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@S. McCoy .-Experto financiero que escribe Valor Añadido. Es un incisivo analista que despertó el interés de nuestros lectores con sus brillantes y didácticos artículos sobre empresas, sectores y tendencias del mercado.
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S. McCoy 04/01/2012 06:00h
Cada vez son más los autores que ven en la actual crisis de las economías occidentales, o desarrolladas, un remedo de la Gran Depresión que nació en Estados Unidos con el crash bursátil de octubre de 1929 y se alargó, según los países afectados, hasta finales de los años 30 o principios de los 40. Parón industrial, elevado desempleo y desequilibrio presupuestario fueron algunas de sus manifestaciones, fáciles de encontrar en los estados más damnificados por la actual coyuntura. Solo la existencia de nuevas potencias emergentes impide que se generalicen los fenómenos deflacionarios -debido a su incidencia al alza sobre el precio de las materias primas- o se ralentice como entonces el comercio internacional -donde, no obstante, la amenaza proteccionista sigue latente-. De ahí que esos mismos analistas la hayan bautizado como la Gran Recesión, un grado por debajo de su referente histórico.
Sea como fuere, parece claro a día de hoy que la salida a tan precaria situación fue un fenómeno extraordinario de demanda como la Segunda Guerra Mundial. Una circunstancia indeseable que, sin embargo, permitió a la primera potencia económica del mundo reforzar su liderazgo e imponer un dominio que solo China, décadas más tarde, se atreve a cuestionar. Prescindiendo del recurso al suicidio colectivo que cualquier contienda global causaría hoy, toca buscar qué otros factores podrían originar un cambio similar al de hace 70 años; elementos capaces de corregir unos desequilibrios que, vendidos como coyunturales, amenazan con instalarse cómodamente en el sofá de nuestras economías. En Valor Añadido, sacando humo de nuestra limitada chimenea intelectual, destacamos en su día cuatro, tres ligadas a la economía real: China y su apuesta por el consumo interno, el desarrollo de las energías renovables como vía para evitar la cacareada autodestrucción planetaria, y el despertar de las clases medias indias, y una cuarta derivada del nacimiento de un universo virtual de la mano de Internet.
Pues bien, transcurridos cuatro años desde el inicio de la crisis, la primera sigue siendo una incógnita. Jugó su papel en el proceso de aparente recuperación que se vislumbró entre la primavera de 2009 y el otoño de 2010, pero da la sensación de que en el mercado interior chino prima la autarquía y que las importaciones de bienes de consumo duradero se han visto afectadas por la restricción del crédito y su impacto sobre la riqueza real de los ciudadanos. En cualquier caso, hacer predicciones sobre el gigante asiático es un ejercicio intelectual demasiado venturoso que uno ha aprendido a delegar en otros comentaristas de Cotizalia. Por lo que respecta al mundo verde, su carácter subsidiado en un entorno de dificultades financieras de los estados ha provocado una paralización de buena parte de las ayudas que se venían dando a la industria, lo que ha limitado su rentabilidad y/o viabilidad. Si eso añadimos el fiasco colectivo de usos concretos que la respaldaran, como el coche eléctrico, es evidente que su hora está por llegar. Esperemos que no sea del modo más amenazante y abrupto posible.
India parecía ser en su día una esperanza razonable. La democracia más grande del planeta abordaba un movimiento reformista que perseguía mejorar, al estilo de lo realizado con éxito en algunos de sus estados más pobres, las condiciones de vida del conjunto de sus ciudadanos. Sin embargo, los datos más recientes prueban que se ha tratado de una oportunidad perdida: el incremento del PIB se ralentiza, la inflación se dispara, los tipos suben, la corrupción campa a sus anchas y las finanzas públicas se tambalean. Coinciden esta misma semana artículos en WSJ, Financial Times y The Economist sobre el particular. Un modelo de crecimiento desordenado y mal planificado, que ha provocado que haya más centrales térmicas que carbón suficiente para aprovisionarlas, por poner solo un ejemplo (WSJ, Failure to meet power goals threatens India´s growth); un mercado de financiación poco maduro y, en ocasiones, irracional (WSJ, Don´t bank on India in 2012 y The Economist, Infrastruggles); la obligatoriedad de joint ventures locales para el inversor foráneo, que impide que desarrolle todo su know-how (FT, India allows foreign investors to take direct stakes in companies), son, entre otros, factores que han situado al país en una situación crítica. El gobierno sigue prometiendo el oro y el moro pero la realidad es tozuda. La bolsa cayó un 25% en 2011.
Visto lo visto queda el interrogante chino y lo que pueda surgir del otro gran cambio que ha caracterizado el comienzo del siglo XXI, el desarrollo de un nuevo paradigma como es Internet, lugar de información y comunicación, primero; de relación ya, como prueba el impulso geométrico de las redes sociales; y de transacción en el futuro inmediato, realidad de la que solo estamos viendo la punta del iceberg. ¿Será suficiente?, ¿podrá el negocio adyacente, caso de la nube, compensar la destrucción de empleo vinculada a la sustitución de recursos de la vida real por virtuales?, ¿es un futuro razonable? No parecen quedar muchas alternativas. Esa es la pregunta que someto a su reflexión hoy. Que les vaya bonito, allá donde estén.
