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@Leopoldo Abadía .-Leopoldo Abadía es un chaval de 75 años, 12 hijos y 40 nietos y ex profesor del IESE, que asegura no saber nada de economía pero que ha puesto en claro la mejor explicación en castellano sobre la crisis subprime.
A partir de ahí, para su sorpresa, miles de personas de todo el mundo consultan diariamente su blog. Desde su atalaya de San Quirico, aporta una voz independiente sobre la complicada realidad económica y social actual. Sin más pretensiones.
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Salvar los bancos, salvar España y pedir perdón... ¡Vaya tarea!
La ilusión y el hombre de vértice
Los presupuestos de mi familia, los recortes y la reunión del BCE
@Leopoldo Abadía 17/02/2012 06:00h
Hace muchos años, mi familia y yo vivimos durante un curso académico en Boston. Un año fenomenal, repleto de buenos recuerdos, de cosas divertidas, de descubrimientos, de mucho trabajo. Porque había que preparar el Master del IESE, el primero que iba a haber en España. (En aquellos tiempos, la palabra Master no existía. Bueno, sí que existía, pero nadie, en España, sabía lo que quería decir).
Una noche, mi mujer y fuimos al teatro, a ver “Alguien voló sobre el nido del cuco”. El protagonista era Kirk Douglas. Nos apetecía verle en persona. Era un gran actor. Lo pasamos de miedo.
A la salida, nos encontramos con que, en el aparcamiento, un coche grande nos tapaba la salida. El bloqueo duró muy poco, porque inmediatamente apareció una pareja. Ella venía por mi lado, y, al pasar, dijo: “perdón”. Se metieron en el coche, Richard Burton se puso al volante y ella, Elizabeth Taylor, a su lado.
En casa, siempre se ha hablado del día en que papá habló con Elizabeth Taylor. La verdad es que la que habló fue ella. Alguno puede pensar que la verdad es que no hubo conversación. Pero las leyendas familiares se crean así y es muy posible que, de aquí a muchos años, un chaval que se llame Abadía presuma en el colegio de las amistades que tenía su tatarabuelo, que en paz descanse.
Y, sin que tenga nada que ver con mi amiga Elizabeth, leo que un señor que llevaba en la cárcel más de 30 años, ha salido en libertad. Y me ha gustado mucho que, al salir, ha dicho: “empieza mi primera oportunidad”.
Lo estamos pasando mal. Los ajustes son dolorosos, pero esta es nuestra primera oportunidad. Porque, en la vida normal de una persona, todo es comenzar y recomenzar, con algunos éxitos, con muchos fracasos, pidiendo perdón cuando hay que pedirlo, olvidando cuando haya que olvidar (y eso cuesta), tirando para adelante cuando hay que tirar. O sea, ahora.
El famoso déficit del 6% que luego fue del 8% y que los de Bruselas se empeñan en que sea del 4,4 %, nos va a hacer pupa.
Yo suelo entender mejor las cosas cuando me hablan en euros que cuando me hablan en porcentajes. Lo del 6% quiere decir que, entre lo que gastamos y lo que ingresamos al año hay una diferencia -a favor de los gastos- de 60.000 millones de euros. Si es el 8%, 80.000. Y lo del 4,4%, quiere decir que esos 60.000 o esos 80.000 hay que convertirlos en 44.000, en un año. Y para eso, solo se pueden hacer dos cosas: ingresar más y gastar menos. Y a todos nos molesta una cosa y otra.
Me pasan unas cosas rarísimas. En un restaurante, un camarero me preguntó si yo era keynesiano, lo cual no dejó de sorprenderme, porque pensaba que me iba a tomar la comanda. Un amigo le había dicho que me lo preguntase. Por lo que parece, él era partidario de echar dinero a la economía para animarla. Le pregunté de dónde lo iba a sacar y, con gesto displicente, me dijo: “de deuda”.
No sé si soy keynesiano o hayekiano. Por lo que dicen, Hayek era partidario de eliminar las inversiones equivocadas y fomentar la disposición a ahorrar.
O sea, que según leo, “Hayek exige más austeridad mientras que Keynes exige más gasto”. (Esto lo copio de un artículo que ha escrito Robert Skidelsky, del que no había oído hablar nunca, pero que dicen que es miembro de la Cámara de los Lores y profesor emérito de Economía Política de la Universidad de Warwick. De ahí deduzco que sabe mucho).
A mí nunca me ha gustado ser una cosa u otra. No me ha gustado ser de derechas o de izquierdas, porque la riqueza interna de una persona no se puede encasillar en una palabra. Admito ser del Barça o del Madrid, o incluso ser del Zaragoza, como yo, porque eso son cosas muy secundarias. Pero, en lo importante, uno es de derechas teñido de izquierdas con algo de centro, o al revés. (Claro que para eso hay que determinar qué es ser de derechas o ser de izquierdas, y esto nos llevaría un poco lejos.)
