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@Ángel Villarino .-(Guadalajara, 1980) es un periodista afincado en Pekín que trabaja desde hace cuatro años como corresponsal en Asia para varios medios de comunicación europeos y latinoamericanos. Sus constantes viajes le mantienen en contacto con la convulsa realidad de un continente que está experimentando la transformación económica y social más rápida de todos los tiempos. Con vocación panorámica, pero atento al detalle, este blog rastrea en primera persona tendencias e historias poco conocidas en España, desde los rascacielos de Hong Kong a los arrabales de Manila.
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Ángel Villarino 10/10/2011 06:00h
Occidente se tumba en el diván, preocupado por su futuro, aquejado por un pesimismo paralizante, desbordado por las deudas, por la incapacidad para generar empleo y por la baja tasa de crecimiento. Mientras, China saca pecho, orgullosa de sus logros y de su aparente inmunidad frente a la crisis global, con la autoestima reforzada por el argumento de peso que supone sostener un aumento del PIB que ronda el 10%. El Gobierno de Pekín invierte fuera, nos presta dinero, nos da lecciones de gestión y nos exige que “curemos de nuestra adicción al endeudamiento”. Con este panorama, era sólo cuestión de tiempo que alguien empezase a proponer el modelo chino como alternativa al nuestro.
Aunque la idea lleva algún tiempo asomando tímidamente la cabeza, sus defensores se expresan ahora con más vehemencia que nunca. En los últimos meses se han publicado decenas de artículos y varios libros que sugieren diferentes grados de imitación del modelo chino. Y entre los occidentales expatriados en China el argumento acaba saliendo antes o después en cualquier cena. Algunos se limitan a sugerir que copiemos unas cuantas fórmulas, tales como regular más los mercados, nacionalizar sectores estratégicos y dar poder al Estado frente al sector privado. Otros se atreven a sostener que la entera propuesta de gobierno del Partido Comunista Chino (PCCh) es moralmente superior y más eficaz que la democracia liberal. Siguen siendo voces minoritarias, pero reflejan un entusiasmo que hacía años que no se escuchaba al hablar de un modelo alternativo.
La verdad es que lo de “importar el modelo chino” es algo de lo que en otras latitudes llevan hablando muchos años. En el entorno asiático y en África es tema de debate frecuente y algunos políticos no esconden sus preferencias. Olusegun Obasanjo, ex presidente nigeriano, dejó dicho que le gustaría ver “un mundo dirigido por China, y cuando eso ocurra queremos estar justo detrás”. El presidente de Madagascar, Marc Ravalomanana, admitió que "China es un ejemplo de transformación y en África tenemos que aprender de vuestra experiencia". En América Latina la idea se plantea con menos entusiasmo, pero cuenta con grandes defensores, tanto desde la derecha como desde la izquierda radical. Gente como Heinz Dieterich, quien hace ya algún tiempo que afirma cosas como ésta: “China, con la sabiduría de Sun Tzu, ha evitado cataclismos, avanzando dialécticamente con firmeza estratégica y flexibilidad táctica en la conquista de posiciones geopolíticas, dando todo un ejemplo de política exterior expansiva para los gobiernos progresistas latinoamericanos”.
Analistas europeos y americanos se suman a la idea
A la idea se están sumando analistas europeos y americanos de relativo prestigio y generalmente ligados a la izquierda (aunque hay de todo). La italiana Loretta Napoleoni, quien nos tiene acostumbrados a mensajes provocadores, aborda el asunto en ‘Maonomics’, un libro recién traducido al español en el que plantea la presunta superioridad del sistema chino. En plena campaña de promoción, ha expuesto con convicción sus argumentos, por ejemplo en ésta entrevista con La Vanguardia. Sin haber leído íntegro el ensayo, da la sensación de que la autora ofrece una visión parcial y muestra sólo la cara amable del sistema chino, adoptando tonos incluso más triunfalistas que los del propio Partido Comunista. Entre otras cosas, Napoleoni da por supuesto que el “capitalismo de estado” chino es capaz de repartir la riqueza mejor de lo que lo han hecho las democracias occidentales, algo que contradice el apabullante aumento de las desigualdades generado en China en los últimos años. Un problema, por otra parte, asumido y debatido por el propio Gobierno chino. Paradójicamente, un libro tan anti-sistema como el suyo difícilmente pasaría el corte de la censura si las reglas de juego fueran las mismas en Occidente que en China. Es más: por algo parecido a lo que ella hace, por proponer un cambio de modelo, el premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo lleva una larga temporada pudriéndose en la cárcel.
