Ha llovido mucho desde que uno de los grandes imperios periodísticos españoles salió a bolsa.
Vocento, resultado de la fusión entre Grupo Correo y Prensa Española, llega a su quinta Junta General de Accionistas (JGA) como cotizada con un balance nada inspirador. Es la peor OPV del mercado español en el último lustro, con permiso del ‘listing’
Vertice 360,
con una caída acumulada del 76% desde los 15 euros en que se fijó su debut hasta los 3,6 euros actuales. O lo que es lo mismo, un accionista que invirtiera entonces 15.000 ahora apenas retendría 3.600. Flaco negocio para minoristas, pero también para los grandes.
Es lo que les ha sucedido, pero en números millonarios, a las
familias Ybarra, Luca de Tena, Urrutia o Bergareche, cuyo patrimonio en Vocento sigue menguando con el paso del tiempo. Sólo
los Entrecanales vendieron a tiempo su 5% y a precio de OPV. Debido al cambio estructural en el sector de medios de comunicación, la lentitud en la migración al entorno digital y a fallos estratégicos como la millonaria compra del gratuito
Qué!, Vocento celebra
el miércoles su Junta en una situación de claro
impasse.Ya no quedan extraordinarios que vender como la participación en Telecinco, cuya venta de acciones y dividendos han mantenido a flote la cuenta de resultados en el último trienio. Con ingresos menguantes (-25% en tres ejercicios),
tampoco queda ya ninguna caja y ahora la deuda financiera del grupo comienza a aflorar en sus cuentas.
Es más, sin aditivos financieros, aparecen los problemas que atraviesan los negocios estratégicos de la compañía. Vocento publicaba a finales de febrero los resultados correspondientes al año 2010, una foto llena de números rojos.
Es el caso de ABC, su buque insignia, que se dejaba más de 21,5 millones de euros en el ejercicio.
Un agujero que alcanza los 121,8 millones si se tienen en cuenta los tres últimos años. En esta línea, el gratuito
Qué! arrojaba un resultado negativo de más de tres millones de euros; Punto Radio se anotaba un ebitda negativo de 4,3 millones y hasta la TDT autonómica y local lastraba los resultados con un agujero de 4,7 millones. Sólo la prensa regional mantenía el tipo y
subvencionaba el resto del grupo.
Los nervios se apreciaban ya en el Consejo de Administración de enero, donde volvieron a ponerse de manifiesto los diferentes puntos de vista que desde hace meses expresan pesos pesados de la casa.
Como publicó este periódico, algún consejero ya hizo hincapié a finales de 2010 en la necesidad de que el grupo se centre en negocios que pueda rentabilizar y se deshaga del resto de áreas deficitarias. Un escenario que pasaría, por ejemplo, por buscar un socio gestor que asuma parte de la deuda de
ABC. Otra parte del Consejo estima que, después de la elevada suma pagada por negocios como el
Qué!, las pérdidas no son tan relevantes como para tomar medidas drásticas. “Se puede esperar a ver si mejora el mercado publicitario”, se dice.
En este debate, caía como una losa en la compañía a finales de marzo la noticia de que
José Luis Sainz, mano derecha de
José Manuel Vargas, había aceptado una oferta del Grupo Prisa para dirigir la división de Prensa de la compañía de los Polanco. Sainz cambia
ABC por el
El País en un momento especialmente delicado para Vocento.
“Se trata de un magnífico gestor. Si vuelve a Prisa es porque ha sido durante mucho tiempo su casa y se trata un reto que le tocaba muy de cerca”, explicaban a
El Confidencial fuentes conocedoras de la operación, en alusión a los 20 años de Sainz en la editora de
El País. La explicación no reduce el impacto del golpe sobre
José Manuel Vargas, que pierde uno de sus baluartes.
Correr el escalafónLa opción elegida por Vargas para suplir a Sainz pasa por correr el escalafón y ascender a los segundos espadas, sin buscar el golpe de efecto que supondría tentar a un gestor de más relieve. Los resultados y las salidas no han hecho sino acentuar los rumores sobre los siguientes pasos en la compañía, con un posible acercamiento a Planeta o la eventual entrada de un inversor extranjero como mantras que se repiten entre propios y extraños.
“Lo único cierto es la venta de los terrenos de ABC y del 5,1% que aún se tenía en Telecinco dio a la compañía algo de aire en 2009. Sin embargo, los resultados en 2010 no han sido buenos y es normal que se busquen soluciones”, explican fuentes del sector.
La apuesta de Vargas es clara e insiste en ella en cualquier foro que quiera escucharle: hay que digitalizar la compañía.
En este escenario, la Junta del miércoles tendrá que aprobar un nuevo plan de incentivos para directivos de la casa referenciado a las cuentas consolidadas del ejercicio 2013. “El incentivo que se podrá ganar de alcanzar el 100% de los objetivos estará formado desde el inicio por una cuantía en metálico (75%) y una cantidad de acciones (25%). En el caso del consejero delegado y de los miembros del Comité Ejecutivo, el 100% del incentivo será en acciones de la sociedad”, reza la propuesta que se someterá a los accionistas. El grupo ya tiene otros planes de esta índole en marcha. También tendrán que votar una subida salarial para el primer ejecutivo de la compañía, que pasará de los 946.000 euros anuales de 2010 a percibir 1.063.000 euros en 2011.
"Prisa, dentro de lo malo y del elevado nivel deuda, está haciendo cosas. Unidad Editorial, al menos, ha intentado proyectos para rentabilizar su negocio, como es el caso de Orbyt. Dentro de la crisis publicitaria que vive el sector, se ha intentado hacer algo. A nosotros, entre que nos decidimos a mover ficha, nos van a matar en la trinchera", aseguraba con resignación a este diario un directivo de la compañía.