@Jesús Sánchez-Quiñones - 02/02/2010 06:00h
El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que para el año 2014 el nivel de Deuda Pública de las economías avanzadas del G-20 alcanzará el 118% del Producto Interior Bruto (PIB) combinado de todas ellas. En 2007, justo antes de la crisis, el nivel se situaba en el 78,2%. Se estima que un nivel sostenible a largo plazo debería rondar el 60% del PIB. Para llegar a dicha tasa, serán necesarios ajustes considerables en las distintas economías, tanto en los ingresos como en los gastos.
De los países del G-20, el que presenta una mayor tasa de Deuda Pública es Japón, situándose en las cercanías del 200% del PIB. Pese a recibir recientemente un aviso de las agencias de calificación (AGENCIAS de RATING) en forma de peor perspectiva futura, no ha causado ninguna oscilación significativa en los mercados financieros. La principal justificación de la ausencia de repercusión en los distintos mercados financieros radica en que la práctica totalidad de su deuda se financia con ahorro interno. No depende de los inversores extranjeros.
Grecia, sin ser uno de los miembros del G-20, representando menos del 3% del PIB de la Unión Europea y con una Deuda Publica sobre el PIB del 112%, sí está provocando enormes turbulencias en los mercados financieros. Pese a su escaso peso en Europa, su evolución se toma como una prueba de fuego sobre lo que pueda ocurrir en la zona euro con otras naciones, entre ellas Portugal, Irlanda y, sobre todo, España.
Tras las últimas elecciones griegas, el gobierno entrante informó a Bruselas que el déficit público de 2009 alcanzaría el 12,7%, más del doble de lo comunicado por el gobierno saliente. Teniendo en cuenta que el nivel de Deuda Pública se ha situado ya en el 112% del PIB y que el déficit por cuenta corriente alcanza el 8,8% (implica que ha de financiar en el exterior dicho déficit, al no ser suficiente el ahorro interno), los mercados han comenzado a dudar de la sostenibilidad de las finanzas griegas.
El gobierno griego ha presentado un plan para reducir su déficit desde el 13% al 3% en tres años. Los mercados han castigo la falta de credibilidad del mismo, obligando a la UE al gobierno heleno a presentar otro plan más concreto y creíble.
En este contexto, y pese a lograr colocar a principios de la semana pasada 8.000 millones de euros en el mercado de bonos con una demanda de cuatro veces superior, su diferencial de tipos de interés con Alemania se llegó a elevar hasta los 400 puntos básicos (4%). Rumores recogidos como noticias respecto a un presunto mandato otorgado a un banco de inversión internacional para colocar 25.000 millones de euros de deuda griega a inversores chinos, y el posterior desmentido tanto de China como de Grecia, se ha interpretado como un fracaso en la hipotética venta de deuda a China.
Una vez perdida la credibilidad, Grecia lo ha conseguido a pulso, cualquier rumor de mercado, cierto o no, puede tener consecuencias desastrosas para el país en cuestión. La pertenencia de Grecia al euro hace que cualquier noticia sobre los problemas griegos reflejada en los periódicos internacionales, acabe mencionando el peligro de contagio de los problemas a España.
Afortunadamente la situación de partida de las cuentas públicas españolas dista mucho de la situación de las cuentas helenas. Pese a ello, pasar de un superávit del 1,9% del PIB en 2007 a un déficit del 11,4% en sólo dos años, pone de manifiesto la capacidad de deterioro que pueden llegar a tener las finanzas pública de un país.
El pasado viernes el Gobierno español esbozó un ambicioso plan de ajuste de las finanzas públicas en dos etapas:
Plan de Acción Inmediata e impacto en 2010, con una reducción del déficit de 5.000 millones de euros, que deberá ser presentado antes del 1 de marzo;
Plan de Austeridad con medidas para el periodo 2011 – 2013 por un importe de 27.000 millones de euros, equivalentes al 2,6% del PIB, que será presentado antes de mayo.
Como se ha visto en el caso Griego, los mercados serán implacables si consideran que dichos planes son vagos, inconcretos o ilusoriamente optimistas. La presentación de planes convincentes es una ocasión única para fortalecer la credibilidad de la Deuda Pública española.
Cuando un país, como es el caso de España, necesita financiación del exterior para cubrir sus emisiones de Deuda, no queda más remedio que ser transparentes, y cumplir con las expectativas creadas. El anuncio del plan de recorte del déficit del viernes ha creado expectativas. Ahora hay que cumplirlas. El premio de la credibilidad ganada estará en la reducción de los diferenciales de tipos de interés de nuestra Deuda. Por el contrario, en caso de no obtener el beneplácito del mercado, el diferencial de tipos de interés de nuestras emisiones aumentará y con ello el coste de nuestra Deuda. Aprendamos en cabeza ajena y no defraudemos las expectativas creadas.
Jesús Sánchez-Quiñones, director general de Renta 4
Opiniones de los lectores (1)
1.
estrategias y tendencias02/02/2010, 08:09 h.
Si el año pasado tuvimos un déficit de 115.000 mill de euros y este año se va a repetir la misma magnitud. ¿Qué más da que el PLAN DE ACCION INMEDIATA nos quite 5.000 mill este año? Peanuts. Y perdemos más credibilidad. Ya no engañamos a nadie.
Y lo hacen parando infraestructuras. Bueno parán esos costosísimos AVEs que sirven para que los políticos vayan rápido cuando no van en coche oficial.
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A través de este espacio, Jesús Sánchez Quiñones de Renta 4, Ignacio R. Añino de M&G Investments y Yosi Truzman de ACF, interpretan y comparten con ustedes, de martes a jueves, la Información a la que, por su Privilegiada posición en el mercado, tienen acceso. Este blog pretende ser, para todos los interesados en los mercados financieros, un lugar de encuentro cordial y debate intenso.
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