iCotizados |
RSS | Hemeroteca | Archivo | Agenda Económica | Mapa Macro | Resultados Empresariales | Inmo 50
Acerca de ...
@José Ignacio Bescós .-A través de este espacio, José Ignacio Bescós, que fuera fundador de Bescos.com; Jesús Sánchez Quiñones de Renta 4 y Ignacio R. Añino de M&G Investments, interpretan y comparten con ustedes, de lunes a miércoles, la Información a la que, por su Privilegiada posición en el mercado, tienen acceso. Este blog pretende ser, para todos los interesados en los mercados financieros, un lugar de encuentro cordial y debate intenso.
Post Anteriores
La reforma financiera la pagan los accionistas
Sin garantías no hay mercado internacional de bonos para los bancos
¿Quién va a poner el dinero en los bancos?
A más impuestos sobre los dividendos, menor recaudación
La siguiente turbulencia vendrá de Francia
Las agencias de rating marcan el paso al BCE
¿A quién le preocupa la inflación cuando sólo importa la prima de riesgo?
José Ignacio Bescós 16/12/2010 06:00h
A los economistas, sobre todo a los neoclásicos, las simplificaciones les vienen de perlas. Necesitan funciones agregadas, continuas y convexas y equilibrios relativamente limpios. Para eso, nada mejor que agentes homogéneos (visto un consumidor, visto todos) y un ser mítico, el homo economicus, que ni siente ni padece, aunque todo lo sabe, todo lo compara y todo lo tasa. El precio que tienen que pagar esos economistas es, además de patinazos sobresalientes en diagnosis y prognosis, que los caricaturicen a ellos como tontos de baba o vendidos al tirano de sombrero de copa y puro en mano, caricatura a su vez del explotador capitalista. Como si su objetivo último fuese sacrificar una civilización en el altar del Dios libre mercado. Como si no se le hubieran puesto límites a la propia idea de mercado libre. Como si no hubiera aparecido Akerlof con su bolsa de limones hace ya cuarenta años.
En dos brochazos, “limón” se le llama en EE.UU. al coche de segunda mano que está en las últimas. Cuando uno recurre al mercado del automóvil de ocasión es sensato pensar que entre los magníficos cacharros que se exponen habrá algún que otro limón. Así, si limón y no-limón (“cerezas” les llamó Akerlof) se presentan limpitos y aceitaditos y no hay manera de distinguirlos antes de llevárselos de la tienda, el comprador estará dispuesto a pagar como mucho un precio equivalente al valor de un no-limón, minorado por la posibilidad de tener mala suerte y que le coloquen un limón. El problema es que entonces los dueños de los no-limones retirarán sus coches del mercado, sabiendo que nunca obtendrán un precio equivalente al valor de sus máquinas. Quedarán los vendedores de limones. Los compradores, que no quieren un limón ni regalado, dejarán de acudir a las campas convertidas en limonares y el mercado de coches de segunda mano se morirá.
Es éste uno de los fallos derivados del no cumplimiento flagrante de uno de los supuestos que sustentan el libre mercado: la información perfecta. En el caso que nos ocupa, la asimetría informativa (el vendedor sabe si lo que vende es limón o cereza, no así el comprador) mata al mercado. Naturalmente, para que sobreviva hace falta un mecanismo compensatorio que permita conocer universalmente la calidad del producto.
Si hablamos de coches, ese mecanismo puede ser la revisión del coche por un taller independiente más la prueba de conducción más una buena garantía posventa. Si de casas, la tasación justa y la no manipulación del mercado hipotecario. Si de bolsas de valores, la evaluación cabal de auditores de cuentas no venales y las acciones preventivas y punitivas de organismos de supervisión que supervisen de verdad. Si de bonos, los ratings de agencias competentes. Si de dinero, la cordura de un banco central consciente de lo peligroso que es manipular la madre de todos los precios: el “precio” de la unidad de medida.
Si fallan esos mecanismos, el comprador se retrae después de haber sido escaldado, la manera más eficiente de aunar necesidades y servicios, el precio, se distorsiona y el tenderete se nos cae. Tal vez por eso el inversor de a pie sigue sentado en su montaña de cash viendo como suben sin volumen unas bolsas manejadas por cuatro, los mismos que manejan los precios de la plata, por ejemplo. Un limón, medio limón. Tal vez por eso nadie compra casas a precios inflados. Dos limones, medio limón. Tal vez por eso en Europa no se creen ni lo de las pruebas de estrés bancario, ni lo de “todos con el Euro”, ni nada de nada. Tres limones, medio limón.
