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@José M. de la Viña .-A través de Apuntes de Enerconomía, José M. de la Viña, Dr. Ingeniero Naval, persigue transmitir sus experiencias y reflexiones sobre temas relacionados con la energía y el medio ambiente, sector en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional. Informar, promover el debate, contribuir modestamente a que los lectores puedan forjarse sus propios puntos de vista y, de esta manera, ser entre todos capaces de construir un futuro mejor.
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José M. de la Viña 19/01/2012 06:00h
Epilogamos el primer artículo del año con una pregunta que viene a cuento. ¿Por qué seguir apoyando industrias, llamémosles clásicas o tradicionales como la naval, a pesar de que la tecnología que incorporan es algo más que impresionante?
Nada que ver con poner un ladrillo encima de otro en forma de espantosos adosados, ni con la horrenda y altamente entrópica decoración estelar de exteriores rellena de simplismo, contaminación y vulgaridad para mayor gloria de indecentes caciques locales (léase el horrible monstruo rotondero del inútil aeropuerto de Castellón, por ejemplo). Cosa tal denominada hoy arquitectura, ajada palabra que una vez significó belleza, oficio y arte.
Porque tales actividades generan valor añadido y riqueza muy superiores a las ayudas defensivas concedidas, junto con abundante empleo recurrente directo y, sobre todo, indirecto. Y, por eso, los países asiáticos y los que no lo son, menos nosotros, mantienen políticas industriales.
Una manera eufemística de definir los apoyos monetarios, legales o fiscales junto con prácticas laborables no homologables, o tibieza medioambiental en muchos casos, que les permiten deshacerse sin contemplaciones de un competidor tras otro, y de una industria tras otra, aquí, en la decadente y vieja Europa de convulsas y permanentes tendencias autodestructivas.
Pensamos que mientras los países asiáticos acaparan toda la industria nosotros, que se supone somos la repera, iremos creando sucesivos nichos de empleo, mediante innovación y tecnología, basados solo en los servicios. Es decir, en bares, cafeterías, innovación financiera, consultoría sibilina y poco más.
Actitud arrogante que podría ser verdad hace cuarenta años cuando esos países estaban arrancando o bajo el telón de acero. Olvidándonos que la sofisticada China gobernada por los arrojados mogoles, por mencionar una época cualquiera, fue un lugar tremendamente rico, culto y avanzado que maravilló a todo el que pasó por allí, incluido el viajado Marco Polo. Mientras, en la pobre y miserable Europa arrasaban la peste, la fatalidad y la ignorancia envueltos en patéticas y primitivas taifas medievales, como las que hemos reencarnado, mudando tan solo el disfraz.
Muchos de los países mal llamados emergentes, nunca estuvieron sumergidos, tal vez mal gobernados o simplemente no necesitaban tantos bienes materiales inútiles, nos dan sopas con honda en casi todos los frentes. Sobre todo en educación, liderazgo y capacidad de lucha y superación. Lo demás viene solo.
Cómo recuperar la industria
Tenemos un paro record. Europa y EE.UU. han desmantelado buena parte de su actividad industrial a causa de la competencia desleal, disfrazada de supuesta eficiencia y competitividad, por parte de aquellos a los cuales las chifladuras ideológicas les importan un rábano y se dedican con pragmatismo a lo que deberíamos hacer nosotros: a crear o relanzar un tejido industrial potente para beneficio de sus ciudadanos y la sociedad a la que pertenecen.
Aunque eso fastidie a los teóricos de esa nada intelectual denominada economía y a sus palmeros que tanta influencia tienen, pero que no aportan nada, a pesar de que ellos mismos comen a costa de lo que denuestan, alimentados por sus descimentadas investigaciones nobeladas (con b). El libre mercado es una rara quimera en la mente de tales teóricos. Y el mundo real lo más parecido a la ley de la selva sin su cruel lógica y, menos todavía, su exuberante belleza.
Para ello necesitamos luchar con las mismas armas que nuestros competidores, además de con ideas nuevas, arriesgándonos a cometer equivocaciones de nuevo. Cuando los venerados oficiantes en economía sagrada se hayan desecho de las corazas ideológicas, que no científicas, que encorsetan su mente y nuestro bolsillo; cuando los magos en astrología financiera hayan partido sus varitas mágicas de papel y swaps; cuando los flojos druidas del gremio desagüen sus pócimas monetarias en un charco de honestidad y rigor.
Pero, sobre todo, cuando se hayan instruido y “realmado” unos cuantos acólitos ignotos más, mentecatos serviles de la ignorancia; de los fundamentalismos castradores de toda índole: ideológicos, morales o religiosos; igualitarios y de género; financieros y económicos; o los providenciales mercados etéreos. Profetas del fanatismo inhumano, la ignominia nacionalista y la centrífuga desintegración. Aquí, en la Padania o Escocia.
