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Ahora sé lo que piensan Pedro J. y Hugo Chávez
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Ahora sé lo que piensan Pedro J. y Hugo Chávez

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@Sonia Franco .-Es periodista y aspirante a novelista. Ha trabajado en prensa económica (Expansión, El Economista, Forbes) y ha sido corresponsal en Nueva York antes de recalar en la comunicación corporativa. Viaja siempre que puede, lee todo lo que cae en sus manos en cuatro idiomas y escribe porque no podría no hacerlo. En este blog, pretende compartir con usted su particular forma de ver el mundo en general y la vida empresarial en particular. Sonia es directora de Comunicación de la Asociación Empresarial Eólica.

Sonia Franco  01/07/2011  06:00h

Es lunes y hace mucho calor. En una recoleta sala del Viso madrileño, un grupo de unas veinte mujeres escucha atentamente la conferencia de otra mujer, que desglosa las ventajas del cloud computing para las pequeñas y medianas empresas. Cinco de las veinte espectadoras no paran de escribir en sus smartphones. Y no, no están contestando e-mails trascendentales para sus vidas o sus carreras. Y sí, las palabras de la conferenciante les interesan. Tanto, que lo están tuiteando (para los no iniciados, escribir posts de un máximo de 140 caracteres en el microblog por excelencia) en vivo y en directo:

-Existe una estrecha relación entre el índice de productividad y la adopción de nuevas tecnologías, Microsoft dixit #aliter #mujeresenlared.

-Según Gartner, en 2012 el 80% de las empresas usarán servicios del cloud (en el I Encuentro de Mujeres Líderes en la Red).

Desde el otro lado de Madrid, una buena amiga y follower (para los no iniciados, persona que decide seguir lo que tú dices a través de Twitter) me manda un mensaje, también vía Twitter (hace meses que asegura que no usa el correo electrónico), mientras espera pacientemente a que avance el atasco que todas las mañanas se traga a la salida de Pozuelo:

-¿Es éste el foro en el que tú intervenías hoy, #aliter #mujeresenlared? ¿A qué hora hablas? Lo estoy siguiendo en Twitter.

Es martes y hace mucho calor. El primero en darme hoy los buenos días es Pedro J. Ramírez, vía Twitter. Es de los que ha abrazado con fuerza Twitterland, que lo ha acogido en loor de multitudes (esta semana ha alcanzado los 40.000 seguidores, el mismo día que celebraba su onomástica).

Este martes Pedro J. se inventa un nuevo verbo, orbytear (para los no iniciados, Orbyt es el quiosco online de Unedisa), al tiempo que nos da su particular visión sobre el debate sobre el estado de la nación y que otro tuitero se inventa un ataque suyo a otra conocida periodista, Ana Pastor. Se me ocurre hacerle una pregunta a Pedro J. –por supuesto, vía Twitter- y no tarda ni diez minutos en contestarme. Qué majo, ¿no?

Es miércoles y hace mucho calor. Un compañero me discute en una reunión interna la utilidad de que una empresa o un sector malgaste el tiempo comunicando a través de las redes sociales. Le cuento mis teorías: que la comunicación unidireccional y controlada se ha acabado desde el momento en que los stakeholders reclaman su espacio y su voz, que los medios sociales permiten crear comunidades que te enriquecen con sus puntos de vista y te acercan a un público al que antes era imposible llegar, que Twitter es un foro en el que muchos de los que hablan son líderes de opinión, que el contenido que generan los usuarios tiene a menudo más credibilidad que el que procede de los portavoces oficiales, bla, bla, bla.

—No veo qué utilidad tiene todo eso para mí. Y no tengo tiempo para ello, afirma, rotundo.

—Una pregunta—, le digo.  —¿Por casualidad tú eres de los que decían que nunca tendría teléfono móvil?

—¡No compares!, contesta.

Pero sí comparo. Tengo mucho trabajo, así que no puedo asistir al Congreso de Directores de Comunicación que se celebra en El Escorial. Lo sigo en directo a través de mi timeline (para los no iniciados, la lista de posts de las personas a las que sigo en orden cronológico), ya que son muchos los que están allí y lo cuentan en tiempo real.