52 .- 1] Lo que decimos es que la solución específica para España es la devaluación interna o, si lo prefieren, que su inflación sea inferior a la de sus socios comerciales.
2] No sean idealistas hegelianos. La économía real [res, rei] es anterior a la financiera. La crisis viene de dentro del sistema productivo.
3] Que un profesional tenga mérito y capacidad no quiere decir nada. ¿Cuántos asesisones en serie o en masa son excelentes profesionales durante casi todo el día?
4] Para hacer la corrección valorativa inmobiliaria hay que "guardar las formas", como muy bien dice F-Aceytuno. Por tanto, si no enajenamos los activos, hay que tasarlos uno por uno; solo si los cedemos [banco malo] pueden valorarse en globo, aunque con el inventario bien presente.
5] Lo que nos está pasando a los ppcc es que la poca música que estamos oyendo, procedente del nuevo Gobierno, primero, es muy significativa [cfr. la deducción-IRPF-vivienda, el no toqueteo del IVA., reciclado de lehmans], y, segundo, es contradictoria [es como más internodevaluacionista de la cuenta pero sin proclamarse anti-proinflacionista, con la excepción de lo inmobiliario]
51 .- #50 Bueno, creo que para salir de esta hay que empezar por erradicar el mil eurismo; no mutarlo en el ochocientos eurismo o en los horarios de chinos, indios, y marroquíes en sus países.
Si alguno piensa que con lo de cumplir las horas pactadas estoy hablando de “compartir los empleos porque hay pocos” es que no ha entendido nada. La idea es la de Henry Ford, pagar más a los empleados para que puedan comprarse los coches.
Lo de que las empresas españolas quebrarían por obligarles a subir los salarios [reconocer las horas es solo un primer paso] a sus empleados es falso, los resultados de las empresas españolas son mucho más consistentes, amén de lo dicho de que ingresarían más.
Luego os leo los flameos, saludos.
50 .- #49 España es un país con un elevado consumo interno, las empresas tradicionalmente han sido fuertes en sus mercados domésticos [de hecho es lo que les ha permitido irse ha hacer las Américas…], si aquí la gente tiene más perras las primeras beneficiadas son las empresas Españolas.
3º/ Se mejorará el famoso ratio de “productividad” [que se calcula como ventas/horas trabajadas], y se mejorará otro ratio [el ratio bancario “nivel de morosidad”], por lo menos en la parte de morosidad del segmento de particulares [la gente, pese a lo que se crea por ahí, cuando tiene dinero paga sus deudas]. Además este objetivo [equiparnos a los salarios europeos], o intentarlo al menos, le va a servir a los gobernantes para conservar sus sillones en las próximas elecciones [al paso que van les puede costar, ya no, el sillón sino el gañote], y es bastante más popular que una subida de impuestos que genera justo el efecto contrario [menos consumo, peor expectativa de consumo, peor expectativa empresarial, menos inversión y en definitiva, decrecimiento del PIB].
49 .- Creo que con subidas de salarios [reconocimiento de las horas trabajadas] veríamos varios efectos positivos:
1º/ Las empresas contratarían gente para cubrir las horas que ni pagan ni cotizan actualmente [porque las horas extra son más caras que las horas ordinarias], eso ya es un descargo para las arcas del Estado y sus sistemas de previsión social, y lo más importante, un movimiento en sentido inverso de la cifra de desempleo en España, durante 4 o 5 meses consecutivos, aliviará la presión de los mercados sobre la deuda, ergo, menos intereses que pagar por la deuda fruto de “tropelías del sector financiero, inmobiliario, la corrupción institucional y el etc. que se os ocurra ”
2º/ Las empresas venderían más y ganarían más, porque mayores salarios se traducirán en una mayor cifra de consumo y de expectativas de los consumidores, lo que arrastrará a su vez las expectativas empresariales y a la inversión, es decir al PIB, lo que de nuevo redundará en una menor presión a la deuda. SIGO EN EL SIGUIENTE
48 .- Me gusta este artículo por que induce a pensar en la crisis desde un punto de vista general.
Sin saber mucho de economía hay cosas que son de cajón: Si los salarios crecen menos que la inflación, la gente tendrá que comprar menos. Si la producción no decrece las empresas tendrán que exportar más. Si no son capaces de hacerlo tendrán que producir menos y entrarán en una caída en espiral, un círculo vicioso.
Mientras que el lado fuerte de Alemania son las exportaciones, el de España es el consumo interno, así que recetas que funcionan en Alemania pueden no funcionar aquí. Merkel es la presidenta de Alemania, no de España.
Pensar que para que se genere empleo en España hay que crecer a más del 2%, da vértigo. ¿ No será que el modelo económico está mal ?. No hay nada que pueda crecer indefinidamente. ¿Hay que reformar el capitalismo?.
Decía mi abuelita que la especulación cosa poco honesta. Todo el mundo lo sabe. ¿ Qué pasa con las materias primas, con el petróleo ?. Si se nos ocurre ir contra esos especuladores, dirán que estamos en contra del libre mercado, que somos comunistas y el imperio anglosajón [un imperio intelectual] poco menos que nos declarará la guerra.
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