La economía española seguirá en recesión, al menos, durante este año, según el nuevo indicador Ernst & Young Eurozone Forecast (EEF). El Producto Interior Bruto
(PIB) caerá un 0,4% en 2010 y el paro seguirá creciendo hasta 2011 llegando al 19,5% De acuerdo a estas previsiones, la recuperación no llegará a nuestra economía hasta 2011 cuando el PIB comience a repuntar hasta el 0,8%; sin embargo, el conjunto de la Eurozona crecerá este mismo año al 1%.
"Este nuevo indicador económico trimestral ofrece una visión del comportamiento de la economía de la Zona Euro y está elaborado en colaboración con Oxford Economics a través del modelo utilizado por el Banco Central Europeo para sus previsiones trimestrales. El EEF incluye previsiones individuales para los 16 países que integran la Eurozona, incluida España, y contempla magnitudes como la evolución del PIB, el desempleo, el consumo, la inflación, las exportaciones e importaciones junto a la evolución de la deuda o el déficit de cada país", explica la firma de servicios profesionales Ernst & Young.
Según el informe, "la consecuencia más dramática del descenso de la actividad económica en España ha sido el aumento sin precedentes de los índices de desempleo en los dos últimos años que se mantendrán al alza hasta 2011, momento en que comenzarán a descender muy lentamente". En 2010, el EEF pronostica que en nuestro país el paro llegue al 19,2% y un año más tarde al 19,5%. La previsión es que la tasa de desempleo descienda cinco décimas en 2012.
El informe también señala que "con el fin de impedir que la economía española cayese en picado, el Gobierno se embarcó en uno de los mayores planes de estímulo de Europa lo que ha provocado un déficit del 11,4 %. Esto ha generado preocupación sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y ha llevado al Gobierno a anunciar un considerable plan de reducción del gasto público con el fin de disminuir el déficit hasta el 3% en 2013”.
Sin embargo, según las estimaciones del informe, este objetivo no se conseguirá, como pronto, hasta 2015. Crecimiento débil en la EurozonaEn el conjunto de los países analizados, el EEF prevé un débil crecimiento para el conjunto de la eurozona hasta 2012. Después de los primeros ‘brotes verdes’ aparecidos en algunos países a mediados de 2009, la recuperación parece haberse interrumpido en el primer trimestre del año.
"Conforme avance 2010 esperamos una recuperación del comercio internacional gracias al repunte de la economía norteamericana y asiática, así como por la mejora de la demanda interna. Ello propiciará un crecimiento moderado en la Eurozona. Sin embargo, hasta mediados de 2012, cinco años después del inicio de la crisis financiera, la economía no se habrá recuperado totalmente", asegura Marie Diron, economista jefe de Ernst & Young Eurozone Forecast.
Una Europa a dos velocidades
En los últimos meses se ha puesto de manifiesto que la recuperación en la Eurozona avanza con el viento en contra debido a la difícil situación a la que han de hacer frente algunos países como Grecia. Aunque no es el único; el informe también señala a Portugal, Irlanda, España y, en menor medida, a Italia como los países que, según el EEF, provocarán una mayor brecha entre el norte y el sur en el crecimiento futuro de la Eurozona.
En opinión de Diron, “Alemania, Francia y el Benelux comienzan a tomar velocidad en su recuperación mientras el crecimiento de las economías de la zona Euromediterránea, entre ellas España, junto a Irlanda, se frenará por la necesidad de reducir sus respectivos déficits. Nuestras estimaciones recogen que el crecimiento de estos países entre 2010 y 2012 será del 0,6% mientras que para Francia, Alemanía y los países del Benelux ascenderá al 1,8%.Esta situación es muy diferente a la vivida en los últimos cinco años cuando Grecia, Irlanda, Portugal y España crecían juntas a una media anual del 3,5%, mientras sus vecinos del norte no superaban el 2%".
Como los países del sur suelen tener unos niveles de ingresos inferiores a los del norte, esta división norte/sur implica que el proceso de convergencia en la Eurozona se frene durante los dos próximos años, añade el informe. El paro seguirá siendo el caballo de batalla para la mayoría de países, incluso para las economías más fuertes de la Eurozona, como Alemania y Francia. Aunque el informe no prevé un crecimiento rápido del desempleo, la economía necesita crecer considerablemente antes de que los niveles de productividad y empleo se recuperen y vuelvan a los registrados antes de la crisis.
El BCE debe aplazar las subidas de tipos hasta bien entrado 2011
"La confianza de los empresarios europeos aún es débil lo que limita el aumento de las inversiones y de las contrataciones”, señala el barómetro. El EEF prevé que el número de desempleados de la Eurozona en 2011 llegue hasta los 17 millones de personas. "A pesar de que el PIB cayó un 4% en 2009, la creación de empleo descendió el año pasado menos del 2%. Los planes gubernamentales y la propia legislación laboral han contribuido a reducir el coste personal de la crisis. Pero si las compañías europeas quieren recuperar la competitividad deberán realizar los ajustes pertinentes”, opina Mark Otty, Socio Responsable para EMEIA de Ernst & Young.
Una de las consecuencias de la crisis griega para la Eurozona es que el ajuste fiscal tendrá que producirse más rápidamente de lo esperado. El informe muestra una reducción significativa del déficit, de casi el 7 % del PIB de la Eurozona en 2010, a menos del 3 % en 2014. Este esfuerzo, inevitablemente tendrá su efecto en la recuperación de los países a medio plazo. Con el fin de superar este desafío, las previsiones a corto plazo sugieren que las decisiones políticas deben continuar orientadas al crecimiento y a la creación de empleo.
“El Banco Central Europeo debería aplazar cualquier incremento de los tipos de interés hasta avanzado 2011 ya que, como parece, mucho bancos todavía muestran poco interés por aumentar la concesión de créditos”, según recoge el estudio. “Hay un 20% de probabilidades de que la Eurozona vuelva a entrar en recesión en la segunda mitad del año; existe el peligro de que la preocupación de los mercados financieros sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas europeas produzca un deterioro en los niveles de confianza”, concluye Diron.