Pero todo va a cambiar. La
dará lugar también a la recomposición de la comisión rectora del fondo, ya que Quintás dejará libre el asiento correspondiente a las cajas y será temporalmente sustituido por su segundo,
. Fuentes del FROB dijeron desconocer quien será el sustituto. Portavoces de la CECA no contestaron a este diario.
Se trata un capítulo crucial ya que
el sector tiene programados vencimientos de deuda por importe de 78.000 millones de euros para este año y algunas entidades podrían volver tener problemas para afrontar estos compromisos, según dijeron distintas fuentes del sector a
Cotizalia. El problema no es nuevo. Hace casi un año, y al borde del vencimiento del primer trimestre, el Banco de España
tuvo que intervenir Caja Castilla La Mancha (CCM), aquejada por un grave riesgo sobre su solvencia, pero tocada de muerte por un problema de liquidez de la caja dirigida hasta entonces por
Juan Pedro Hernández Moltó.
Aquel episodio no volverá a repetirse con sus mismos protagonistas, sino que será el FROB el encargado de ejecutar los rescates e inyecciones de capital. Cuenta para ello con una base de capital de 12.000 millones de euros, de los 9.750 han sido aportados el Estado (prepuestos y emisión de bonos), y 2.250 por el Fondo de Garantía. Según estimaciones de Standard & Poor's, el FROB necesitará menos de lo previsto para sanear el sistema, hasta 35.000 millones de euros, frente a la capacidad de 90.000 millones que puede llegar a tener el fondo mediante endeudamiento.
Al FROB, no obstante, le quedan poco más de tres meses de vida después de que Bruselas, tras aprobarlo, señalase el 30 de junio como fecha límite para que las entidades reciban ayudas públicas. No obstante, la ministra de Economía,
Elena Salgado, ha recordado esta semana que el Gobierno puede solicitar una prórroga si es necesario. La
lentitud de las cajas a la hora de abordar este camino y la
previsión de pérdidas masivas en el sector, de hasta 5.000 millones, obligarán al fondo a actuar simultáneamente en varias operaciones, según distintas fuentes consultadas por
Cotizalia.
La ministra ha identificado seis procesos de fusión en "estado avanzado" y otros muy retrasados. En este último grupo se encuentran el grupo de cajas a las que el FROB está prestando especial vigilancia. Entre ellos se encuentra el de las cajas medianas catalanas Sabadell, Terrasa y Manlleu (Unnim) tras la salida de Caixa Girona, que ayer vio como
la agencia Fitch situaba en perspectiva negativa y bajo revisión su rating a larzo plazo BBB+, amenazando con situarla en bono basura o no apto para la inversión. En
este nivel se encuentra desde hace tiempo Cajasur, en proceso de fusión con Unicaja, que no termina de cerrar su fusión. Tampoco lo han hecho Caja España y Caja Duero, que han aprobado esta semana en consejo su futuro matrimonio.
Fuentes del sector dijeron a este diario que el supervisor está prestando especial atención a las entidades medianas de cara a los vencimientos programados ahora (marzo) y en junio sobre estas entidades. En concreto, Caja España y Cajasur -que se encuentran actualmente inmersas en procesos de fusión a "distinta velocidad" con Caja Duero y Unicaja- tienen un volumen de vencimientos de 1.200 y 750 millones en el 2010, a razón de 300 y 190 por trimestre, según estimaciones de finales de 2009. También afronta sus vencimientos -devolución de deuda- con extrema cautela Caixa Girona, ya que la amenaza de una rebaja de rating
El Banco de España evitará por primera vez la intervención directa frente a sus actuaciones anteriores y lo hará a través del fondo dirigido por Julián Atienza. El FROB es el último resorte de la cadena de urgencias financieras del sistema español. Según la estructura dibujada por el Ministerio de Economía tras la llegada del profesor José Manuel Campa a la secretaría de Estado, primero, el Banco de España debería resolver una fusión ante una situación problemática. Segundo, debe ser el Fondo de Garantía de Depósitos quien intervenga y, en tercer lugar, el FROB. Sin embargo, desde el nacimiento de este último instrumento, el fondo público-privado ha usurpado las funciones del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) e, incluso, la sede, la centralita telefónica y, debido a la crisis, sus funciones.