Los inversores han ignorado el impacto de la
reforma del sistema financiero que presentó ayer el ministro de Economía,
Luis de Guindos, sobre los bancos. Las
entidades medianas del selectivo han cotizado con signo mixto y sin movimientos destacables en el último día de una semana en la que, además, han presentado sus resultados Santander, Popular y BBVA. Por el contrario, los dos grandes han avanzado con paso firme y han llevado al selectivo por encima de los 8.800 puntos.
Santander ha subido un 1,92% y sus títulos se pagan por encima de 6,4 euros y los de BBVA ha ganado un 2,01% y se pagan a 7,19 euros. En lo que va de año, y tras el batacazo que sufrieron en 2011 como consecuencia de la crisis de deuda, el banco presidido por Emilio Botín ha subido más de un 8% y está entre los diez mejores valores del Ibex, mientras que la entidad presidida por Francisco González ha ganado más de un 6%.
Los dos grandes bancos españoles son una máquina de reclutar accionistas. Las ampliaciones de capital que han puesto en marcha el año pasado para atender el canje de títulos preferentes por títulos
les han permitido captar 125.000 nuevos accionistas. Los de BBVA crecen un 3,6% hasta los 987.277 y los de Santander un 2,8% hasta los 3,29 millones. El banco que preside Emilio Botín cerró el año pasado con una pérdida del 25,96%. Un porcentaje que contrasta con la caída de apenas un 7% del valor del banco en bolsa.
CaixaBank ha subido un 0,13%,
Bankia ha restado un 0,2%,
Popular ha subido un 0,4%,
Sabadell ha terminado plano y
Bankinter ha subido un 0,5%.
Desde Renta 4 comentan que "la reforma va en la dirección correcta y que el mercado debería recogerlo de forma positiva, en la medida en que a medio plazo debería permitir una salida más rápida de estos activos del balance de los bancos y reducir la presión por el lado del incremento de mora/provisiones. En cuanto a las implicaciones sobre los bancos cotizados, no hay datos suficientes para calcular con precisión el impacto en cada una de ellas". Eso sí, destacan que cuentan con las herramientas suficientes para hacer frente a los nuevos requisitos. "A corto plazo, no prevemos que se vayan a dar modificaciones en la política de retribución, ni ampliaciones de capital".
Por su parte, los analistas de Link Securities creen que los plazos dados por Economía evitarán que el a corto plazo se alcance el principal objetivo de la reforma, que es librar crédito para la iniciativa privada. "En lo que hace referencia al sector, y como ya comentamos recientemente, sólo contemplamos dos posibles inversiones en España: el Banco Santander y el BBVA, ya que su elevada diversificación geográfica y de producto reduce sustancialmente su exposición a la crisis que atraviesa el sector en el país", explican.
Popular, Sabadell y Banesto, en una situación más complicada
Renta 4 ha hecho un ejercicio teórico del impacto que podría tener, asumiendo una cobertura media de los activos problemáticos del 60%, un 7% sobre los activos no problemáticos e incluyendo las provisiones genéricas que ya tienen constituidas, tomando los datos disponibles al cierre de 2011. Así, el déficit de provisiones que tienen las entidades, incluyendo las genéricas que ya tienen hechas, son: para Santander, de 1.121 millones, para BBVA de 1.637 millones, para CaixaBank, de 2.576 millones, para Popular, de 4.449 millones, para Sabadell, de 2.303 millones -estos dos últimos, sin las fusiones- y para Bankinter, de 1.004 millones. En el caso de Banesto, que cotiza en el Continuo, estas necesidades ascienden a 2.897 millones.
Y valoran: "Santander, BBVA y CaixaBank presentarían unas necesidades manejables, mientras que
Popular+Pastor, Sabdell+CAM y Banesto serían las que tendrían una situación más complicada". A la espera de ver cómo evolucionan el resto de saldo de activos asociados al sector promotor, en un contexto de elevado paro y ralentización económica, los analistas de Renta 4 no descartan "una nueva ronda de provisiones una vez que esta haya concluido".
Una reforma para sanear "rápidamente" los bancos de ladrillo
La reforma costará 50.000 millones de euros, de los que la mitad saldrán de los beneficios de la banca. Con el aumento de las provisiones exigidas y la creación de un colchón de capital, el Gobierno pretende que las entidades recuperen la confianza del mercado, mejoren sus condiciones de financiación, den crédito y que se saquen al mercado los activos inmobiliarios a un precio más ajustado.