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Desendeudarse con euro o sin él
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Desendeudarse con euro o sin él

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@Jesús Sánchez-Quiñones .-A través de este espacio, José Ignacio Bescós, que fuera fundador de Bescos.com; Jesús Sánchez Quiñones de Renta 4 y Ignacio R. Añino de M&G Investments, interpretan y comparten con ustedes, de lunes a miércoles, la Información a la que, por su Privilegiada posición en el mercado, tienen acceso. Este blog pretende ser, para todos los interesados en los mercados financieros, un lugar de encuentro cordial y debate intenso.

Jesús Sánchez-Quiñones  15/11/2011  06:00h

Siempre que es necesario realizar ajustes y sacrificios se intenta buscar un culpable al que echarle las culpas de la situación. Existe un creciente peligro de asociar los inevitables ajustes que se avecinan a la permanencia en el euro, con un elevado riesgo de que con el paso de los meses los ciudadanos sufridores de los ajustes se pregunten si realmente merece la pena tanto sacrificio para permanecer en el euro.

Indudablemente, para permanecer en el euro todos los países periféricos están, estamos, obligados a realizar ajustes en las cuentas públicas y a realizar reformas económicas que permitan ser más competitivos y crecer lo suficiente como para poder devolver las deudas. Dichos ajustes son imprescindibles con o sin euro.

Sufrimos las consecuencias de un desaforado aumento del endeudamiento de las familias y de las entidades financieras en los últimos veinte años. Los hogares españoles han incrementado sus deudas un 540% desde 1990 y un 255% desde el año 2001, de tal forma que el endeudamiento actual de los hogares alcanza cifras equivalentes al 91% del PIB, o 965 mil millones de euros. Sin duda, gran parte de este aumento del endeudamiento de las familias se debe a la “alegría crediticia” de las entidades financieras, pero no nos engañemos, a nadie se le obliga a aceptar un crédito. Alguna responsabilidad tendrán los tomadores de los mismos.

Por su parte las instituciones financieras españolas han experimentado una auténtica borrachera de endeudamiento, aumentando sus deudas un 3200% desde 1990, y un 1025% desde 2001. El endeudamiento bruto de las entidades financieras españolas alcanza 1,1 billones de euros, cantidad equivalente al 104% del PIB. Las causas de esta fiebre por el apalancamiento bancario hay que buscarlas en la confluencia de un conjunto de factores:

-  Tipos mínimos establecidos por los bancos centrales

-  Enormes inyecciones de liquidez, sobre todo desde el año 2000

-  Aberrante normativa bancaria que permite un apalancamiento estratosférico al no exigir requisitos de capital para la inversión en deuda pública, y exigir reducidos niveles de capital a los préstamos hipotecarios. Por un lado permite a los Estados contar con un comprador fiel de sus bonos sin consumo de capital, y por otro lado, se creaban las condiciones para cebar la burbuja inmobiliaria.

Como consecuencia de todo lo anterior, el nivel de recursos propios sobre el total de activos de un elevado número de entidades se situaba por debajo del 4% del total de los activos.La normativa bancaria internacional ha fallado estrepitosamente, siendo, entre otros, responsable del brutal incremento de tamaño del sector financiero cuyo actual ajuste pone en peligro la recuperación de la economía europea.

El problema de España es la enorme dependencia de los prestamistas extranjeros, quienes en 2010 mantenían préstamos y deuda frente a entidades españolas por importe de 1,1 billón de euros, equivalente al 109% del PIB. Ante una reducción de la exposición de los extranjeros a nuestro país no queda más remedio que reducir el endeudamiento.La reducción del endeudamiento sólo se consigue mediante tres vías complementarias entre sí:

Reduciendo pasivos,

Vendiendo activos,

Aumentando los recursos propios.

En el caso de las entidades financieras las nuevas normas les obligan a desendeudarse a un ritmo más elevado del inicialmente previsto en la aplicación de Basilea III, aunque es un proceso de años. Mientras esto ocurre, es ingenuo pensar que el crédito pueda aumentar, dificultando de este modo el crecimiento de la economía. A su vez, sin crecimiento difícilmente se podrán devolver las deudas actuales. Difícil equilibrio entre desapalancamiento y crecimiento económico.

Cuando los prestamistas no están dispuestos a incrementar sus posiciones acreedoras sobre España, el ajuste de una economía tan endeudada como la española es inevitable e inaplazable, independientemente de nuestra pertenencia al euro.

En próximos artículos comentaremos las calamidades y tormentos que le esperan a cualquier país que por no soportar los ajustes que se avecinan decidiera salirse del euro.

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 4 Comentarios

4 .- #1 Pues la verdad Trastor cierto.
He leído ahora el artículo, es claro y conciso.

Ultimamente hay demasiado artículo con unas teorías conspiratorios que llegan a resultar hasta un pelín extrañas.

Empiezo a echar en falta rigor y práctica. Demasiada teoría económica y luego la realidad es bien diferente.

Queramos o no, no queda otra desendeudarse y para ello no esperemos condonaciones, ni milagros caídos del cielo

Aira

15/11/2011, 22:34 h.

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3 .- Estimado Jesús Sánchez-Quiñones, se le ha olvidado comentar dos puntos importantes:

1.-El des-apalancamiento del sector privado es una realidad evidente en los últimos años.

2.-La dependencia externa es sólo indirecta [vía el sector financiero]. Hoy en día la inversión extranjera de las personas físicas y jurídicas españolas es superior a su endeudamiento externo.

3.-El apalancamiento del sector financiero español en su conjunto es todavía MUY inferior al de otros países europeos.
Y no olvide que el sector financiero español se compone de dos mundos muy dispares:
.]un subsector público muy mayoritariamente en quiebra técnica,
.]y un subsector privado que en su conjunto tiene unos datos que ya quisieran otros países [incluido Alemania].
Como dato le expongo que 4 de las 6 entidades bancarias europeas con cotización bursátil con una dependencia de los mercados mayoristas inferior al 40% de la financiación total para sus actividades son españolas.

Saludos,

BF2

15/11/2011, 12:00 h.

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2 .- ¿De quién es la culpa?, nos preguntamos. Responder sin más que es de todos no me parece de recibo, porque es lo mismo que decir que no es de nadie, pero sí creo que hay responsabilidades a todos los niveles.

Hace poco leía en El País un interesante artículo de César Molinas, que decía que había pocas cosas más corruptoras que una burbuja inmobiliaria, en todos los escalones de la sociedad, desde la corrupción de políticos y empresarios hasta los chavales que desertaban del instituto porque pagaban bien en la construcción, y ahora se encuentran sin empleo y sin formación alguna.

Yo entiendo que hay más culpa en los de arriba, que tienen más poder e información, pero por desgracia los de abajo hemos "colaborado" de una forma tremenda. En la burbuja inmobiliaria España se llenó de listillos que presumían de que se estaban forrando con la revalorización de su pisito, de obreros que se compraban un BMW con el dinero de la hipoteca, de vacaciones en el extranjero pagadas a crédito.

Esto es un fracaso colectivo. Hubo quien lo vio venir, pero fueron solamente voces aisladas y nadie quiso escucharlas.

oveco

15/11/2011, 11:32 h.

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1 .- Gran artículo, claro, conciso y con un rigor que se echa en falta en otros.

trastor

15/11/2011, 10:35 h.

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