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El Gobierno de China se prepara para freir a impuestos a los extranjeros
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El Gobierno de China se prepara para freir a impuestos a los extranjeros

El Gobierno de China se prepara para freir a impuestos a los extranjeros

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@Ángel Villarino .-(Guadalajara, 1980) es un periodista afincado en Pekín que trabaja desde hace cuatro años como corresponsal en Asia para varios medios de comunicación europeos y latinoamericanos. Sus constantes viajes le mantienen en contacto con la convulsa realidad de un continente que está experimentando la transformación económica y social más rápida de todos los tiempos. Con vocación panorámica, pero atento al detalle, este blog rastrea en primera persona tendencias e historias poco conocidas en España, desde los rascacielos de Hong Kong a los arrabales de Manila.

Ángel Villarino  29/10/2011  06:00h

Los cerca de 250.000 extranjeros que trabajan en China llevan varios meses escuchando hablar de un nuevo y doloroso impuesto, una contribución forzosa a la incipiente, aunque aún precaria, red de seguridad social nacional. Los departamentos legales de las multinacionales, las consultoras internacionales y las embajadas se esfuerzan por averiguar de qué se trata exactamente. Por el momento, sin demasiado éxito. La nueva regulación entró en vigor el 15 de octubre pero a fecha de hoy nadie sabe explicar dónde ni cómo registrarse. En un encuentro celebrado este viernes con la prensa extranjera acreditada en China, Xu Yanjun, alto responsable del Ministerio de Recursos Humanos, dejó entender que ni siquiera él tiene muy claro cuándo las administraciones locales estarán listas para recaudar el nuevo impuesto.

Lo que sí parece una certeza es que está a punto de cerrarse una etapa en la que los extranjeros han disfrutado de condiciones ventajosas en China, un caramelo que ha contribuido a atraer el talento y la inversión durante la primera fase de crecimiento del gigante asiático. La legendaria figura del “experto extranjero” vive sus horas más bajas. Parece que Pekín ha llegado a la conclusión de que la economía china está llegando a la edad adulta y ya no necesita tantos tutores ni institutrices. Paradójicamente, para muchas empresas del gigante asiático que empiezan a pensar en internacionalizarse la figura del hombre blanco con corbata y maletín sigue siendo apreciada. En los últimos años, por ejemplo, han proliferado agencias de casting especializadas en contratar actores occidentales.

Estos maniquíes, que a menudo son rusos y a quienes sólo se les exige tener un traje y comportarse de manera creíble, se hacen pasar por ejecutivos educados en Cambridge o por socios alemanes en determinados contextos, como por ejemplo en reuniones importantes, cuando se reciben clientes especiales e incluso en fiestas e inauguraciones. Un de ellos me contó hace tiempo que le pagaron más de 100 euros por pasarse cuatro horas en un despacho haciendo que hablaba por teléfono y escribía en el ordenador. Todo para impresionar a un futuro socio que estaba visitando las oficinas.

Pero volvamos al nuevo impuesto. De acuerdo con las cifras que se barajan, las empresas estarán obligadas a tributar un 37% de la nómina de cada extranjero desplazado o contratado en China. Éstos, a su vez, tendrán que desembolsar por su cuenta otro 11% de su salario. En total, un 48%. La nueva regulación en vigor establece después unos techos mensuales que no están del todo claros. Según el Ministerio de Recursos Humanos chino, lo máximo que tendrá que desembolsar un expatriado no puede superar el 300% del salario medio de la provincia donde está formalizado el contrato. Esto, según cálculos de consultoras internacionales, equivaldrá a una media de 6.000 euros al año por extranjero. Euro arriba o euro abajo, se trata de toda una dentellada para las empresas que tienen varios  trabajadores extranjeros y que ya llevan meses afrontando un encarecimiento de los costes a causa de la inflación y de la revaluación progresiva del yuan. ¿Ejemplos? En un famoso colegio internacional de Pekín donde trabajan decenas de profesores extranjeros han llegado a la conclusión de que la broma les va a costar más de medio millón de euros. “Si esto es así, estaremos obligados a hacer ajustes”, dicen.

¿Por qué presiona Pekín?

