sector energético, España, endeudamiento, innovación
@Daniel Lacalle - 18/02/2010 06:00h
Si me permiten ser optimista en estos tiempos, les diré que nos encontramos en un entorno apasionante en el que las posibilidades son muy amplias. La crisis significa oportunidad, como bien dice el proverbio chino y repitió Samuel Huntington, y ésta en particular presenta características muy interesantes para poner en marcha la necesaria mejora del mapa energético español de cara al futuro.
Es momento de prepararse para la siguiente fase del mundo energético, que estará basada en dos pilares, de los que hemos hablado en otras ocasiones: la guerra por los recursos naturales y el estancamiento industrial de la OCDE.
Si los partidos políticos se ponen manos a la obra y deciden solucionar los males endémicos de nuestro maltrecho sector energético con una política ambiciosa pero bien planificada, España podrá encarar los retos del futuro energético desde una posición de liderazgo y apostar por una segunda fase de internacionalización.
Más libertad de mercado y menos intervención. El primer mal del sector energético español es que la excesiva intervención estatal hace a las empresas más débiles y menos competitivas. La crisis actual no es una crisis de liberalismo excesivo, sino de intervencionismo endeudado, desde los precios de la energía hasta la planificación de capacidad por encima de las necesidades. Ya hablamos del déficit de tarifa, que debe solucionarse ya para que las empresas no estén eternamente en riesgo crediticio, pero debemos añadir las constantes presiones, directas o indirectas, para mantener inversiones no rentables (“estratégicas”, que horror de palabra que suele traducirse en “pérdidas”). Debemos permitir a las empresas desinvertir, vender y reducir su endeudamiento para encarar una segunda fase de crecimiento externo… “Shrink to greatness”.
Extensión de la vida de todas las nucleares por ley. Ya están construidas, funcionan estupendamente, y en el mundo la apuesta es clara, nada menos que 56 reactores en construcción, o 51 Gigavatios de capacidad. No existe ya ningún país que rechace una energía barata y limpia dentro de su mix energético… sobre todo cuando ya la tiene.
Promover innovación y limitar los subsidios a un porcentaje del PIB. Todos los sectores se quejan de los subsidios de los otros. Los subsidios son necesarios para lanzar proyectos energéticos de largo plazo, pero en un sistema endeudado crean incertidumbre y riesgo crediticio. Aprovechemos para garantizar que no supongan una losa para la economía reduciendo el número máximo a un porcentaje del 1% del PIB anual y totalmente reflejados en el precio final. España ha conseguido ser líder en renovables y solar. Ahora es necesario encontrar un equilibrio entre un límite a los subsidios y un marco legal que garantice la rentabilidad a largo plazo para los innovadores.
Incentivar la eficiencia, no el consumo. Los precios bajos de la energía incentivan el consumo, es un hecho. Mantener precios de gasolinas, electricidad y gas artificialmente bajos hace que aumente la factura energética de un país que importa 1,1 millones de barriles al día de crudo. Se ha demostrado, incluso con la crisis y el crecimiento de las renovables, que esas importaciones bajan muy poco. Por ello debe ponerse en marcha un plan por el cual se incentive el ahorro energético a través del precio adecuado, no de políticas cosméticas de bajo impacto.
Más Upstream, Menos Downstream. Ya hemos hablado del estancamiento de la OCDE. Hay muy poco que hacer en los próximos cinco años en infraestructuras en España… Pero fuera, es otro mundo. Las empresas nacionales han demostrado poder competir en licitaciones en todo el mundo. Por ahí vamos bien, pero España tiene un déficit estructural de acceso a recursos naturales, con exposición a países como Argentina y Venezuela, pero muy baja o nula a África, Rusia, Canadá y Estados Unidos. Las empresas energéticas pueden acceder ahora a recursos naturales en gas y petróleo en áreas de menor riesgo si los retornos lo justifican. Un pacto con Rusia o Noruega, que necesitan acceso al mercado final, por ejemplo, sería muy interesante y similar a lo acordado en los años 80 con Argelia. Merece la pena tener menos apego a áreas geográficas de habla hispana y mayor visión global. Que el gas no va a estar siempre a 5 dólares/mmbtu o el petróleo a 77 dólares/barril.
