@Álvaro Anchuelo - 11/11/2009 06:00h
En las economías de mercado, se produce (a nivel agregado, el PIB) para satisfacer una demanda. Como es sabido, los componentes de la demanda agregada son el consumo (básicamente de las familias), la inversión (fundamentalmente de las empresas), el gasto público (del gobierno) y lo que demandan los extranjeros (exportaciones menos importaciones). Analizando el comportamiento previsible de cada una de estas variables en la economía española, es fácil darse cuenta de que no cabe esperar una recuperación vigorosa de la producción, que cree empleo de forma significativa, en el futuro inmediato. No obstante, la contracción de la producción sí podría terminar pronto, durante 2010.
El consumo privado es el mayor componente de la demanda agregada, equivale al 60% del PIB. Por ello, sin su recuperación unas altas tasas de crecimiento son prácticamente imposibles. Desgraciadamente, las circunstancias no pueden ser más adversas para que el consumo repunte con fuerza. Las familias españolas están muy endeudadas (un 125% de su renta bruta disponible). Les resulta difícil obtener crédito para consumir, por la crisis financiera. El crédito disponible es caro, pues los tipos de interés de los préstamos al consumo son altos y la deflación aumenta los tipos de interés reales. Por si todo lo anterior fuera poco, la alta tasa de paro y la expectativa de que los impuestos suban en el futuro inmediato constituyen factores negativos adicionales. No es de extrañar, por tanto, que el consenso de las predicciones espere que el consumo siga cayendo en España todavía en 2010, aunque sólo un 0.8% frente al 4.9% de 2009. Estas previsiones de consenso pueden verse en el panel de previsiones de la economía española elaborado por FUNCAS.
La inversión residencial no se recuperará cuando existe un millón de viviendas sin vender. La inversión en maquinaria tampoco, cuando sobra capacidad productiva y el resto de componentes de la demanda no remonta. Ambas clases de inversión sufren también por la falta de crédito, agravada por la competencia de las administraciones públicas, que captan financiación mediante deuda pública para mantener su gigantesco déficit. Sin embargo, tampoco cabe esperar que la inversión en maquinaria y residencial vayan a seguir cayendo mucho más tiempo a tasas tan fuertes como las actuales. Para 2010 se prevé una disminución, pero mucho menos pronunciada que la de este año. En el caso de la inversión en existencias (que se refiere a los stocks o inventarios de las empresas), se da un fenómeno cíclico que ayudará a detener la caída libre de la producción. Cuando la demanda disminuye por sorpresa, las empresas tardan en reaccionar reduciendo la producción, por lo que acumulan stocks indeseados de productos no vendidos. Al disminuir, por fin, la producción lo hacen situándola por debajo del nuevo nivel de la demanda, para deshacerse de esos stocks acumulados. Una vez ajustadas las existencias, la producción crece hasta el nivel de la demanda.
El gasto público está sustituyendo a la demanda privada e impidiendo una mayor debacle, pero no puede mantenerse mucho tiempo un déficit público tan enorme (de cerca del 10% del PIB) y el consiguiente incremento de la deuda pública. Este componente de la demanda agregada necesariamente perderá fuelle en 2010.
La demanda externa es un factor que ayudará a atemperar la caída libre de la economía española. Nuestras importaciones han disminuido fuertemente: al caer el consumo y la inversión disminuye también la parte que cubríamos con importaciones. Como nuestros principales mercados comienzan a recuperarse (Francia es el destino del 18% de nuestras exportaciones y Alemania del 10%), la demanda externa de productos españoles mejorará.
Basándose en la mejora del sector exterior, el comportamiento cíclico de los stocks y una estabilización del resto de componentes, cabe pensar que el final de la caída de la producción española no puede estar tan lejos. El consenso oficial lo sitúa en la segunda mitad del 2010. En ese caso, ocurrirá un año más tarde que en los países vecinos.
No deberíamos, por tanto, caer en el error de pensar que la recesión será eterna. Tendemos a exagerar tanto en las épocas de vacas gordas como en las de vacas flacas. Pese a los continuos errores gubernamentales, la economía española acabará estabilizándose.
