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Manifestación del 1 de mayo, el sábado (Efe).
Carlos Sánchez 04/05/2010 06:00h
La reforma laboral transita por la vía lenta. Pero tanto los sindicatos como la patronal, CEOE, saben que su credibilidad está en juego en función de cómo acaben las negociaciones, y por eso en los últimos días han intensificado los contactos en aras de lograr un acuerdo. La gran novedad, según fuentes de absoluta solvencia, es que ambas partes han decidido marginar de las negociaciones al Ministerio de Trabajo, cuya participación se considera hoy por hoy un hándicap más que una ayuda, por lo que han optado por centrarse en contactos de carácter bilateral.
El plazo que se han dado para negociar es de unos 15 días, y una vez transcurrido ese tiempo las dos partes evaluarán si realmente hay posibilidad de acuerdo. Por el momento no se han intercambiado ‘cromos’, como se dice en lenguaje coloquial a las propuestas de cada una de las partes. Si transcurrido ese tiempo se concluye que hay probabilidades reales de acuerdo, la reforma laboral se retrasaría unas semanas con el objetivo de se puedan seguir negociando los aspectos más concretos; pero si no las hay, los contactos se suspenderán sine die. En todo caso, si finalmente hay pacto, será el Gobierno el que tenga la última palabra a partir del documento consensuado que le remitan CCOO, UGT y CEOE.
Lo que está fuera de toda duda es que, por primera vez, y con una tasa de paro que supera el 20% de la población activa, los agentes sociales sienten como nunca la presión de la opinión pública y de los expertos, y eso explica que mantengan estos días contactos totalmente secretos, aunque ellos los llaman ‘discretos’. Las dos partes asumen que su posición institucional pasa por la firma de acuerdos, y si éstos no llegan sus organizaciones dejan de ser útiles a la sociedad.
Según las fuentes consultadas por El Confidencial, son las centrales sindicales quienes mantienen una posición más proclive a la negociación y al acuerdo; mientras que, por el contrario, los dirigentes de CEOE permanecen divididos. Prácticamente en dos partes. Mientras que unos creen que hay que firmar ‘lo que sea’, aunque se trate de una reforma ‘light’; otros sectores de la patronal sólo están dispuestos a avalar una reforma en profundidad. Entre estos se encontraría el propio Gerardo Díaz Ferrán, que sabe que su continuidad al frente de los empresarios va a depender del resultado de las negociaciones. Si no hay acuerdo, su posición se considera todavía más insostenible, y de ahí que sus interlocutores en las negociaciones -Santiago Herrero y José de la Cavada- se estén empleando a fondo para alcanzar un pacto.
¿Dimisión de Díaz Ferrán?
En algunos círculos, incluso, se ha especulado con la posibilidad de que si no hay acuerdo -hoy por hoy la opción menos probable- el presidente de CEOE presente su dimisión el próximo 22 de junio, fecha en la que se celebrará una asamblea general ordinaria de la patronal. El cónclave está convocado, en principio, para tratar de asuntos internos como la aprobación de las cuentas anuales o la memoria de las actividades, pero hoy por hoy nadie descarta que sin acuerdo sobre la reforma laboral algunas de las organizaciones más fuertes de la patronal dejen caer a su presidente. Eso sí, de manera discreta y llamándole en privado a capítulo. La ‘coartada’ no puede ser otra que la situación de las empresas de Díaz Ferrán, en particular Viajes Marsans, que si nada lo remedia está condenada a presentar concurso de acreedores.
Según fuentes de toda solvencia, pese a esta circunstancia, el patrón de los empresarios mantiene una posición ‘dura’ en las negociaciones, y no parece estar dispuesto a firmar cualquier acuerdo con el Gobierno. Sin embargo, si finalmente se firma una reforma laboral, Díaz Ferrán también podría entonces precipitar un nuevo proceso electoral en la CEOE, pero en un contexto muy diferente. Entonces, podría abandonar la presidencia con dignidad tras haber suscrito un pacto de esta transcendencia.