¿Cuándo dejaremos de ser unos pardillos trituradores de empleo? ¿Por qué no implantamos nuestras propias “políticas” industriales para poder competir y crear cultura, riqueza y saber? ¿Por qué no obligamos a desmontar las antidemocráticas orejeras mentales de los funcionarios de la Comisión Europea, que para eso están a sueldo nuestro?
Aquí finaliza un humilde alegato de año nuevo, tardío y en dos entregas, para generar empleo en condiciones. Y, de paso, para empezar a poner el cascabel al gato del crecimiento prudente y recurrente.
No como le gustaría a tanta estrella y “sabio” inconsciente que fomenta la desverdación, el enlosetado y hormigonado indiscriminado de nuestras plazas y ciudades, la insulsa uniformidad de “diseño”, el agotamiento y depredación de este planeta azul y único, que una vez fue grandioso y bello. Y que hemos convertido en un lastimero lugar que hasta hace no mucho resplandecía limpio y diverso.
Los mayas nos precedieron en soberbia y se cargaron su civilización y su forma de vida. Pero al menos dejaron arte y leyendas, además de admirables ruinas. Nosotros, por las mismas y otras muchas razones más, inconscientes pero no por ello menos estúpidas, seguimos su trágica estela, a la zaga del caos, legando basura a cambio.
17 .- tu si que eres un petardo con tu comentario.
Si algo tiene España nivel internacional de primer orden es su industria naval. España por ejemplo construye las mejores fragatas del mundo [compradas por Noruega]. Una parte importantisima de sus sistemas de guerra electrónica son made in Spain. Para qeu te hagas una idea del nivel de las fragatas fueron las primeras fuera de EEUU que llevaron el sistema AEGIS y esa es una de las razones de que España haya sido elegido para el escudo antimisiles. De hecho alguna de las fragastas española han sido elegidas para formar grupos de combate con portaviones americanos.
Ahora mismo España tiene pedidos de BPE's [barcos de proyeccion estratégicas] de paises tan tercemundistas como Australia.
16 .- Muy buen articulo.
Un ejemplo , nuestras empresas de automoción europeas deberán despedir al 30% de sus plantillas , mientras por ejemplo , marcas Coreanas que han basado su crecimiento en el proteccionismo , la mano de obra barata , y el dinero , han comprado el mercado mundial.
15 .- Los libros de economia y empresariales son traducciones de los americanos en muchos casos, y toman el ejemplo de la deslocalización de empresas, que a ellos les ha llevado a generar ninis de donde inicia su anterior crisis, aqui no dio ni tiempo a crearlas en algunos casos cuando salieron fuera a canibalizar a los propios, la más inteligente ha sido Alemania que no ha sacado más que lo justo al este.
Los Chinos les dan todo tipo de facilidades o incluso travas para entrar en su mercado si no cedes parte del proceso en su terreno.
Cada consumidor es responsable de cada euro que tenga en su poder para decidir a quien favorece, si a los intereses de su país o a los de terceros.
Ya hemos sido lo suficientemente pardillos...El español aprende rápido de los errores, espero que también reaccione a tiempo.
Por cierto China tiene un cupo de exportaciones y también se le debería recordar que lo supera para no admitir más productos, nos dejamos invadir por todos y estan hundiendo nuestro mercado, como por ejemplo la industria del calzado.
Hay que aprender a buscar en las etiquetas el Made in Spain.
14 .-
De nuevo un artículo con cuatro lugares comunes, poco análisis, ningún dato y mucha bilis.
Estas cosas hay que verlas con seriedad y objetividad. Y lo que uno parece interpretar de su farragoso y poco claro artículo es que hay que subvencionar ...
... y precisamente pone cómo ejemplo una industria donde la mayor parte de la tecnología y valor añadido viene de sistemas que se diseñan y construyen fuera o que está dopada de subvenciones hasta las orejas a pesar de no generar poo conocimiento.
Además, es usted incoherente con otros artículos suyos donde ponía a parir a las pocas empresas / sectores que sin subvencionar crear propiedad intelectual en España porque "ganan mucho".
Efectivamente, hace falta un plan estratégico de España que guíe el I+D+i y establezca dónde vamos a invertir ... y a partir de ahí que cada cuál haga lo que quiera y gane lo que pueda.
Una vez más demuestra su falta de seriedad y calado.
...
13 .- #10 YYO
Pero como van a fabricar en España si están preocupados en las autonomías, feministas....etc [lo sabido por todos] pero esto viene de la desindustrialización nacional, supongo en la actualidad que para algo se puso a estos políticos y que podríamos unirlo con el tema de otro articulo hoy en "el confidencial" del Sahara.
Pero lo mas grave es que lo poco que teníamos en España se lo llevaron, vendieron y desmantelaron para traer empresa extranjera que se la llevan ahora, es de suponer para engañar a otros tontos en algún lugar del mundo.
Yosi Truzman
FACTOR TRUZMAN