Otros autores, como la economista y colaboradora del New York Times, Dambisa Moyo, dan directamente por perdida la partida. En su ensayo “¿Cómo se perdió Occidente?” asegura que Estados Unidos sólo puede salvarse adoptando medidas extremas, como optar por la suspensión de pagos. “Salvo eventualidades no previstas, China va a ganar”, concluye. Por si les interesa el tema, les dejo con esta competente reseña crítica escrita por el corresponsal de Business TV en Nueva York, Mario Saavedra, un periodista que vivió cuatro años en China.
35 .- #33 China tiene de comunista bien poco.
La dinastía de Mao/PCCh hizo lo mismo que la Qing,la Ming, la Song, la Tang o la Han:
Unificación de la autoridad bajo un mando central
Obras públicas, principalmente hidráulicas
Modificar y unificar la escritura, eliminando y modificando caracteres [el mandarín "simplificado"].
Represión de los enemigos de la dinastía, tanto internos como exteriores
En una generación tras la toma de poder, reinstauración de los examenes de mandarinato [para acceso a las élites del partido] y aceptación explícita del pasado confuciano / budista
34 .- En Europa hemos copiado de China históricamente, desde el papel hasta la pólvora, la porcelana o la pasta. Ahora hay quien se cree que ellos lo copian todo.
Los que trabajamos con ellos sabemos que no se limitan a copiar sino que innovan como nadie.
Ahora hablamos de copiar el modelo chino, los mismos que querían copiar Sillicon Valley y se quedaron en echar cemento en un polígono industrial cutre y cortar la cinta.
Para copiar a China, no es nada sencillo
1.-Un modelo de educación hipercompetitivo hasta en la última aldea
2.-Que el principal valor personal y social sea una capacidad de adaptación al momento que a uno le toca vivir
3.-Una visión social de la historia como algo cíclico, riéndonos de todo concepto de progreso
4.-Una mentalidad educada por una filosofía orientada a la felicidad, no al conocimiento.
5.-Las relaciones familiares y sociales que propone el confucianismo
etc,etc,etc...
Cuando pasen 2000 años, volvemos a ver que tal nos va.
Nos dan sopas con honda porque lo merecen. Y lo que les queda...
33 .- Tanto escándalo por esa obviedad, capitalismo y modelos comunistas como el chino tienden a converger.
Eficiencia económica, prosperidad, regulación para los sectores que nos interesen, libre mercado cuando y donde nos convenga, planificación cuando se nos antoje, eso si, para beneficio de 8 millones de chinos, los mil y pico millones de chinos restantes proletariado decimonónico, sin derechos y en una economía de subsistencia.
El sistema chino es el de diez millones de ricos y una clase obrera oprimida, emigrante, viviendo en las propias fábricas o en viviendas inmundas.
¿Cómo no le va gustar eso al nigeriano citado a los analistas [léase apologetas del sistema] a las empresas transnacionales y a cualquier amigo de la libre competentencia.
Yo prefiero el sistema de Mao, ese al menos me permitía cargarse a los "contrarevolucionarios" o el socialismo africano de los años 70 y 80 eso era verdadero progresismo.
Ah! yo también soy analista del sistema Etiópe y creo que hay que analizarlo en profundidad es un desconocido para los analistas occidentales que debería frecuentar más Adís Abeba.
32 .- China esta a meses de implosionar y tener una revolucion o guerra civil. Tienen la mayor burbuja de la historia.
31 .- El éxito de China se basa en el egoismo de los que deslocalizaron la industria occidental para sacar mayores márgenes. Unos productos que encima los bobos de nosotros compramos sin titubear y sin pararnos a pensar en las consecuencias.
Eso se produce por un sistema esclavista de producción. Con lo que la riqueza de occidente tiende a ir a parar a manos del gobierno y los ricos chinos y de unas pocas manos de occidentales que deslocalizaron. Los demás a sufrir y a empobrecernos..
En nombre de la globalización no podemos asistir al expolio de occidente y su permanente debilitamiento.
Usted compra productos chinos?