La posibilidad de que no haya acuerdo preocupa, igualmente, al Gobierno. Y no solamente por la factura en términos de imagen de cara a los mercados financieros. Moncloa teme que si el Ejecutivo legisla unilateralmente, los sindicatos acaben ‘echándose al monte’, lo que debilitaría todavía más su posición política, la peor noticia en unos momentos en los que el PSOE va por detrás del Partido Popular en todas las encuestas.
Lo que está claro es que Zapatero no está dispuesto a correr el riesgo de fracturar a su electorado, y de ahí que haya aceptado como mal menor la marginación del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, de las negociaciones, tal y como han reclamado sindicatos y empresarios. Entre otras razones debido a que el propio Corbacho juega ya un papel irrelevante en el diálogo social, pilotado desde Moncloa desde sus inicios.
10 .- Para mi desgracia, en los últimos veinticinco años, sólo he topado con sindicalistas de pega, cuya única ambición era la de ser y parecer "zeñoritos empresarios".
No han querido entender que para rentabilizar mejor su propio tiempo o bienes, y hasta para copiar, hay que saber, querer saber y esforzarse.
Lamento especialmente su baza ocasionalmente interesada y mezquina en el área educativa.
Algunos de los que conozco se han pasado demasiados pueblos. Demasiados.
el barco de papel
9 .- #4 No te preocupes... aunque firmen, lo firmado, para nada sirve... únicamente para engatusar a bobos... que son muchos, cierto.
El empresario, cualquier empresario, sigue la pauta de los acuerdos, únicamente, si le interesa.
Si firman algún aumento, o ventaja social, que él no puede pagar, no pagará, tenlo por seguro...
Y si puede pagar más de lo pactado, lo hará, sin duda, si la carga de trabajo da para pagar más.
El empresario que tiene un buen trabajador, le pagará bien para que no se vaya, y no le importa ni la firma de la CEOE ni siquiera el convenio particular de la empresa...
¡Sólo faltaría que, efectivamente, acuerdos firmados por ajenos, afectasen a la marcha de una empresa concreta... la mía, por ejemplo, si la tuviese...
La posible firma CEOE y Sindicatos, ¡puro marketing!.
8 .- Cojonudo, la reforma la van a negociar unos que no representan a nadie con otros que se representan a si mismos...
7 .- Las centrales sindicales "mantienen una posición más proclive a la negociación" siempre y cuando el acuerdo no tenga contenido real. Es decir, están perfectamente dispuestas a hacer el paripé, una representación que les permita presentarse como necesarios.
Por su parte la patronal sabe que una falsa reforma para la galería supondrá la continuidad de la crisis y del paro durante muchos años más. Pero si no se apunta al paripé, a la farsa, sindicatos y "Gobierno de España" se echarán al cuello de los empresarios haciéndoles únicos responsables del paro.
Esa es la negociación "discreta" que no "secreta" [utilizando la nomenclatura masónica, una chorrada más] que se está llevando a cabo.
La siguiente opción, si la patronal tiene el valor de decir la verdad y rechazar una reforma inútil y contraproducente, es el decreto ley del "Gobierno de España" pactado bajo cuerda con los sindicatos y estableciendo una reforma laboral que dará más fuerza a los sindicatos y pagaremos los contribuyentes españoles. En este supuesto los sindicatos se opondrán con la boca chica para aceptar como muestra de gran responsabilidad lo ofrecido por el "Gobierno de España" gran salvador de la crisis.
6 .- Visto el titular, ni siquiera me paro a leer el artículo...
¿Quién se puede cree que Patronal y Sindicatos llegarán a algún tipo de acuerdo, al margen del Gobierno...?
¡¡Por favor...!
Con las trolas de los políticos, tenemos suficiente.
TODOS LOS ÍNDICES