Mal ha comenzado el día para el laboratorio de cosmética estadounidense Avon. Sus títulos se han desplomado un 18,2% tras un cúmulo de desafortunadas circunstancias. Y es que a la caída de su
beneficio en el tercer trimestre del año, se le ha sumado una
rebaja de sus perspectivas y una
investigación del regulador bursátil estadounidense por un presunto delito de información privilegiada.
La SEC ha abierto un proceso para investigar los contactos de Avon con varios analistas financieros entre 2010 y 2011, mientras que la propia compañía ha iniciado una investigación interna relacionada con los gastos en otros países.
A esto hay que sumarle que las cuentas de la empresa de venta de cosméticos puerta a puerta ha anunciado unos resultados correspondientes al tercer trimestre del año peores de lo esperado por los analistas.