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Agustín Marco 29/12/2010 06:00h
Se barrunta tormenta en las relaciones entre Telefónica y sus sindicatos. Las conversaciones para la renovación del convenio colectivo de 2008-2010 acabaron en ruptura la semana pasada, un desacuerdo provocado porque la compañía no garantiza el empleo a futuro. Los representantes de los trabajadores temen un fuerte ajuste de plantilla por la pérdida de negocio en España.
Telefónica y los sindicatos llevaban varios meses con encuentros permanentes para conseguir una prórroga de las condiciones laborales de los cerca de 38.000 empleados del grupo en España. Todo parecía indicar que así sería debido a la predisposición de UGT y de CCOO, las dos organizaciones mayoritarias. Sin embargo, las posturas se fueron alejando cuando a mediados de noviembre la compañía advirtió de que, debido al aumento de la competencia y a la caída de los ingresos de telefonía fija, tendría que tomar medidas más drásticas a medio plazo.
Tras esa declaración de intenciones, los sindicatos intentaron que se incluyera en la prórroga del convenio la garantía del mantenimiento de los puestos de trabajo, la no movilidad geográfica interprovincial e interinsular y la mejora del poder adquisitivo. Telefónica se negó a esas exigencias porque los resultados de la empresa en España no permiten asegurar que la fuerza laboral se mantendrá intacta.
La empresa les aseguró que en 2009 había perdido 1,1 millones de líneas de telefonía fija, un 7,3% del total. Una tendencia que se ha prolongado los nueve primeros meses de 2010, periodo en el que se han dado de baja otros 715.125 accesos. Pese a estos datos, el grupo tiene una cuota de mercado próxima al 70%.
Ante tales divergencias, Telefónica aseguró el pasado 21 de diciembre que es imposible llegar a un acuerdo, por lo que dio por rota la negociación, pese a que oficialmente había tiempo hasta este viernes para alcanzar un pacto. A partir de ahora, ambas partes deberán volver a sentarse a partir del 2 de enero para negociar las condiciones de un nuevo convenio colectivo. Pero los sindicatos temen que el grupo pueda adoptar alguna medida unilateral.
En una circular remitida a sus afiliados, CCOO acusa a Telefónica de “irresponsabilidad” y de tener un discurso “poco argumentado y absolutamente contradictorio”. Desde Telefónica se quita hierro al asunto al considerar que tan solo no se ha alcanzado un acuerdo para prorrogar el convenio anterior, vigente desde 2008, último año en el que la compañía llevó a cabo ajustes de plantilla. Ese ejercicio, la empresa eliminó 700 puestos de trabajo -un 1,8% del total- debido a la integración de los negocios de fijo y móvil.
El último gran ajuste
El anterior Expediente de Regulación de Empleo (ERE) llevado a cabo por la mayor multinacional española fue entre 2003 y 2007. Afectó a 14.000 trabajadores y tuvo un coste de 3.500 millones de euros. Se hizo a través de prejubilaciones y bajas incentivadas y voluntarias. A los mayores de 52 años se les ofreció cobrar el 70% de su salario hasta cumplir los 61 años. Hace dos años, el grupo sondeó la posibilidad de mandar a casa a empleados con 48 años, lo que provocó un fuerte rechazo por el entonces ministro de Trabajo, Celestino Corbacho.
Mientras las negociaciones con Telefónica de España se rompían, la compañía alcanzó el 22 de diciembre un acuerdo para prorrogar el convenio colectivo en la filial de móviles. La base principal del pacto es una subida del 0,5% del salario y la conversión del 1% de la retribución variable a fijo.
