El mercado asiático se ha despertado decidido a paliar parte de las pérdidas registradas la pasada sesión. Así, las principales plazas han cerrado la segunda sesión de la semana con signo mixto,
apoyado en el respiro que ha supuesto para el mercado la noticia de que China podría comprar bonos italianos.
De esta forma, el índice Nikkei se ha apuntado un 0,95%, en los 8.616 puntos, mientras que el selectivo Hang Seng se ha dejado un 4,21%, en los 19.030 enteros. Por su parte, el KOSPI de Corea del Sur ha permanecido cerrado con motivo de la Fiesta del Otoño.
No obstante,
la tendencia a corto plazo es optimista para algunos analistas que explican que el rebote se impone tras las fuertes caídas de las jornadas anteriores. Los miedos
ante un impago por parte de Grecia -que sacudió al mercado europeo- han quedado relevados a un segundo plano al conocerse el rumor de la compra de bonos periféricos por parte del gigante asiático. Aún así, las pérdidas en las principales plazas del Viejo Continente se sucedieron, especialmente entre la banca gala.
"Ayer vivimos una decepción por parte de los inversores que están retirando su dinero del sector financiero europeo ante la falta de soluciones concretas en la zona euro", según explicaron estrategas de RBC Capital Markets en MarketWatch.
Sin embargo, las plazas neoyorquinas lograron recuperarse al cierre de sesión, después del informe del Financial Times en el que se anunciaba que China podría comprar bonos italianos e invertir en algunas empresas del país. Para los estrategas de MF Global, ésta sería una posibilidad. "No sorprendería ver a China con el talonario, en un intento por apuntalar las tensiones en torno al mercado de deuda europeo porque su interés radica en preservar su centro de exportación", recuerdan.
Valores protagonistas
En Japón, los mayores avances llegaron de la mano de los títulos de los fabricantes de automóviles. Así, Mitsubishi Motors se ha apuntado un 3,12%, mientras que Honda ha avanzado un 1% y Suzuki ha ganado un 3,5%. Menor avance para Toyota (0,9%) después de que Fitch rebajase la deuda de la compañía explicando, para ello, los riesgos de tipo de cambio a los que se enfrenta la empresa nipona.