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Cuando los políticos acuden al mercado para llegar a fin de mes
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Cuando los políticos acuden al mercado para llegar a fin de mes

Carlos Hernanz  -  Sígueme en   Twitter   31/12/2011  06:00h

El mercado no es responsable de que la Generalitat de Cataluña necesite un préstamo urgente de 150 millones de euros para pagar los compromisos salariales de sus funcionarios el mes de diciembre. Tampoco de que las farmacias de las comunidades de Valencia o de Castilla La Mancha decidan ir a la huelga por los retrasos en los pagos de sus respectivas administraciones autonómicas. Ni siquiera de que el Gobierno de las Islas Baleares recurra a una línea de crédito extraordinaria del Banco Santander para poder afrontar sus gastos corrientes. El mercado hace negocio, los políticos son el cliente.

Ha sido uno de los mantras más repetidos en vísperas de las elecciones. La llegada al poder de una casta de tecnócratas, todos ellos financieros con oscuro pasado profesional en bancos de negocios como Goldman Sachs, era la confirmación de que la política vive supeditada a la tiranía del mercado. Estas manos negras que antes controlaban la marioneta ahora han dado un paso al frente y a cara descubierta rigen los destinos de importantes países occidentales atrapados en la espiral de la crisis, a las puertas de un horizonte de recesión. Unos salvadores que, como claman algunos, son meros liquidadores del estado del bienestar.

Como todo cuadro de brocha gorda, este retrato comete groseras tergiversaciones. Es cierto, no cabe duda, los acreedores de estos países en ruina han bendecido la llegada al poder de los tecnócratas, aunque su proceso de designación ha seguido el cauce parlamentario correspondiente. Simplemente, confían en que los nuevos programas políticos permitan recuperar la mayor parte del dinero prestado a esas economías. Otra cosa es durante cuánto tiempo tardarán y cómo quedarán esos mal pagadores, que durante los años de dinero barato tiraron de euros prestados para alimentar sus necesidades de gasto público.

Olvidado ya el espejismo de la década prodigiosa, el debate llega a un punto crucial. ¿Gastamos más de lo que podíamos permitirnos? Parece una evidencia. Sobre todo desde el momento en que no generamos la confianza de que creceremos lo suficiente como para seguir pagando. Y mientras tanto, en otros lugares del mundo, otras potencias emergentes crecen a pasos agigantados, convirtiéndose en destino preferido del dinero existente en el mercado. El capital busca la máxima rentabilidad con la mayor certidumbre posible. En este escenario, la languideciente Europa ya no es preferencia de nada. Sólo un lugar de reclamaciones por impago.

El mercado manda tanto como han querido que mande los políticos, los gestores de la vida pública elegidos por nosotros, los anestesiados contribuyentes. Si disfrutamos de más de lo que pudimos permitirnos es porque alguien nos prestó esa riqueza por adelantado. En lugar de pedir cantidades razonables, asumibles en base a la riqueza capaz de generar entre todos y, por lo tanto, a gastar en base a los ingresos recaudados vía impuestos, recurrimos al dinero de terceros convencidos de que la contrapartida, la garantía, era algo accesorio por lo que nunca tendríamos que responder. Ahora que ha llegado ese momento, nos acordamos de la letra pequeña.

Durante una década, la percepción del riesgo desapareció. Tanto por el que prestaba como por el que tomaba. Como ciudadanos, sin embargo, nuestro celo debe recaer sobre los políticos, que administran el dinero ajeno sin la cautela que tendría cada uno con el propio. ¿Sirve como ejemplo Madrid? Porque cuando toca pagar esas deudas, vuelven a ser los políticos, esta vez con traje de tecnócratas, los que no dudan en subir impuestos, vender bienes públicos y recortar prestaciones para poder pagar la cuenta. En su descargo, los gestores de lo público dicen que es una situación extraordinaria y sobrevenida para justificar la felonía.