Que hace falta austeridad, por supuesto. Que los estados han hecho el idiota, por supuesto. Que las autonomías y los ayuntamientos han despilfarrado el dinero, por supuesto. Que los bancos han hecho el ceporro, por supuesto. Que nosotros, los tonticos que vamos por la calle, nos habíamos creído que éramos ricos y resulta que no lo éramos, por supuesto. Que ahora, que se acabó el dinero que nos sostenía artificialmente hay que pasarlo peor, mucho peor, clarísimo.
Veo que, si acabo aquí el artículo, mi amigo el camarero dirá que soy hayekiano.
Pues no voy a darle el gusto. Porque creo que a una familia, a la que se le ha ido la olla y ha gastado excesivamente, hay que decirle que, partir de ahora, tienen que vivir de otra manera, pero no se les puede quitar el pan de la noche a la mañana, porque se mueren.
O sea, que hay que ser un poco keynesianos, también.
Ya estamos empezando a ser keynesianos cuando el Banco Central Europeo, que lo inventaron para controlar la inflación, da mucho dinero (“barra libre”, le llaman) a los bancos, porque no puede darlo a los Estados. Se lo da al 1%. Como es natural, en vez de darnos créditos, los bancos se lo prestan a los Estados al interés vigente. Y resulta que, como el interés vigente lo fija la prima de riesgo, los mal pensados pensamos que, cuando sube la prima de riesgo, algún banquero descorcha cuidadosamente una botella de champan francés, del caro, y se la bebe entera con su mujer, con un lata de caviar beluga iraní que tenían guardada para las grandes ocasiones. (La descorcha cuidadosamente para no hacer mucho ruido y que el vecino de abajo, al que le ha negado un crédito, no se entere de que al banquero lo de la prima de riesgo le va a ayudar a cobrar un bono muy majo a final de año, “debido a su buena gestión”).
Es momento de reformas. Me parece que este Gobierno lo está haciendo bien. Yo no hubiera nombrado a algún ministro en concreto porque no me gusta su procedencia. Tampoco hubiera nombrado a algún embajador, en concreto, porque para eso están los que saben. Pero nadie es perfecto y yo creo que estamos en el buen canino.
Los bancos no acaban de estar en el buen camino. El ministro de Guindos ha dicho que la gestión de activos inmobiliarios está despistando a la banca de lo que es su labor fundamental, que es “captar pasivo y dar, dar y dar crédito”. Lo de dar, dar y dar me ha impresionado. Y lo del despiste, también.
Siempre digo que en esta época -y siempre- una cosa fundamental es no distraerse. Y estos mozos se han distraído tanto y durante tanto tiempo que hacer que trabajen en serio es dificilísimo. Se pasan el día intentando vender o alquilar pisos y viendo qué partidas del Pasivo pueden computar como Capital para aparecer guapos ante Bruselas. Pero creo que ahí está todo. Que la reforma laboral es importante, por supuesto.
(Por cierto, no acabo de entender que, después de años de negociaciones -por llamarle de alguna manera- entre la patronal y los sindicatos, y después de haberle pasado el toro al Gobierno para que remate la faena, que me parece que casi no estaba ni empezada, cuando el Gobierno saca su reforma, los tres –patronal, UGT y CCOO-, le critiquen. ¡Amos, anda! ¡a ver si os tomáis en serio las cosas! Menos mal que lo de la huelga general no lo ven muy claro –uno de mis nietos dice que es una vacilada-, porque no acabo de imaginarme al señor Rosell, al señor Méndez y al señor Fernández Toxo -los tres sin corbata, claro-, encabezando la manifestación y echando gritos subversivos).
Me he ido por las ramas con esto del paréntesis. Decía que la reforma laboral es fundamental y que, a mí me interesa que ayude a crear empleo o a mantener el existente. Cuando me dicen que facilitará el despido, pienso que con 5.273.600 personas que están sin empleo, tampoco debía ser tan difícil antes.
Lo financiero, por favor. Que es muy urgente. Que si se hunde un banco, que se hunda. Que Dios quiera que no me pille a mí. Pero que si me pilla, me ha pillado.
P.S.
No quiero que moleste a nadie lo que digo. Siempre me queda el recurso que me enseñó Elizabeth Taylor: pedir perdón.
22 .- ...“Hayek exige más austeridad mientras que Keynes exige más gasto”..
Error de interpretación del pensamiento de Hayek:
Hayek no exigiría nada, exigir a quién?
Ni mas austeridad, ni mas gasto, nada de "dirección burócrata".