Es esencial obviar los argumentos de trinchera, derrotistas e intervencionistas de eso que se llama movimiento “no growth” (anti crecimiento, pro-Estado), recuperar la competitividad y posición internacional de nuestro sector energético, evitar la planificación optimista y expansiva, evitar pasarle nuestra factura energética a las generaciones venideras e impulsar el acceso a recursos naturales. Yo creo que es más fácil de lo que algunos lo pintan.
Lectura recomendada: “Resource Wars: The New Landscape of Global Conflict” de Michael T. Clarke, “Crisis as Opportunity (Lessons Learned)” de Varios Autores
Opiniones de los lectores (25)
25.
Julio Ruiz19/02/2010, 12:31 h.
Un pacto de este tipo debe tratar el tema nuclear. La madre del cordero no es si se extiende la vida útil o no de las que existen, ni siquiera si se hacen más: son los residuos. Y no un almacenamiento temporal de 40 ó 60 años, no, eso no es muy importante por mucho ruido que se meta ahora: el definitivo.
Si no se decide dónde va el cementerio definitivo, del resto no se puede hablar, porque esa sí será la "tierra sacrificada", el resto es poner una cosa bastante segura durante un tiempo limitado, llámese central nuclear, almacenamiento temporal o, la más peligrosa para los alrededores, planta de enriquecimiento que además en el caso español se está utilizando de forma velada de almacenamiento temporal.
Si hacemos un acuerdo con Nigeria, con Perú, con Rusia o con la China para que se los queden ellos, tan segura es la cosa que alguien la querrá, perfecto, montemos un gran programa nuclear. Si es necesario, in my backyard. Pero no, amigo, no, el cementerio definitivo nadie lo quiere ver en su tierra, y para ese hay una limitación geológica muy clara y conocemos los pocos sitios donde puede estar desde hace muchos años.
24.
Brass18/02/2010, 22:41 h.
Aqui tienen Vdes los expertos otro elemento para ajustar la oferta:
Reactor pret-a-porter
23.
gasman18/02/2010, 22:17 h.
#22 #21 Lo que no se dice es que los ciclos combinados son los que dan soporte cuando Eolo [Que tiene la fea costumbre de dejar de soplar cuando hace mucho frío o mucho calor-en las puntas de demanda-] no está. Y nadie apaga la luz en su casa. Alternativa??? las térmicas, el CCGT básicamente. No nos engañemos, para tener molinillos hacen falta ciclos. Y con coste hundido por no tener hueco frente a las renovables [Que entran antes que todos sin importar el coste de producción]
Me apunto al mix equilibrado, sólo que no sé donde está el punto de equilibrio, ya quisiera yo saberlo...
22.
ingwe18/02/2010, 18:39 h.
#21 esta desesperada, por que el contrato que tiene [el gobierno o GN misma, no se quien negociaria], tiene que pagar el gas, lo consuma o no, y la hacen parar las centrales si el viento sopla, para que parezca que es mas barata las renovables, a costa de disparar el precio del kw/h de las de ciclo combinado. Lo sensato es un mix, donde la base del consumo sea nuclear y ciclo combinado, y desde el valle al pico del consumo sea suministrado por las renovables, pero para eso, tienes que construir mas centrales nucleares, para reemplazar a las que queman petroleo y carbon.
21.
marpina18/02/2010, 17:38 h.
Yo pienso que, en España, el tema de nuclear sí o no, con independencia del grado de rechazo o aceptación popular, está fuera de contexto. En estos momentos, la potencia instalada es el doble de la punta máxima de consumo: !El doble!!. Gas Natural está desesperada porque gran parte de las centrales de ciclo combinado [que consumen su gas] funcionan al 40%, como mucho, de su capacidad. Por eso, arremete contra las renovables. En España, no hacen falta más nucleares [tienen un 20%, como en EEUU], ni, posiblemente seguir primando a las renovables. No es un debate ideológico: es de sentido común.
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Acerca de...
Gestor en uno de los principales Hedge Funds de la City, Daniel Lacalle cuenta con más de 18 años de experiencia en el sector energético, tanto a nivel corporativo, como de analista financiero y portfolio manager. Ha sido votado durante tres años consecutivos en el Top 3 del Extel Survey en las categorías de Petroleras y Eléctricas. Casado y padre de tres hijos maravillosos, actualmente reside en Londres.
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