Fruto de todo este despropósito, que en nuestro país adquiere un tinte especial por las singularidades políticas de nuestra organización territorial, no sorprende que muchas comunidades autónomas hayan tenido que recurrir a la emisión de bonos patrióticos para sacar adelante sus cuentas. Toca acudir al mercado minorista, al del ciudadano de la calle, para cuadrar un círculo vicioso que los inversores profesionales han rechazado. Y cuando lo han hecho, ¿ha sido a cambio de nada? Me temo que no, pero luego diremos que la culpa es del mercado y que se privatizan bienes comunes porque es más eficiente. Mentira, es sólo para pagar deudas.

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 6 Comentarios

6 .- Estoy totalmente de acuerdo con el artículo, pero desafortunadamente hay cosas hasta peores, porque el Sr. Barreda está placidamente en el Senado -que sólo sirve para pagar a políticos prejubilados o pagar favores-, mientras Castilla La Mancha es un desastre y ya vendrán otros a sacar las castañas del fuego.

Está claro que en este tema hay politicos irresponsables de todos los colores, y la única parte en común son ciudadanos que van a tener que pagar.

En cualquier los bancos también tienen una gran responsabilidad porque como bien decide el artículo "Durante una década, la percepción del riesgo desapareció. Tanto por el que prestaba como por el que tomaba.".

Les recomiendo leer unas medidas de Gobierno que se publicaron el mismo día del último Consejo de Ministros.

Otras medidas de Gobierno contra la crisis

ANDROMACO

01/01/2012, 16:05 h.

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5 .- Cuál es la razón de esta crisis?

[ El gigantesco y antidemocrático poder de decisión de los banqueros es el origen auténtico de la crisis.]
Lo resumiré con cinco citas ajenas:

“Los bancos tienen la culpa de todo”,
“La banca ha tenido una conducta irresponsable”,
“La crisis se ha producido porque se ha dejado que la banca cometa un fraude generalizado”,
“Los directivos de los bancos que han recibido dinero del Estado y ahora pagan bonos son unos sinvergüenzas” y
“La crisis se ha producido gracias a los chanchullos de la Administración de Bush”.

Estas frases proceden de fuentes nada sospechosas de izquierdismo anticapitalista.
Las han pronunciado, por este orden:
La primera: Warren Buffet, que es uno de los dos hombres más ricos del mundo;
la segunda aparece en un documento del G 20;
la tercera es de Alan Greenspan, el que fue presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos;
la cuarta es de Barack Obama
y la quinta es una opinión de Paul Samuelson, premio Nobel de Economía, considerado como el más prestigioso economista de la segunda mitad del siglo XX.
---------------------------------
La-crisis-ha-sido-una-gran-estafa

madreitor

01/01/2012, 15:22 h.

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4 .- #2 Muy bueno.

niki

01/01/2012, 14:18 h.

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3 .- ¿Que paises de Asia son los más fiables? será Japon? con su record de deuda, será China? con una burbuja inmobiliaria y dependiente de la economia de EEUU y la UE, será la pequeña Corea del Sur? con su amenaza nuclear permanente, las demás economias asiaticas o bien son my pequeñas, o muy poco fiables.

arquimides

01/01/2012, 11:03 h.

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2 .- Hasta me lo quiero creer y todo, pero no cuela.

Verás, es más sencillo. Tienes que leer el manual del buen privatizador, la doctrina de choque y otras cosas menos fantasiosas.

Es sencillo. Ahora mismo estamos viendo algo semejante. Los rajoriles, en cuatro días que llevan en sus despachos ya han hecho una auditoría de la deuda total, estatal, autonómica y local y han dicho 8%. Claro, y hay gente que se lo cree. Es imposible que en cuatro días hagan algo así. Pero eso sí, es muy útil a la hora de medidas 'extraordinarias'. Nosotros no queríamos peroooo... YAAA.

El manual del buen privatizador empieza de la misma manera, con el deterioro de la gestión de lo que se quiere privatizar de tal manera que resulta 'evidente' que la gestión privada es mucho más eficiente. [no importa si los que se sientan en los despachos son los mismos, los mismos gestores con nombre y apellidos] lo importante es dar el pego.

Así pues, no me creo tu cuento, o mejor dicho, me lo creo al revés, que tiene más pinta de ser real.

labruja

31/12/2011, 19:37 h.

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