El temor a la recesión mundial, que ha terminado de avivar el Fondo Monetario Internacional este fin de semana, ha generado una nueva escalada en el diferencial de la deuda española con respecto al 'bund' alemán. Desde los 311 puntos básicos en los que cerró el viernes, la prima de riesgo ha subido hasta los 341 a lo largo de la pasada sesión, un nivel que no se tocaba desde que el Banco Central Europeo (BCE) intervino en el mercado de deuda a principios de agosto.
El nuevo terremoto bursátil lo ha generado la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI),
Christine Lagarde, que advirtió este domingo del riesgo de que la economía mundial vuelva a entrar en recesión de forma "inminente".
Aunque esa situación todavía se puede evitar, Lagarde aseguró que la capacidad de actuación es ahora menor que hace dos años y que para ello hace falta recapitalizar la banca europea, que necesitaría unos 200.000 millones de euros adicionales.
La contestación del presidente de la Comisión Europea,
José Manuel Durao Barroso, que afirmó que la Unión Europea crecerá de forma modesta pero sin caer en una recesión, no ha sido suficiente para calmar el ánimo vendedor de los inversores.
Como el problema de base es el de Grecia, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, trató de devolver la confianza al asegurar que la UE debe aumentar la presión sobre el país heleno para que lleve a cabo las reformas que se ha comprometido a realizar como condición para recibir asistencia financiera.