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EFE 20/01/2011 09:52h
El Royal Bank of Scotland y el Barclays, que tienen fuertes divisiones de banca de inversiones, creen que la revelación de lo que pagan a su gente podría llevar a una "caza de brujas".
El ministerio de Finanzas, que dirige el tory George Osborne, trata de llegar a un compromiso basado en los regímenes de transparencia limitada de otras grandes plazas financieras como Nueva York o Hong Kong.
Las negociaciones sobre un "acuerdo de paz" entre el Gobierno de coalición conservador-liberaldemócrata y la banca están llegando a su punto final y se cree que la próxima semana podría anunciarse finalmente un acuerdo.
Sin embargo, la batalla continúa, y el ministro para la Empresa, el liberaldemócrata Vince Cable, ha propuesto un modelo basado en las reglas de Hong Kong, que obligan a los bancos a revelar los sueldos y las primas de sus empleados mejor remunerados.
Aunque esas cifras se publican de forma anónima, la prensa se las ha arreglado muchas veces para descubrir la identidad de los banqueros que ganan más de 12 millones de euros.
Según el Financial Times, el equipo de George Osborne utiliza por el contrario como punto de partida el modelo de Nueva York: los bancos de Wall Street como Goldman Sachs o JPMorgan Chase están obligados a revelar la remuneración de sus cinco directivos que más ganan.
Pero las reglas neoyorquinas evitan que los institutos financieros tengan que revelar cuánto ganan algunos de sus banqueros de inversiones y otros ejecutivos porque sólo afectan a los ejecutivos "senior" con responsabilidades operativas.
Una opción propuesta por los bancos es la de que se publique todas las remuneraciones por encima de 1,2 millones de euros, pero no en bandas, con lo que los accionistas y el público no podría enterarse de quién recibe primas exorbitantes.
El ministro de Finanzas, sin embargo, ha rechazado ese modelo, entre otras cosas, dice el Financial Times, porque el Royal Bank of Scotland, nacionalizado en buena parte por el Gobierno, tendría que revelar que más de cien de sus colaboradores ganan seis veces más que el primer ministro británico.
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