5 .- Pues sí, ahora quieren deshacerse de los trabajadores de Telefónica de España y casi de la empresa misma. Estos directivos que llevan aquí seis años, ocho años,diez años como mucho, consideran que no es posible mantener a aquellos que durante toda su vida trabajaron para generar los ingresos que permitieron la expansión internacional. Ahora Telefónica S.A. es una multinacional con negocio en un gran número de países, pero ya nadie recuerda que todo empezó aquí. Esta empresa ha dado para crear un holding mundial, para dejar a ex-presidentes y compañia millonarios para el resto de sus días, para pagar los generosos sueldos de ejecutivos de ida y vuelta y de fichajes-estrella a los que no se ha vuelto a ver, pero ya no puede permitirse mantener a sus trabajadores de a pie. Hace sólo dos años los ingresos eran históricos y los beneficios que se repartía la cúpula también, pero ahora ya no se pueden aguantar las cuentas. Si Telefónica, la primera empresa del país se plantea mandar a la calle a un tercio de su plantilla ¿Quíen va a crear empleo en España? ¿Repuestos Povedilla?
4 .- que le va bien, le vaya mal...y que el empresario no tenga beneficios. Ese es nuestro problema y mientras eso no lo asumamos, no podremos ser una sociedad en progreso. Me parece estupendo que telefónica deslocalice sus centros y dé trabajo donde se generan beneficios, aunque no sea España. Que España espabile y legisle a favor de la empresa y del empresario, y ya veremos como se generarán empleos y beneficios para todos.
3 .- Si los sindicatos en España, y los trabajadores en general se hubieran preocupado de producir más y mejor, en lugar de cobrar cada vez más, trabajando menos y con más beneficios sociales...las multinacionales españolas o no, como Telefónica, no estarían pensando abandonar el país y crear trabajo en donde es más fácil invertir y menos costoso. También a España vinieron multinacionales cuando aquí era más barato producir, pero como hemos pretendido cobrar como gerentes todo el mundo, y tener vacaciones mil sin dar un palo al agua, ahora nos encontramos con que nuestras empresas buscan lugares y países donde producir en mejores condiciones. Telefónica hace muy bien por dar valor a sus accionistas, aunque a los vendidos de sus sindicatos no les guste. Es lo que hay, y mejor aún que empiece a generar empleo en los países emergentes que ahora mismo son el motor de la empresa. Cuando el pueblo español comprenda que si al empresario le va mal, el primero que lo sufrirá es el trabajador, y cuando busque primeramente el beneficio de la empresa, porque de ahí devendrá su beneficio, entonces es cuando no tendremos estos problemas. Pero vivimos en un país de envidiosos donde deseamos que al
2 .- Siendo suave, es inmoral que una empresa con los beneficios que da telefónica se plantee despedir personal, otros operadores con resultados similares también lo están haciendo, lo que tenemos que hacer los ciudadanos es castigar a estas compañías que presumen de sostenibilidad y de responsabilidad social y que a la vez dejan familias en la calle, el activo mas importante es el ser humano, no nos dejemos engañar, apliquemosles un correctivo cambiando de operador, lo único que entienden es de pasta, muy bien, pues que les cueste la pasta.
1 .- Es verdad, que se están perdiendo clientes; es verdad, que se baja en cuota de negocio; es verdad, que se ingresa menos; es verdad, que se empeora en calidad; es verdad, que se abandona el mercado residencial y el rural; es verdad, que no se invierte lo necesario; es verdad, que la planta está obsoleta; es verdad, que se perdió el sentido de servicio público; es verdad, que el monopolio no era bueno; pero también es verdad, que no se tiene un objetivo claro ni un proyecto definido de empresa en España.
Se ha apostado por América, donde aún hay mucho beneficio que obtener, pero en el llamado "mercado nacional" existe un abandono general desde hace veinte años. Esto no es responsabilidad de los trabajadores, aunque se han perdido, desde inicios de 1991, CINCUENTA MIL puestos de trabajo. Consulten memorias de Juntas de Accionistas.
Desde hace veinte años da igual quién dirija Telefónica de España. Los bonitos números de América los puede hacer quien tenga € para invertir, no es necesario ni magia, ni masters, ni cátedras económicas.
En unos pocos años desaparecerá Telefónica, no como marca, que ya desapareció, sino como objetivo social y colectivo; será un trader más. ¡Qué traición!
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