inversores, mercados, emociones
@Vicente Varó - 15/02/2010 06:00h
Piensa en los errores que has cometido en tu vida. Los más flagrantes. Los que borrarías como fuera de tu pasado. Y piensa también en los menores, en aquellos que tienes que esforzarte en traer al presente. Piensa en ellos y verás que la enorme mayoría tienen un patrón común: están provocados por las emociones, por aquella ira que no supiste reprimir; por el menosprecio que sentiste aquella vez; la vergüenza que te hicieron pasar...
Lo mismo pasa con los errores al invertir. Lucía Martín, periodista financiera de diarioabierto.es, pidió la semana pasada a los usuarios de Unience, la red social de inversores de la que soy community manager, que le contaran los errores más comunes al invertir para un artículo que está preparando.
Tengo curiosidad por ver las conclusiones que saca Lucía, pero echando un vistazo a lo que los usuarios han respondido veo una línea común: cuando las emociones entran en juego, estamos perdidos. En casi todos los argumentos de los inversores figura de fondo esta realidad: somos racionales, pero cuando aparecen los sentimientos… malo. Ya lo dice la canción: “Si tú me dices ven, lo dejo todo”.
Por ejemplo, la mayoría de las ocasiones los fallos tienen que ver con el riesgo de parecer el más tonto del barrio. Es el caso que se da cuando vendemos en momentos de pánico total en los mercados: se genera una especie de sentimiento de “tonto el último” y, claro, nadie quiere ser el último.
Imagínate que te pasa a ti, que tenías unas acciones y de pronto el mercado empieza a desplomarse. Al principio aguantas, pensando que ya recuperará. Pero después un conocido te dice que ha vendido; otro te comenta que se ha puesto bajista y está ganando mucho dinero; también escuchas al jinete del Apocalipsis de turno decir que nos vamos a los infiernos y ya no puedes resistir más: al final, para no parecer el más burro decides vender.
Después de esto, los mercados hacen suelo y rebotan por sobreventa. Te fastidia, porque has vendido más abajo, pero tienes claro que has hecho bien, que ahora vives más tranquilo. Sin embargo, los índices se van un poquito más arriba… y otro poquito más. Escuchas al listillo de tus amigos que ha empezado a entrar, pero tú no lo haces. Ni lo harás de momento.
Comprar en la subida por encima del precio al que vendiste en la caída supone aceptar una realidad: te has equivocado. Eso te genera ese famoso hormigueo en el estómago que también sentimos en momentos de grandes emociones, como cuando te enamoras. Te provoca dudas y más dudas en situaciones decisivas, como al futbolista que ha fallado dos penaltis seguidos y está más preocupado ya de no volver a fallar que de marcar un gol.
Empiezas a pensar que debes corregir el error anterior, que tienes que obtener rentabilidades que compensen haberte movido con el pie cambiado. Entonces, buscas los valores que se han quedado rezagados en las subidas, y sobre todo, los chicharros. Entras en ellos y fruto de la tendencia alcista logras un buen pellizco, piensas que ya has aprendido de los errores y que sabes cómo invertir.
Como tienes mucha pérdida que compensar y esto te ha funcionado, sigues subiendo la apuesta por este tipo de valores… Cada vez diversificas menos, y cuando mayor es tu órdago, vuelven los descensos. Te quedas en el valor esperando a que recupere, y rebota un poco. Pero no te sales, piensas que eso supone haber vuelto a hacer una operación con pérdidas… Y no quieres vender esa acción para no reconocer tu error. Y vuelta a empezar.
¿Vale de algo darse cuenta de esta realidad? ¿Garantiza no volver a caer en este tipo de errores? Me temo que no. El problema está en que en el momento en que entran en juego las emociones no estamos preparados para marginarlas y basarnos sólo en la razón.
Opiniones de los lectores (3)
3.
biriatou15/02/2010, 16:10 h.
#1 Buen razonamiento, pienso como tú pero he llegado a la conclusión en que el artículo tiene bastante de realidad. No hacer caso a opiniones ajenas ni a los medios de comunicación financiera que se inclinan favorable o desfavorable por algún valor, tiene truco interesado. Despues de los palos recibidos solamente entro en valores sólidos que pueden subir o bajar pero dificilmente quebrar y que te aportan dividendos.
2.
felix muf15/02/2010, 13:21 h.
Grupo en Facebook para unas pensiones con futuro:
Otra jubilación es posible. Juntos podemos cambiar el sistema para que sea sostenible y tengamos un futuro mejor.
1.
McEwan15/02/2010, 11:35 h.
¿No sabia yo que en la inversion en bolsa habia algo que fuera racional?
Toda inversion en bolsa es irracional, yo diria mas, toda inversion en un negocio es irracional, hay algo de aventura y por tanto incierto.
Todo lo que cuenta de si me salgo antes o me meto cuando no debo, parece una invitacion a buscar asesoramiento externo que te ilumine en el proceloso mundo de la bolsa.
Mi experiencia, no confies en nadie, asume tus propios errores y, al menos, te ahorraras las comisiones.
Yo compro telefonica, ¿cual es su precio real? ni p. idea. Es mas, pienso que nadie lo sabe, pienso que la informacion que recibimos al respecto esta manipulada y pienso que hay millones de compradores irracionales, con sus miedos y sus fobias que en cualquier momento pueden cambiar el valor de la accion.
Conclusion, se mayor de edad, que no piensen por ti y unas veces ganaras y otras perderas. Olvidate de las patrañas de la racionalidad en la bolsa.
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Acerca de...
Vicente Varó es el community manager de Unience, la red social de inversores reales. Casado y padre de una niña, este periodista especializado en finanzas ha trabajado en Expansión, Financial Times y elEconomista. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, ha realizado el Programa Superior de Gestión de Carteras del Instituto de Empresa. Colabora como asesor en el Comité de Comunicación de EFPA España. Vicente hace pública la evolución diaria y la composición de su cartera real de acciones en Unience.
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