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Mª. Benito
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06/04/2011 11:59h
El sector financiero español necesita concluir cuanto antes su reestructuración, reducir su tamaño y cambiar su modelo de gestión para poder empezar a reconstruir una imagen muy dañada y eso “no va a ser fácil”, según reconocen sus propios representantes. El entorno ha cambiado, ahora les toca a las entidades y desde las cajas reivindican el modelo orientado al cliente y se han criticado los excesos cometidos durante el ‘boom’ inmobiliario y las gestiones ineficientes en algunas cajas.
De entrada y para que todos los cambios propuestos por los representantes de las cajas ocurran, “lo que hacen falta son liderazgos claros, no compartidos, fuertes y aquí buena parte del sistema financiero lo tiene bastante difícil. Los procesos de concentración no tienen la unificación de liderazgo necesarias”, según el director general de Ibercaja, José Luis Aguirre.
“Estamos en una crisis importante pero que está poniendo en valor el modelo de negocio de las cajas, que se basa en el cliente minorista, con una visión de prudencia en la gestión y que trata de anticipar o cubrir las necesidades de clientes y empleados y que históricamente se ha basado en el equilibrio de los depósitos y los créditos”, ha dicho el director general de Negocio de BBK, Ignacio Sánchez-Asiaín, durante las jornadas del Sector Financiero organizadas por Deloitte.
“Hace falta capital, reducir la capacidad del sector y cambiar los gestores o modelos de gestión que no han sido exitosos”, ha destacado y ha querido subrayar que el capital público debe tener un límite, ya que, en su opinión, la garantía universal como en Irlanda no es positiva. “Las inyecciones no deben servir para condiciones privilegiadas de jubilación o para condiciones ventajosas de pasivo”, ha denunciado.
Sánchez-Asiaín ha reconocido que el problema es que “las cajas nos hemos desviado de este modelo” y eso ha sido lo que las ha puesto en dificultades. “Desgraciadamente nos hemos apalancado mucho”, ha dicho. El directivo de la caja vasca ha lamentado el modelo seguido por algunas entidades durante el ‘boom’ inmobiliario y apoyadas en el crecimiento de la economía de nuestro país y ha dicho que “no se trata de reinventar el negocio si no volver a las raíces y mejorarlo”.
Por su parte, Aguirre, cree que lo que hace falta es una transformación, “partir de otras bases de negocio”, ya que los supuestos en los que se basa la industria han cambiado y los ganadores del actual proceso de reestructuración deberán cumplir con determinados vectores que parecían olvidados: solidez, liquidez, eficiencia, profesionalidad, flexibilidad.
“Hace falta crear un negocio rentable y cometer los menores errores posibles en los riesgos que se asumen. Nuestros crecimientos de crédito en el futuro dependerán del aumento del ahorro y el crédito será algo escaso”, ha dicho Aguirre. “Somos una industria madura que debe obtener beneficio por costes bajos y eso se llama productividad. Hay mucho lugar para la imaginación e innovación en eficiencia. No nos hemos dedicado a ello porque solo nos dedicábamos a crecer y crecer”, ha añadido.
Y el consejero delegado de Caja3 ha asegurado que “la gestión tradicional presenta debilidades, estructuras ineficientes y muy jerarquizadas que ralentizan la toma de medidas, lo que implica un largo tiempo de respuesta al mercado y al cliente”, hace falta un nuevo modelo de trabajo y la búsqueda de eficiencia es vital. “Esto ya no va solo, hay que bajar a la arena y reaccionar con absoluta necesidad a todo lo que está pasando”, ha concluido.
Por último, Ángel Cano, consejero delegado de BBVA, ha apuntado que "si al final queremos que la inversión privada entre en cajas, entrará en entidades que tengan un futuro claro. Lo que tienen que hacer es generar un negocio lo más limpio y estable posible si queremos hacer un negocio atractivo para el sector privado".
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