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Basilea III aceptará acciones y deuda privada para cumplir los requisitos de liquidez

@M.B. /Agencias   06/12/2011 11:40h

Los reguladores bancarios pueden asestar un duro golpe a algunos países y contribuir, al mismo tiempo, a impulsar la renta variable y los bonos corporativos. El comité de Basilea estudia permitir a los bancos usar, además de la deuda pública, otro tipo de activos como colateral a la hora de solicitar financiación a corto plazo, para mejorar los problemas de liquidez que sufre el sistema.

En concreto, los reguladores podrían permitir el uso de acciones y bonos corporativos, además de efectivo y deuda soberana, desplazando así el papel central que tenían los títulos gubernamentales hasta ahora en la normativa bancaria de Basilea III, según fuentes consultadas por Bloomberg.

Esto supondría una reducción de la demanda de los bonos de algunos países europeos, lo que dificultaría aún más  a estas naciones, algunas al borde de la insolvencia, financiarse en los mercados. “Desincentivar a los bancos para que inviertan en deuda pública de algunos países puede tener un efecto muy negativo para los estados”, asegura un experto.

Las primas de riesgo de los periféricos se han relajado en los últimos días, pero continúan en niveles demasiado altos para las economías de estos países, que tienen que afrontar importantes vencimientos el año que viene y que deben poner en marcha importantes planes de ajuste. 

De hecho, Standard &  Poor’s dio ayer un toque de atención a la eurozona: ha puesto en revisión la nota de 15 países para una posible rebaja, entre ellas la de los seis estados con triple ‘A’.  La agencia explica su decisión por el endurecimiento de las condiciones de crédito y la mayor tensión sobre la deuda soberana en varios países, entre otras razones.

Empresas con menor riesgo que países de la eurozona

La idea de admitir otros activos, considerados hasta ahora como menos seguros que la deuda soberana, supone un cambio importante en una normativa diseñada como consecuencia de la crisis y con el objetivo de asegurar el sistema financiero.

“Uno de los pilares centrales de Basilea III es el uso de activos sin riesgo”, comenta un analista financiero de Collins Stewart Hawkpoint. “Y ese pilar se está desintegrando. Basilea va a tener que ser rediseñada”, añade en declaraciones a Bloomberg. Y es que desde que se puso en marcha Basilea III –en 2010- el mercado de deuda ha empeorado mucho y ha puesto en serias dificultades a muchos bancos.

En este contexto, limitar el papel de los bonos gubernamentales es lógico, según explica un experto a la agencia. “En un mundo en el que Nestlé tiene menos riesgo que Portugal, este cambio en la normativa tiene todo el sentido del mundo, pero es algo muy difícil desde el punto de vista económico y político”, comenta.

Basilea III exige a los bancos tener suficientes activos líquidos de alta calidad para sobrevivir en un escenario de estrés durante 30 días. Tal y como están las cosas, los expertos reconocen que puede resultar muy difícil cumplir con la norma: no hay suficientes activos líquidos y de alta calidad para los grandes bancos de la eurozona y teniendo en cuenta el deterioro de la deuda soberana de algunos países, el número de activos no solo no va a crecer, sino que se va a reducir. 

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