para cubrir la compra a crédito de BAA, el gestor de los aeropuertos británicos.
Los 8.000 millones de libras esterlinas -que al cambio de entonces superaba los 12.000 millones de euros- que planeó colocar
se quedaron en la nevera debido a la crisis financiera de los dos últimos años. Pero Ferrovial se está desquitando de aquellos malos momentos.
Sólo en el último mes ha cerrado emisiones por valor de 1.600 millones de euros, vinculadas a la propia BAA y a dos de sus autopistas más impotantes, la canadiense 407ETR y la North Tarrant Express en Texas (EEUU).
Y la compañía
prevé emitir otros 1.100 millones en los inicios de 2010, con lo que irá completando la recomposición de su estructura financiera, que ha se ha visto reforzada, según los analistas, tras la fusión con Cintra. La deuda financiera neta estimada de Ferrovial se sitúa en 23.000 millones de euros.
Paralelamente, la compañía ha cerrado la venta de uno de los tres aeropuertos de Londres, el de Gatwick, por valor de 1.650 millones de euros y completa una serie de operación de venta de activos desde que compró BAA que se sitúa por encima de los 4.200 millones de libras (que supera los 5.000 millones de euros el cambio en cada momento), según estimaciones de analistas.
El Metro de Londres, nuevo frente abierto
Desde la llegada de Íñigo Meirás como nuevo primer ejecutivo se han ido despejando algunas de las incertidumbres que pesaban sobre la compañía y el comentario generalizado entre analistas es que hay "claridad" en su horizonte financiero. Sin embargo, un nuevo nubarrón se acerca hasta la constructora española. Se trata de Tubelines, una de sus primeras adquisiciones en el Reino Unido.
Esta filial,
donde comparte accionariado con la estadounidense Bechtel, atraviesa una etapa de roces con los reguladores a cuenta de las inversiones previstas en la renovación de tres líneas principales del Metro de Londres que gestiona (Picadilly, Jubilee y Norhtern). Según Tubelines, el proyecto requiere 5.800 millones de libras frente a los 4.000 millones que estima que pueden costar desde el gestor público del Metro, según
FT.
Una diferencia sustancial que se puede convertir en un nuevo problema de futuro, según explican fuentes del sector, si bien se esperan novedades para esta misma semana. No obstante, la constructora española y la estadounidense tienen la sartén por el mango ya que las obras, que se extenderán durante más de un año, se acercan cada vez más al punto de no retorno de los Juegos Olímpicos de 2012 que acoge la capital británica.