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Mª. Benito
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16/07/2011 06:00h
Las agencias de rating no han parado de dar malas noticias a los países desarrollados –a los periféricos europeos y a Estados Unidos- con bajadas de nota a su deuda. Los inversores están nerviosos, existe cierta aversión al riesgo y eso ha contribuido a la subida de los bonos alemanes y estadounidenses. En este contexto, no todo es negativo. Las principales agencias han subido el rating a algunos países emergentes o en desarrollo por la mejora de las condiciones ‘macro’ y de la estabilidad financiera del país.
En este caso se encuentra Colombia. A finales de junio Fitch le concedió el grado de inversión con perspectiva estable, gracias, entre otras cosas, a la prudencia de su política económica y a la capacidad del país para lidiar con problemas internos y externos. La agencia elevó la nota de Bogotá desde el nivel de ‘bono basura’ o especulativo (BB+) hasta el aprobado bajo (BBB-). La decisión de Fitch seguía a las de S&P y Moody’s, que en marzo y en mayo ya habían elevado el rating del país sudamericano.
De esta forma, Colombia tiene una mejor nota crediticia que los países europeos más afectados por la crisis de deuda: Grecia, Irlanda y Portugal. Grecia está, según la última rebaja de Fitch, al borde del impago. En concreto, recortó la calificación hasta ‘C’, un escalón por encima de la suspensión de pagos y once escalones por debajo de Colombia. El rating de la deuda de Lisboa es exactamente el mismo que el de la de Bogotá y el de Irlanda está sólo un punto por encima.
La crisis se intensifica semana a semana y el Banco Internacional de Basilea (BIS) ya ha advertido esta semana que se va a ampliar a otros países en los próximos años y que la deuda pública va a ser percibida cada vez más como activo de riesgo.
El hecho es que la crisis de deuda ha hecho que los inversores pongan la vista, y el dinero, en bonos de países emergentes, con rentabilidades elevadas que se derivan no tanto de un mayor riesgo por la debilidad fiscal, sino de unos tipos de interés más altos y que tienen unas perspectivas macroeconómicas mejores.
Según publicaba Forbes hace unos días, los mercados emergentes se han convertido en el segundo destino ‘seguro’, por detrás de las emisiones del Tesoro estadounidense y los fondos de inversión dispararon la entrada de capital en la deuda de los emergentes a finales de junio, hasta los 1.000 millones de dólares.
Y Barclays destacaba en un informe que, “aunque en algunos momentos el fortalecimiento del dólar ha causado alguna pérdida de valor en divisa local, la tendencia general permanece a favor de los emergentes”.
Fuera de la lista de países desarrollados –donde predomina la letra ‘A’ en las calificaciones- también hay otros países con buenas notas. Por ejemplo, Brasil, Perú y Panamá han pasado a formar parte del grupo de países con grado de inversión gracias al éxito que han tenido en sortear la crisis, de la que han salido con una situación económica estable.
Por otra parte, en el club de las ‘Aes’ se encuentran las emisiones de Chile, Corea del Sur, Malasia, China, Sri Lanka, República Checa, Estonia, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, Israel, Qatar, Emiratos Arabes, Arabia Saudí, Botswana o Kuwait.
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