no tienen ni idea de cómo son en realidad y están dispuestos a concederse el beneficio de la duda hasta sus últimas consecuencias.
Así que Vineet Nayar es mi CEO favorito del mes. El personaje me resultó tan refrescante tras leer su entrevista, que me fui directamente a la página web de la compañía HCL Technologies. En el primer pantallazo, lo que más destaca es un enorme banner azul que pone Talk to me (háblame). No me extrañó, ya que Nayar asegura que la transparencia es una máxima de su empresa, aunque se ha asegurado de que sus empleados sepan que “el CEO es la persona más incompetente para contestar preguntas”. Entonces busqué la compañía en Google News y ¡zas! Resulta que es considerada como uno de los lugares más atractivos para trabajar en el Reino Unido. Si yo fuese techie y quisiese vivir en Londres o Bombay, no lo dudaría: probaría suerte en una empresa en la que el CEO se lanzó a bailar al más puro estilo Bollywood por los pasillos para demostrarles a sus empleados que, en el fondo, él es uno más.
Hasta aquí hemos hablado sobre directivos, pero ¿qué hay de nosotros mismos? ¿Somos más valientes que los jefes confesando nuestras debilidades? ¿O también somos los más perfeccionistas y exigentes bajo el sol? Y me contestaréis que está claro: en una entrevista de trabajo con Emilio Botín o Borja Prado ninguno de nosotros va a confesar que tiene tendencias asesinas, es cleptómano o no soporta a los jefes autoritarios… Al fin y al cabo, ser visto como un perfeccionista está razonablemente bien en determinados contextos.
Si admiro el exhibicionismo de Nayar es, ante todo, porque se muestra como un personaje de carne y hueso, con defectos, debilidades y todas esas cosas que los humanos traemos de serie. Hasta los jefes.
3 .- #2 Tomo nota, Campese. Me parece buena idea. Gracias!
Sonia
2 .- Sinceramente lo obvio del articulo no le quita relevancia, pero es algo hueco. Son mitos de escuelas de negocios, y charlas para llenar los tiempos muertos. Lo que hace falta es que el comportamiento moral esté en su sitio y se pague lo que se deba a los proveedores, ¿no? conozco una empresa logistica que no lo hace y seguro que tiene una gran lider pero se va a dejar a otros lideres por el camino, ¿que culpa tienen estos ultimos, que ni bailan tipo bollywood ni tiene un enlace de transparencia en su web? seguramente ninguna pero eso ¿a quien le importa? Primero, lo primero y sino que se lo digan a Ruiz Mateos, Gerardo Díaz Ferrán y los ultimos sinverguenzas que se mueven por España. CEO? Lider? gente decente es lo que necesitamos. Habla de esto en tu proximo articulo por favor.....
1 .- Hay más. Ese señor sabe perfectamente como van a ser tomadas sus declaraciones, sabe el efecto que van a causar entre su audiencia, sus empleados, jefes, inversores, clientes etc, en su entorno en definitiva. Y las hace pensando cuidadosamente en ese efecto. No es nada tonto. Sabe qué resultado quiere obtener de sus declaraciones y las hace en consecuencia.
Yo hago lo mismo. También se el efecto que van a causar mis declaraciones en mi trabajo, en una entrevista, en una reunión... por eso ni se me ocurre mencionar mis defectos. En España no hace falta hacerlo, ya lo hacen los demás por nosotros, además está muy mal visto hacerlo, y si mi CEO [o cualquier CEO de cualquier compañia en nuestro país] baila al estilo Bollywood por los pasillos, a la hora de la merienda ya ha dejado de ser CEO. Nuestra escala de valores es totalmente distinta. Por eso no hacemos esas cosas, ni esas ni muchas otras que a lo mejor son buenas desde algún punto de vista. No por no ser tan cool como ellos sino porque en entorno las valora de forma distinta.
Buen finde