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@Miguel Benito - 09/02/2010 06:00h

El uno de octubre de 2001 se produjo en Arganda (Madrid) un incendio en una planta de una empresa del grupo Campofrío que tuvo como consecuencia el fallecimiento de dos empleados y la destrucción de las instalaciones. Casi diez años después aún colea la resolución total del siniestro. Ante la lentitud de las actuaciones judiciales y las bien defendidas excusas para responder a sus obligaciones aseguradoras por parte de HDI Seguros y Vitalicio Seguros, el pasado 12 de enero Campofrío presentó una queja y reclamación en la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.
La queja implicaba a las dos aseguradoras y a AON Gil y Carvajal, en calidad de corredor de seguros. Por otra parte, el próximo día 11 tiene previsto ratificar una querella criminal por presunta estafa, entre otros delitos, dirigida contra Santiago Martín, director general de HDI Seguros, y Jaime Anchústegui, consejero delegado de Vitalicio Seguros y primer ejecutivo del grupo Generali en España.
Muy enrevesado y con tantas vertientes que aportaría materia para varias tesis doctorales, el siniestro de Campofrío se vio envuelto en una serie de infortunios, empezando por la fecha de acaecimiento: poco después del 11-S. Tres pólizas principales amparaban a Campofrío, una de Todo Riesgo de la Construcción intermediada por Centro de Seguros, la correduría de El Corte Inglés, otra de Todo Riesgo de Daños Materiales y otra de Responsabilidad Civil, ambas intermediadas por la correduría AON Gil y Carvajal.
La causa del incendio, según consta en el informe de la policía judicial emitido el 19 de diciembre de 2001, fue como consecuencia del “calor procedente de partículas de metal incandescentes desprendidas” durante los trabajos de soldadura de una subcontrata de NECSO, la empresa del grupo Acciona encargada de los trabajos. Sin embargo, los aseguradores de NECSO, que curiosamente eran HDI Seguros y Vitalicio Seguros, con la intervención de AON Gil y Carvajal de por medio, se defendieron con éxito al alegar que el siniestro tuvo su origen en una instalación eléctrica y no en la soldadura. La duda razonable persiste, aunque inicialmente algunos trabajadores de la subcontrata, que alegaron que ese día no estaban soldando, fueron a la cárcel.
Los daños personales y materiales fueron tasados inicialmente en cerca de 18 millones de euros, aunque esa cuantía era menor según peritaciones posteriores, rondando para daños materiales y pérdida de beneficios los 13 millones de euros. Tras la rápida indemnización de las víctimas por parte del seguro de responsabilidad civil de Campofrío, que se repartían Vitalicio Seguros y HDI Seguros, hubo que entrar a dilucidar las responsabilidades y el pago de indemnizaciones por daños y pérdidas registrados en Campofrío.
El seguro de Todo Riesgo de la Construcción, en cuya intervención había mediado la correduría de El Corte Inglés y cuyo 100% estaba asegurado por Vitalicio, no intervino en plenitud, aunque existió un pago a cuenta a Campofrío de 90.000 euros. Probablemente, porque la obra estaba oficialmente entregada y se trataba de unos remates. El testigo lo recogió el seguro de Todo Riesgo de Daños Materiales, donde Zurich cubría en un 50%, actuando como abridora en un coaseguro donde también estaban presentes la alemana Gerling (que a partir de 2007 pasó a integrarse en HDI), con un 35% y Vitalicio, con un 15%.
Ante los retrasos en el abono de las indemnizaciones y la discusión sobre quién debería pagar, si la póliza de construcción o la de daños materiales, los coaseguradores de esta última garantía acordaron abonar a Campofrío la cantidad de 6,2 millones de euros, frente a los 13 millones en los que finalmente coincidían las peritaciones. En enero de 2007 se suscribió un acuerdo en el que se pactó de manera expresa el compromiso conjunto de demandar a NECSO, como responsable del siniestro, por parte de Campofrio y sus aseguradoras. Sin embargo, según la demanda de Campofrío, con premeditación, ni HDI, ni Vitalicio, aseguradores de NECSO, tenían intención de cumplirlo como luego quedó demostrado.
Zurich Seguros sí ha pagado
El acuerdo se produjo para señalar la responsabilidad de NECSO y sus subcontratistas en las obras, demandar e iniciar acciones, como la reclamación de 15 millones de euros. Eso sí, HDI se reservó descolgarse, como luego haría, aludiendo a que no cabía reclamarse a sí mismo, dado que NECSO era su asegurado. Pocos meses después, dejaron en suspenso sus acciones de reclamación volviéndose contra Campofrío, señalando a sus directivos como responsables de una negligencia grave y solicitando conocer sus pólizas D&O, de protección de consejeros y directivos, para proceder a una reclamación directa, a pesar de que el acuerdo suscrito establecía la renuncia a reclamaciones entre los firmantes.
A estas alturas, Zurich Seguros ha completado el pago de su parte del siniestro, 6,2 millones de euros, abonando los últimos 3 millones de euros el pasado 18 de diciembre. Pero este pago ha dejado perplejos a los otros dos aseguradores implicados, a la vez que abre un debate interno en la industria del seguro. Es la primera vez que en un coaseguro el abridor responde a un siniestro y los seguidores continúan eludiendo sus responsabilidades nueve años después. Quizá por estar envueltos en un conflicto de intereses donde han preferido atacar a su asegurado siniestrado, Campofrío, en aras de mejorar su rentabilidad, que por responder a la reclamación contra su otro asegurado, NECSO. El conflicto de intereses envuelve también a AON Gil y Carvajal, obligado a defender a sus dos asegurados enfrentados a la vez: NECSO y Campofrío.
9 .- ¿Realmente estamos protegidos? ¿o sólo pagamos para un placebo de seguridad que en realidad no existe? Es desalentador... Las aseguradoras siempre esgrimirán cualquier "letra pequeña" o resquicio legal para no cumplir con sus obligaciones. ¿Que se supone que hacen entonces con el dinero que se les paga?. Es vergonzoso
8 .- ¿Realmente estamos protegidos? ¿o sólo pagamos para un placebo de seguridad que en realidad no existe? Es desalentador... Las aseguradoras siempre esgrimirán cualquier "letra pequeña" o resquicio legal para no cumplir con sus obligaciones. ¿Que se supone que hacen entonces con el dinero que se les paga?. Es vergonzoso
7 .- #5 Es imposible no caer en generalidades en estos casos. Lo que siento como particular es una tremenda inseguridad. Leo esto y pienso en que no llegue el día en que se queme mi casa, me cargue el motor del coche o me rompa la crisma. Visto lo visto no tiene sentido asegurar pero, por otro lado, cuentan con al potente ventaja de tenernos bien cogidos metiéndonos miedo. Seguros, sí, pero no al precio que supone pagar sin recibir, nada de vender el alma al diablo. Salud!!
5 .- Efectivamente, lo que no se puede hacer es tener tanta manga ancha. No vale con decir que no se confía en un sector, sino que ya es hora de que alguien les 'meta mano' y regule las lagunas que les permiten pasearse impunes a lo que pueda pasar. Para engordar a base de billetes todos están conformes, pero a la hora de soltarlos buscan las más truculentas triquiñuelas para salir airosos y reirse de todos... Lo que está pasando en este caso es sólo un ejemplo de la que se nos puede venir encima...
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