@María Benito - 17/03/2010 14:39h
El índice de actividad emprendedora en España se contrajo un 27,1% debido a la crisis económica, que ha provocado una caída de la participación de las mujeres en proyectos empresariales, el retroceso del número de empresas que se crean o diversifican desde la matriz que haya un número más reducido de compañías innovadoras y que se hayan reducido las exportaciones, según pone de manifiesto el Informe GEM 2009 elaborado por el IE Business School.
El informe revela que el periodo comprendido entre julio de 2008 y julio de 2009 fue difícil para los emprendedores: el abandono de negocios y empresas aumentó un 53,8% respecto al año anterior, lo que supuso el cierre de más de 400.000 iniciativas empresariales.
Pese a este mal dato y a que la percepción general de oportunidades es negativa, Ignacio de la Vega, director del proyecto, subraya que hay "datos para el optimismo", ya que han aumentando la detección de oportunidades de inversión -hay un porcentaje mayor de potenciales emprendedores que observan oportunidades en el mercado-, ha crecido la importancia del inversor informal en la financiación de los proyectos y se han desarrollado modelos de negocio innovadores".
Uno de los principales obstáculos que existen para emprender en nuestro país, donde predomina la cultura de aversión al riesgo, es, según los expertos, la educación y la formación. "Esto es un freno importante. Existen pocos recurso y poca cultura de apoyo a la empresa", destaca De la Vega. Un aspecto en el que coincide Manuel Campo Vidal, director del Instituto de Comunicación Empresarial.
Durante la presentación del informe, Campo Vidal ha dicho que la formación en el emprendimiento es un aspecto "básico" y "una de las asignaturas pendientes en España" y que se puede apoyar desde la escula primaria. Para Campo Vidal, "el emprendimiento es crucial para el futuro. Ahora más que nunca".
Por otra parte, el prefil de emprendedor se ha rejuvenecido, situándose la edad media en 36 años. Esto se explica por las dificultades que están teniendo los jóvenes en acceder al mercado laboral.
Asimismo, y en el terreno financiero, el estudio manifiesta que el capital medio necesario para poner en marcha un negocio en España durante 2009 alcanzó los 30.000 euros, muy por debajo de los 50.000 euros registrados en 2008, algo que ejemplifica la menor ambición de las iniciativas.
El capital medio aportado por el emprendedor español, por su parte, se colocó en los 15.000 euros, mientras que la inversión informal creció, según interpreta el informe, como respuesta a la dificultad de acceso al crédito bancario.
TODOS LOS ÍNDICES