Es jueves y hace mucho calor. Llega la hora de escribir este post… Y yo con estos pelos. Me meto en Twitter en busca de inspiración. Jordi Sevilla y Javier Solana coinciden en su preocupación sobre la seguridad en Internet. El Confidencial y La Información sacan punta a la defensa de los políticos de los pobres hipotecados. No me sirve: demasiado sesudo para un día tan caluroso. Repaso las menciones y retweets (para los no iniciados, veces que alguien habla de ti o que redifunde lo que tienes que decir) a ver si he tenido alguna idea especialmente ocurrente a lo largo de la semana. Veo que hay una frase que ha tenido éxito, algo que dije en la vida real y que a varias personas se les ocurrió tuitear: “Twitter rejuvenece más que el bótox”.

Y ese –el hecho de ser una inmigrante digital que no se siente como pez fuera del agua en esto de los medios socialessino todo lo contario- es sólo uno de los motivos por los que me encanta Twitter. Además, me deja seguir a todo tipo de personas más o menos interesantes, más o menos morbosas, más o menos conocidas, sin pedirles permiso. Me dicen lo que piensan y lo que les interesa. Comparten conmigo -y yo con ellos- información, esa commodity tan valiosa hoy en día. Me abre espacios de conocimiento a los que no llegaría si otros no me los recomendasen. Es una herramienta fabulosa para construir la propia marca personal. Y un increíble instrumento de marketing. Es terriblemente sencillo de usar y hace mucho más amenas las esperas en la consulta del médico o los atascos. Y ahora sé lo que piensan Pedro J., Juan Verde, Julian Assange, Carlos Slim o Hugo Chávez en tiempo real. Mola.

Mi buena amiga Rosa Matías retuitea un vídeo que me da pie a acabar este post: da una idea de por qué los medios sociales son ya mucho más que una moda. La mitad de la población mundial tiene menos de 30 años y jamás ha leído un periódico. Una de cada cinco parejas se ha conocido a través de la red. Si fuese un país, Facebook sería el tercero más poblado del mundo. El 95% de las empresas que están contratando personal usa Linkedin. El 93% de los responsables de marketing utiliza las redes sociales para su negocio. Groupon llegará a los mil millones de euros en facturación más rápido que ninguna empresa de la historia. En Egipto, hay bebés que se llaman Facebook a raíz de la revolución que se impulsó desde las redes sociales. No me cabe duda de que estos nuevos medios han venido para quedarse, aunque en medio sufran reveses como el de MySpace, que esta semana anunciaba 150 despidos.

Lo habéis adivinado: soy una fan de las redes sociales. Pero hoy les voy a poner una pega: ni Facebook ni Twitter hacen este calor más llevadero…

 

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 4 Comentarios

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el carrasco

01/07/2011, 19:30 h.

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3 .- #2 ¡Vaya! Qué mal lo has debido de pasar... Animo, vendrán tiempos mejores. Un cordial saludo.

aluz

01/07/2011, 19:09 h.

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2 .- #1 Creo que te tú y todos los que conoces lamen mucho y ni redes sociales ni mensajitos harán que nadie con poder sobre ti deje de denigrate, humillarte, degradarte, etc. por posi´ción altamente jerárquica en España [2ª más jeraquica detrás de Italia.] Lo sé porque me lo habéis lamido a mi. Así que menos rollos anto de ti como de la autora, a estar calladita en el trabajo. Pedro J envía mensajitos a la autora. Mira lo que le ha pasado a Miralles, Alfonso Rojo, y otros. Si eres como la abogada de Unidad E. LGJ, antes en Veo7, no llegaréis ninguna a la cupula, reservada para las amigas de la mujer de Pedro J.

thinkbeforetalking

01/07/2011, 14:18 h.

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1 .- Completamente de acuerdo! El problema para algunos es que al cambiar la estructura de la comunicación también cambian otras cosas que a estos no les gusta nada que cambien. Por ejemplo:

Las estructuras sociales, que ya difícilmente pueden ser jerárquicas cuando tu empleado tiene acceso a la misma información que tú; La noción de cambio permanente como lo más estable; la necesidad de ser activo para construir tu imágen, porque la "distancia" que antes engrandecía al jefe ahora lo hace sencillamente invisible; la transparencia global, porque todo queda escrito y todo es público; y, sobre todo, la construcción de una sociedad más basada en las personas individuales y menos en las antiguas estructuras sociales [países, empresas, religiones,...]

Son demasiados cambios para algunos

aluz

01/07/2011, 08:47 h.

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