A todas luces, no ha sido el mejor semestre para el mercado de renta variable. El año comenzó con el terremoto de Japón y los conflictos en Oriente Medio -y el posterior encarecimiento del precio del petróleo- azotando a los parqués. Ahora es la incertidumbre en torno a la situación económica europea y al área fiscal en EEUU la que dirige la atención de los inversores. Sin embargo,
Barclays Wealth prevé que a partir de julio, el desarrollo global cobre fuerza y por ello, continúa recomendando invertir en renta variable de países desarrollados.
Así lo explica el informe mensual de Estrategia de Inversión de Barclays Wealth para el mes de julio. La entidad considera que el escaso crecimiento actual va a ser momentáneo: "no hay contracción sino un periodo de crecimiento moderado". La economía global "sigue creciendo con solidez y se acelerará en el segundo semestre", anuncian.
Y para ello, explican que los temores ante una recaída en recesión de EEUU son prematuros. A juicio de la entidad, se espera que el crecimiento se acelere en el segundo semestre del año hasta alcanza un nivel de entre 3% y 3,5%, de modo que el Quantitative Easing (QE3) parece improbable.
La economía China, por otro lado, se está ralentizando pero sólo moderadamente. Y el crecimiento en Europa sigue dirigido por Alemania y Francia, con la sombra del riesgo que supone Grecia. Por su parte, Japón afronta una recuperación en forma de V, es decir, que la economía remontará firmemente tras la contracción provocada por el terremoto y posterior tsunami.
Por estas razones, para el director de estrategia de Inversión Global de Barclays Wealth, Kevin Gardiner, la mejor inversión consistirá en reducir riesgos -debido a la incertidumbre económica y la solvencia de la deuda soberana-, manteniendo un nivel por encima del neutral. En concreto, para una cartera de riesgo moderado, recomienda un 43% de asignación de activos a renta variable de mercados desarrollados y un 8% a la renta variable de mercados emergentes. A diferencia de lo que ocurre con los bonos de alta rentabilidad, "consideramos que lo mejor para la renta variable está por llegar", concreta.
También sugiere trasladar patrimonio desde bonos de alta rentabilidad y de mercados emergentes a efectivo, donde hay una sobreponderación táctica por primera vez. Gardiner considera que "mientras recomendamos traspasar peso de la cartera desde bonos de alta rentabilidad a efectivo, consideramos esto como un movimiento transitorio", ya que el bajo nivel de los tipos de interés hace que sea éste un tipo de activo caro. "No pensamos refugiarnos aquí por un largo periodo".
Gardiner añade que "seguimos recomendando una disposición sectorial cíclica en sentido amplio, prefiriendo los sectores de energía, consumo cíclico y tecnología por encima de otros sectores más defensivos".