Convendría que alguien solventara esta tendencia suicida a desequilibrar la información, pero ¿qué cabe esperar de unos poderes públicos ocupados por limones con patas, lo que ha causado la evidente espantada del comprador de mensajes políticos (como admiten los propios vendedores)? ¡Si hasta en los mercados que deberían permanecer más limpios de dudas sobre la calidad del producto tenemos disgustos periódicos! El último, con la más que supuesta red de dopaje entre atletas. Ya ven, una vez más, cuando se pudo no se hizo, y ahora cada deportista español huele a limón, qué se le va a hacer. Ahora a ver cómo lo arreglan.
Decía Umberto Eco en su visita a Madrid esta semana que “estamos inmersos en falsificaciones y mentiras”. Y cuán caro va a costarnos eso, profesor.
Buena semana a todos, y tengan cuidado ahí fuera.
15 .- #13 Felicidades, don Outlander. Su "el sistema somos nosotros" es la frase más afortunada que he leído en mucho tiempo. En mi opinión la ruptura de principios es anterior [y causa] del cambio, no consecuencia, aunque tampoco sé si es útil ponerse a discernir si fue antes el huevo o la gallina. Y sobre la pasta, donde dice "limones" pongan "dólares" y donde dice "Akerlof" pongan "Gresham". En fin.
14 .- #12 Peti como siempre, o almenos a menudo, das en la clave.
La pasta, esto es como la mafia.. lo importante es seguir la pasta.
Aqui igual, la emision de dinero, hasta hora eje de muchas teorias/convenciones, se ha cambiado.
Hemos visto politica laxa que ha llevado a una aceleracion del credito, a otra en contraccion del mismo... ?? casi paradojico.
Quizas lo importante no es la emision propiamente dicha, sino su flujo, para que se emite y donde va a parar [y eso se necesita mucho control]. Todo muy interesante, yo ya tengo ETF sobre refugios nucleares en desuso.... por si aca [PrSaK]
13 .- Entonces Sr Bescos, cambiando un poco de tercio de mi primer comentario [mas en la linea de la sociologia que la pura economia, aunque ambas van de la mano].
El principal problema que ve, o importante al menos, es la perdida de confianza sobre el valor de las cosas [activos], cuanto vale una casa? cuanto la plata? cuanto el oro? Y eso lo hace girar ante la imperfeccion del mercado y la manipulacion del sistema.
Quizas empecemos, que ese sistema son convenciones y no leyes [economia no es ciencia, por mucho que se pongan, ciencia humana como maximo]. En economia se han establecido convenciones [con todo un basto aparato matematico, muy recientemente], pero las convenciones son valiadas en un entorno donde se respeten ciertos principios.
Lo que ha visto es una ruptura de principios porque la situacion ha cambiado radicalmente. Nos resistimos al cambio, queremos acogernos a las convenciones aprendidas, y eso nos lleva a la frustacion.
Las convenciones se cambian, y se traicionan. Simplemente habra nuevas.
El sistema somos nosotros, no es algo exogeno.
Un placer leerle.
12 .- Lo malo es que esa "montaña de cash" es una clementina podrida.
11 .- #10 Pero, hombre, ¡entonces creo que nos estamos leyendo mal el uno al otro! En el artículo, acepto hasta cierto punto las críticas que se hacen a los neoclásicos [en sentido amplio, más que nada para distinguir a la corriente mayoritaria con escuelas donde mercado y equilibrio cuentan menos] a cuenta de la traslación al escenario real de teorías que asumen "condiciones ideales de presión y temperatura". Pero hasta cierto punto y sólo basadas en puntos técnicos. Al contrario, meter a Akerlof en el ajo es decir precisamente que el pensamiento económico evoluciona en el sentido en que lo presenta Stiglitz, y que la caricatura interesada ideológicamente en la que se les dibuja como adoradores del mercado ideal y vendidos al "patrón" es, cuando menos, desvergonzada. Que no será porque los economistas no han avisado de lo que pasa cuando el árbitro falla, y que cuando el tenderete se caiga no les vengan a pedir cuentas.
Yosi Truzman
FACTOR TRUZMAN