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@José I. Bescós .-A través de este espacio, José Ignacio Bescós, que fuera fundador de Bescos.com; Jesús Sánchez Quiñones de Renta 4 y Ignacio R. Añino de M&G Investments, interpretan y comparten con ustedes, de lunes a miércoles, la Información a la que, por su Privilegiada posición en el mercado, tienen acceso. Este blog pretende ser, para todos los interesados en los mercados financieros, un lugar de encuentro cordial y debate intenso.
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José I. Bescós 28/10/2010 06:00h
Cuando se compara su tino en la diagnosis y prognosis con la precisión de una escopeta de feria, los economistas se defienden aludiendo a que la disciplina actúa sobre el mundo real. Alegan que, salvo para investigaciones macroeconómicas puntuales, no hay nada parecido a un aséptico laboratorio de física, ni que uno se encuentra nunca en condiciones ideales, ni de presión, ni de temperatura ni de nada. Falta de controlabilidad lo llaman los textos, obstáculo mayor cuanto mayores son las variables sobre las que experimentar. Infranqueable en asuntos macroeconómicos. No es cuestión de dividir un continente en dos grupos y aplicar políticas hiperinflacionarias a los de la izquierda del experimentador y deflacionarias a los de la derecha, por poner un ejemplo. Claro que a veces, pocas, San Pablo, patrón de los economistas, intercede para que las cosas se den como si de un experimento se tratase.
Esta vez el torpe jinete de Tarso se ha valido de un ricacho educado en Oxford, hijo de sir y futuro baronet. No sé si esas credenciales harán posible que George Osborne, ministro de finanzas británico, y un servidor nos veamos en el cielo (lo digo por él, pues de que yo, santo varón, llegue hasta allí no hay duda). Apuesto a que sí. Aunque sólo sea por su temor de Dios, del Dios mercado, muy capaz de repetir la jugada el 92, corregida y aumentada. De momento, George Manostijeras ha dado el primer paso para adelgazar el presupuesto lo suficiente como para pasar, él y sus sesenta y dos millones de compatriotas, por el ojo de una aguja. 81.000 millones de libras, un 19%, medio millón de empleados públicos en la calle. Demasiado poco para algunos (los conservadores masajearon a los medios anunciando recortes del 25%), demasiadísimo demasiado para otros, que se quejan de que el gran pagano de los recortes haya sido el beneficiario de la ayuda social, o sea, pobres y minorías. En cualquier caso, una opción estratégica en claro contraste con el creciente gasto norteamericano.
Bienvenidos al laboratorio fiscal: dos economías con interesantes semejanzas (expansión basada en el crédito, peso del sector financiero, déficits salidos de madre, tipos de interés bajísimos, capacidad de imprimir moneda...), dos políticas diametralmente opuestas.
A un lado del ring, el neokeynesianismo salvaje (sí, para los puretas, ya sé que Keynes era otra cosa, pero con el tiempo los obispos siempre acaban arrimando el mensaje del profeta a su sardina), esto es, llenar el agujero privado en la demanda interna a base de gasto público, aguantar el tirón en el convencimiento de que el incremento del déficit hoy será pagado desde los mayores ingresos futuros de una economía en crecimiento. Una posición que vive horas bajas. Tras los últimos datos de empleo en EEUU, ni los ejecutivos financieros ni casi nadie las tiene todas consigo.
En el otro lado, los clásicos virtuosos, para los que el único remedio para la glotonería fiscal es la dieta severa, con la esperanza de que resulte menos draconiana de lo necesario vía ajuste de expectativas de los agentes económicos y bajada de tipos de interés. Es ésta una esperanza cuestionable (y cuestionada incluso por el muy clásico FMI), cuando estamos metidos de lleno, también en R.U. en un proceso de ajuste monetario cuantitativo, es decir, cuando los tipos casi no pueden bajarse más y hay que recurrir a acciones de política monetaria “imaginativas”.
El tiempo dirá quién llevaba razón, aunque parece que los más guerreros de ambos bandos no pueden esperar. Paul Krugman, por ejemplo, salsa de todos los guisos, se ha dado prisa en augurar males sin cuento para los primos británicos, víctimas de la “moda de la austeridad” e imitadores de Andrew Mellon, aquel secretario del Tesoro americano que será recordado por dejar en coma al país a golpes de virtud fiscal durante la Gran Depresión. A lo que yo no puedo esperar es a la previsible respuesta de la horma de su zapato, Niall Ferguson, en otro asalto de ese apasionante combate del que ya hablamos una vez. Pero más allá del ruido y la furia de los comentaristas más ruidosos y furiosos, lo cierto es que el resultado de este experimento tendrá una enorme repercusión en la manera en la que se afrontarán las crisis fiscales en el futuro. Sólo cabe esperar que los animalitos de laboratorio no suframos demasiado en aras de la ciencia.
Buena semana a todos, y tengan cuidado ahí fuera.
4 .- #3 A usted por sus articulos.
3 .- #2 y #1 Buen punto el de ambos, pero cuidado que hay tras las elecciones de la semana que viene igual hay que repensar la situacion. A los gobiernos les mueve la permanencia en los cargos y el precedente britanico da municion a los que creen en EE.UU. que otra fiscalidad es posible. Sobre todo si los de aqui siguen sorprendiendo para bien con datos como el crecimiento de ayer y los de alli con los de empleo y demas. Ya veremos. Gracias por comentar y perdonen mi falta de tildes, que escribo esta acotacion desde un teclado ingles.
2 .- Estupendo articulo, quizas como indica en su inicio y remarca Mae, los experimentos en economia no se pueden realizar en condiciones de laboratorio.
USA es el todo, la politica de UK alli llevaria a una recesion del comercio mundial brutal con una cadena de default de paises que no quedaria rastro de este mundo. A Obama lo confunden con Keynes, pero ya se tuvo la misma politica de deficit brutal via Bush Jr... la economia en USA es algo mas que uan razon de estado.
En UK han decidido dar marcha atras y recuperar la competitividad industrial a base de deflacion. Empujaran el paro y la correccion salarial que unida a la devaluacion de la GBP, les volveran a poner en el carril de la exportacion de bienes y sobre todo servicios no financieros [aqui quien va a pagar son los Irlandeses..], pero su previsible caida de consumo no sera un reves mundial... Asi que le han admitido el experimento.
Estamos en un momento muy interesante, para los que no lo sufran claro.. ;]
1 .- Estimado Sr. Bescos,
Interesante ensayo.
Falta en mi opinión la clásica sentencia que acote lo expuesto y pueda servir como vía de escape y que este caso podría ser un párrafo tal que:
"Aunque la GBP no es el USD..."
Porque una libra no es una moneda con las mismas características que un dolar: el sistema no está anclado a ella.
Lo digo por si a los dos les sale la jugada y tenemos partido entre partidarios y detractores del neokeynesianismo [qué culpa tendrá de esta ronda el difunto Keynes, ¿verdad?] para años...
Un saludo.
José M. de la Viña
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