Que cada palo aguante su vela, ... y si quiebran los bancos? , pues que quiebren, .. y si quiebra el Estado, .. pues que quiebre.
Todo "malinvestment" requiere su "cleansing", y con una política "libertaria" la limpieza sería más frecuente y por lo tanto las correspondientes recesiones serían las necesarias para liberar recursos hacia actividades de valor.
Pero estamos en un mundo "Keynesiano", y acumulamos un "malinvestment" elevadísimo, no solo en europa continental, en el mundo anglosajón también, los emergentes y la unión soviética ya tuvieron su "limpieza" [1991/2002]
Vivimos en un "mundo-ponzi", y esto acabará en una revolución.
Solo es cuestión de tiempo, debemos elegir, mucha inflación y/o default soberano, es decir, FIN de CICLO de este mundo Keynesiano.
Las políticas Keynesianas solo "patean el balón para mas adelante", .... a este ritmo de aumento de endeudamiento via Bail-Out, avales, Frob, cocos, etc, no llegamos al 2020 sin un gran Crack.
tic tac
21 .- Cuando la Taylor le pidió perdón por aparcar el coche le estaba enviando un mensaje muy claro:Había hecho una cosa mal.Y Vd. en su escrito nos enumera un sinfín de cosas que se han hecho no mal sino rematadamente mal.... Pero nadie levanta el dedo para decir : perdón , por lo mal que he hecho esto o lo otro. Aquí y ahora lo que interesa es hacer humo , que escampe la boria que dicen los de Lérida y mi pueblo , y mañana será otro día.... Pero Vd. acaba con la cifra de más de cinco millones de parados que quiere decir otros tantos dramas personales y colectivos. Y , francamente , esto da miedo hasta si uno trabaja en los TEDAX . Lo digo muy en serio : creo que si no cambia el viento de las cifras y de la opinión pública nos estamos acercando a una fase que yo la llamo revolucionaria y que traducida al puro castellano DESASTRE SOCIAL PERMANENTE .y CUANDO NOS ENCONTREMOS EN ESA FASE NOS PREGUNTAREMOS TODOS ¿cÓMO Y QUIÉN NOS HA LLEVADO A ESTA SITUACIÓN?
20 .- Todos tenemos que pagar nuestras deudas. Los particulares y los bancos. Y tenemos que asumir nuestras responsabilidades. Los que dijeron que el piso valía un montón y lo tasaban en ese montón y los que creían que podían pagarlo fácil.
También los que dirigían un banco y lo han llevado a la quiebra. Y de la misma manera que si no tengo dinero y tengo muchas deudas el banco no me va a prestar, tampoco deberíamos prestar a bancos no viables.
Lo del crédito abundante y barato se ha acabado. Si un banco obtiene dinero será para sí y no para los particulares. Además tienen que reducir el ratio de deuda y eso es incompatible con prestar. Lo que hay que hacer si se quiere que el banco preste es obligarle cuando se lo presta el BCE o los estados: Un x% de lo que te preste para empresas y un y% para particulares.
Por cierto, con lo que se ha tirado en algún banco sin remedio, si se lo dan a los particulares ¿Cuantos desahucios se habrían evitado? Además, estos tendrían casa y los otros dinero.
19 .- #12 Mis disculpas, y quedo agradecido por su replica, instructiva para mi.
Lamento pertenecer a una época donde el teatro solo existe en el recuerdo de los mayores y el cine -la tele- es el absoluto informativo.
Conste que del asunto de la Taylor, solo tengo envidia del Leopoldo. Sana e inevitable.
18 .- La edad no perdona y me bailan los datos; pero creo recordar que Keynes, a la sazón joven economista que intuía algo del new deal en su cerecro, consideró que la ley de reparaciones impuesta a la Alemania del Kaiser, era un error brutal que acarrearía al desastre. Sin duda además del desastre del Nazismo, y sus consecuencias, grabó un miedo a la inflación en el inconsciente colectivo alemán, que nos está llevando en el ámbito del euro al abismo total.
Creo recordar que Keynes, además de apoyar la política interior de Roosvelt para la crisis del 29, influyó en la Ley De Préstamos y Arriendos a Inglaterra durante la primera etapa de la guerra, entendiendo que la ayuda si lo es, no siempre es un negocio.
En verdad, la actitud de Alemafracia hacia Grecia [y posibles compañeros mártires que sigan el desfile], puede abocar a un "Weimar" antesala de la destrucción europea, al menos en parte.
Por eso, Sr. Abadía, hoy, más Keynes que Hayek; y no olvidar la frase [aproximada, ya sabe, la memoria traidora...] de Galbraith de que "los Estados en apuros siempre sacan el dinero del mismo sitio: el bolsillo de los pobres."
Yosi Truzman
FACTOR TRUZMAN