Pero esto no implica salir del hoyo en el que hemos caído, sólo quiere decir que no nos hundiremos todavía más en él. La caída nos ha hecho perder, en un par de años, toda la disminución de la tasa de paro penosamente lograda tras una década. Una débil recuperación de la producción no permitirá generar empleo en las cantidades necesarias para absorber un paro del 20%.
Siendo este el escenario más probable, hay dos riesgos principales que podrían provocar una recaída y retrasar la recuperación: los problemas de las cajas de ahorros y el crecimiento descontrolado de la deuda pública.
Opiniones de los lectores (21)
21.
vdgolpe12/11/2009, 10:21 h.
Ante todo me gustaría felicitar al señor Anchuelo por su exposición, breve y clara. Me gustaría comentar con respecto a la reactivación del consumo privado, principal motor de nuestra economía, que mucho me temo que va tardar mucho en recuperarse. La subida de impuestos prevista, la inflación que se avecina cuando la economía mundial se reactive y la consiguiente elevación de los tipos de interés por el BCE cuando las economías alemana y francesa se reactiven, que no la nuestra, dará lugar a una renta disponible menor de las familias, que además tendrán que hacer frente a un desapalancamiento consecuncia de la deuda anteriormente asumida. Mi sugerencia a las familias es que ahorren.
Un aspecto muy importante en la recuperación sería la mejora de la competitividad exterior y mejora de la productividad, que normalmente y últimamente se relaciona principalmente con la reducción del coste laboral. Quizá habría que hacer más incidencia en la mejora de procesos y de calidad de productos, cosa que es realmente dificil debido a que en este país escasea la buena formación como consecuencia de nuestro deficit educativo. La solución sería comprar este factor en el exterior.
20.
Brass11/11/2009, 21:01 h.
Acertais en el analisis, pero nadie da con la solucion.
En parte porque el objetivo [que se da por supuesto] es volver a niveles anteriores a la crisis. No creo que ocurra.
Las reformas estructurales pendientes se iran haciendo solas. [En parte]. No las legislativas, obviamente.
¿Como? A base de crujir Pymes y autonomos como dice Tadeoteveo, con el resultado doloroso de haber roto el tejido que teniamos. El nuevo empresariado no procedera del anterior, defenestrado y molido a deudas.
2º. La duracion de la estancia en el fondo, arrasara con todos los perjudicados hasta niveles de supervivencia. Es aterrador. Ya ocurrio en la postguerra y en los años 60.
Entonces la solucion vino de la emigracion, por necesidad perentoria. Puede volver a repetirse bajo circunstancias nuevas y probablemente con resultados nuevos.
El gobierno ya deberia explorar soluciones temporales de pequeños contingentes de fuerza laboral.
¿Donde faltan medicos, soldadores, fontaneros, ingenieros, quimicos, ...?
Alla habra que ir.
La excursion por exclusion se la debemos muy mucho a Rodriguez, experto economista, doctorado en Macro y Master en Finanzas Publicas.
Motivos para creer.
Gobierno de España.
19.
andreug11/11/2009, 20:42 h.
Lo que viene no es una espiral deflacionista sino, como decía Warren Buffet, una vorágine inflacionista.
Igual que en un tsunami las aguas del mar primero se retiran de la costa antes de que llegue la gran ola, creo que ahora estamos viendo una deflación porque la gente tiene miedo a gastar y los bancos dedican todo el dinero a tapar agujeros. Pero cuando todo el dinero nuevo que se está creando llegue a la economía... llegará esa gran ola inflacionista.
http://www.aedru.org/VARIOS/CRISIS/Bookmarks----crisi.htm
18.
Tadeoteveo11/11/2009, 19:51 h.
#12 ¿No lo llaman a esto que dice, ajuste a la austriaca?¿No sería una solución, lamentable pero solución? ¿No es lo que está haciendo USA dejando caer el dolar en caída libre?
17.
Tadeoteveo11/11/2009, 19:50 h.
#12 ¿No lo llaman a esto que dice, ajuste a la austriaca?¿No sería una solución, lamentable pero solución?
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Acerca de...
Álvaro Anchuelo Crego (Madrid, 1964) es Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Intenta ser coherente con el nombre de su área de conocimiento. Por eso, le apasiona ayudar a comprender nuestra realidad económica de una forma accesible para todos. Comprenderla es el primer paso hacia el objetivo último, aún más ambicioso, de mejorarla.
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