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@Jesús Sánchez-Quiñones .-A través de este espacio, José Ignacio Bescós, que fuera fundador de Bescos.com; Jesús Sánchez Quiñones de Renta 4 y Ignacio R. Añino de M&G Investments, interpretan y comparten con ustedes, de lunes a miércoles, la Información a la que, por su Privilegiada posición en el mercado, tienen acceso. Este blog pretende ser, para todos los interesados en los mercados financieros, un lugar de encuentro cordial y debate intenso.
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Jesús Sánchez-Quiñones 17/01/2012 06:00h
Para entender la actual situación de sobreendeudamiento de las economías periféricas europeas conviene analizar cómo hemos llegado hasta aquí.
El euro nació con un principio de “irrevocabilidad”, por el cual el paso de la moneda nacional de cada uno de los países integrantes al euro no tiene vuelta atrás. La moneda única se creó sin posibilidad de expulsar a ningún país miembro y sin la posibilidad de solicitar la exclusión voluntaria. Con el nacimiento del euro desapareció el riesgo de devaluación de la moneda de cada uno de los países miembros.
Los primeros años de vida del euro coincidieron con un momento de muy bajos tipos de interés y abundancia de liquidez proporcionada por los bancos centrales, ocasionando una burbuja de crédito fácil en toda Europa.
A su vez, los países integrantes del euro estaban divididos desde un principio entre el grupo de países ahorradores y exportadores de capital, principalmente Alemania, Holanda o Austria, y los países deficitarios de ahorro y receptores de inversiones exteriores, entre ellos todos los periféricos.
Estos tres factores, irrevocabilidad del euro, burbuja de crédito y bajos tipos de interés y dicotomía entre países exportadores e importadores de ahorro, provocaron que los flujos financieros entre las distintas economías fuesen en forma de deuda en lugar de ser en forma de capital. Los prestamistas tenían la seguridad de que los deudores no iban a poder devaluar su moneda al ser ésta el euro, y por tanto, el riesgo de la inversión vía deuda se reducía para los prestamistas. Si las inversiones hubiesen sido realizadas en forma de capital el único problema actual sería la depreciación de sus inversiones y posiblemente la necesidad de invertir más capital para mantener un cierto valor de lo invertido hasta el momento.
La deuda, a diferencia de las inversiones en capital, tiene vencimiento. En dicha fecha o se refinancia el importe debido, o se devuelve el principal de la deuda o se impaga. Según ha ido evolucionando la crisis financiera, cada vez es más difícil para los deudores conseguir que los acreedores refinancien la deuda, lo que inevitablemente llevará en muchos casos al impago. Superado determinado nivel de deuda, ante la imposibilidad de satisfacer las deudas, necesariamente tiene que existir una transferencia de riqueza desde los acreedores a los deudores.
El primer caso de esta transferencia de riqueza es el inevitable impago (eso sí, “voluntario”) de la deuda pública griega. Los acreedores perdonarán parte de la deuda pública griega mediante el canje de los bonos actuales por otros con menor tipo de interés y un plazo de vencimiento muy extendido.
Otra forma de solventar el problema del exceso deuda es la conversión de la misma en capital. Este es el proceso que están siguiendo numerosos bancos mediante la conversión de emisiones de deuda, principalmente subordinada, en acciones o en otros productos financieros que acabarán convirtiéndose en acciones, como las obligaciones “obligatoriamente” convertibles.
La operación es muy satisfactoria para la entidad financiera. Consigue reducir su deuda y simultáneamente aumenta sus recursos propios. Para el tenedor de los bonos sujetos al canje se cumple el principio de transferencia de riqueza desde los acreedores a los deudores: recibirá acciones y, por tanto, el valor de su inversión dependerá de la evolución de la cotización del banco, sin tener garantizado ni una remuneración anual, ni el principal de la inversión.
De una forma o de otra, veremos más operaciones en las que no se devolverá el principal de la deuda. El caso de la deuda pública griega y la conversión de deuda en capital por parte de los bancos, muestra el camino.
3 .- Entonces del árticulo podemos deducir que a todos los españolitos que tienen hipotecas-deudas que no pueden o no van a poder pagar se las van convertir aceptando a cambio en inmueble en garantia como minimo por el 60% del valor de tasación en fecha de concesión del préstamo y a su vez se les va a conceder un nuevo prestamo con carencia de 10 años y con un tipo de interés preferencial por la diferencia entre el 60% de valor tasación y la deuda hipotecaria pendiente [principio de responsabilidad universal]. Se dan cuenta como no son las mismas recetas para el señorito que para el vasallo. Ahora toca hacer caja y sí, trocearan lo poco que queda de Grecia, España, Ialia, portugal, Irlanda etc... y seguiran haciendo más grande el imperio, para que unos pocos sean muy muy ricos es necesario que haya muchos muchos muchos pobres [lease clase media-mierda], hasta que nivel de pobreza??? el mínimo e indispensable para que sigamos pagando la soga que nos aprieta pero no termina de ahogarnos.
2 .-
Sr. Sánchez-Quiñones:
Muy bueno su artículo.
Pero al final no queda claro de que forma los paises podrán ofrecer a sus acreedores el canje de deuda por capital.
Pienso que ha de deberse a un error en la redacción y se refiere usted a la venta de empresas públicas para pagar la deuda [al menos parcialmente, incluso solo los intereses].
Esto no rebaja la calidad de su artículo.
Un saludo.
1 .- Lo que nos faltaba. Bueno, bueno.
Las deudas hay que pagarlas o sea devolverlas con sus correspondientes intereses.
Lo primero que debe hacer un acreedor si no recibe el principal de la deuda es demandar al deudor.
No saquemos conclusiones por las deuda perpetua de los bancos, que como su sombre lo dice ES PERPETUA.
Una vez mas se demuestra que la economía se ha desarrollado y se han creado tantos puestos de trabajo a credito, producto de las orgias de consumo a credito de los ultimos 10-15 años.