¿Pero por qué hace esto el Gobierno chino? Según el funcionario Xu Yanjun, el motivo es “proteger los derechos de los extranjeros”, una expresión que ha desatado sonoras carcajadas en la reunión con la prensa. En teoría, los expatriados podrán empezar a hacer uso de una serie de coberturas sociales que, en la práctica, muy pocos van a utilizar. Para empezar, se tendrá acceso a un seguro médico que cubre sólo algunos tratamientos y cuyo estándar de calidad está muy por debajo de lo que cualquier paciente occidental está dispuesto a soportar. Al mismo tiempo, ofrece una prestación por maternidad que quizá cubra sólo el nacimiento del primogénito, como les ocurre a las familias urbanas chinas bajo el peso de la llamada Ley del hijo único. También se tendrá derecho a seguros de desempleo, pensión y discapacidad. “No sé cómo funcionará todo esto teniendo en cuenta que cuando uno pierde su trabajo o se jubila en China, no le renuevan el visado y tiene que irse. En todo caso, lo que se está ofreciendo son prestaciones sociales para ciudadanos chinos de renta muy baja. No conozco a ningún expatriado en su sano juicio a quien le interese pagar un 50% de su salario a cambio de esto”, comentaba un consultor europeo especializado en impuestos y fiscalidad china.

Aunque ya hay quien habla de “impuesto revolucionario”, el Gobierno chino insiste en que en realidad lo único que pretenden hacer es ponerse al día con el resto del mundo y aplicar un gravamen similar al que existe desde hace años en otros países. “Es cierto que en China la situación fiscal de muchos extranjeros era un cachondeo, pero las autoridades chinas tienen todavía mucho trabajo que hacer para poner en regla a sus propias compañías. Van a empezar con los expatriados y nos están transmitiendo que se pondrán muy serios. Yo creo que lo hacen porque les resulta más fácil meter mano a las empresas extranjeras”, matiza nuestra fuente.

El Gobierno chino insiste en que no lo hacen por dinero. “Las contribuciones de doscientos mil extranjeros”, argumentó Xu Yanjun, “son increíblemente insignificantes en relación a la población de China”. Una “insignificancia” que, en todo caso, las consultoras internacionales valoran en torno a los 1500 millones de euros al año. Sea como sea, ¿qué otros motivos podría haber? Según diferentes fuentes consultadas, quizá se trate de reducir la competitividad de los extranjeros, favoreciendo a los locales. “Con esta reforma, es previsible que muchas empresas se esfuercen por buscar y entrenar talento chino en lugar de lanzarse a por un extranjero que habla mejor inglés y tiene experiencia internacional, algo que se ha hecho muy común últimamente. Hay que tener en cuenta que las empresas que los necesiten se seguirán gastando dinero en los expatriados que son imprescindibles, como por ejemplo los expertos de sectores clave, altos ejecutivos y otra gente irremplazable”. En el otro lado de la balanza, los peor parados serán los jóvenes profesionales que habían encontrado un hueco en China en los últimos años y cuyas cualificaciones y habilidades, a la postre, no son tan diferentes a las de un chino bien educado. Una prueba más de que el chollo de haber nacido occidental lo es cada vez menos.

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 4 Comentarios

4 .- No sé en que narices nos influye eso..........Aquí el verdadero problema es la entrada de productos chinos en unas condiciones de indefensión absoluta por parte del resto de mercados.......Se trabajan más horas en peores condiciones, sin ningún tipo de control fiscal, y encima financiado por sus gobiernos con estrategias de Dumping...........Vacían Occidente de empresas que llevan su producción a China....dejan los países con miles de parados y encima ¿pretenden vendernos sus productos aquí?...lo siento señores chinos pero los países están en quiebra gracias a su política comercial deprededora....... vendase los productos entre ustedes.....Ahhh y todas las empresas que se han ido a China...han copiado sus productos y los han sacado del mercado.......Asi se las gastan..........aunque algunas empresas les está bien merecido por pasarse de listos con estrategias cortoplacistas y por la ineficacia de los gobiernos que tenemos.

pvicar

06/11/2011, 19:51 h.

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3 .- Condiciones ventajosas de los extranjeros que residimos aquí? por favor entérese antes de escribir y descalificar.
Para su información existe convenio de doble imposición entre España y China, y pagamos la seguridad social en España, por lo menos los que tenemos contrato en nuestro país de origen, así que a lo que se nos obliga ahora, es a contribuir por algo que ya pagamos y por lo que no podemos beneficiarnos...o es que dentro de 20 anos voy a venir a cobrar mi pensión?

Desde Shanghai

01/11/2011, 11:00 h.

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2 .- 1 Claro. Reciprocidad. Nadie debería enfadarse por eso.

trazo

29/10/2011, 17:44 h.

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1 .- Y si les ponemos el mismo impuesto a los chinos que estan fuera de su país?

Supergamma

29/10/2011, 11:26 h.

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