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María Igartua
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13/06/2011
06:00h
La crisis no sólo afecta al empleo, consumo o poder adquisitivo. Más allá de la riqueza y las cifras macro, los periodos de profundas dificultades económicas como el que se está viviendo desde 2008 tienen un reflejo muy importante en la salud de la sociedad.
El hecho de que el desempleo sea la mayor preocupación del 84,1% de la población según el último barómetro del CIS, la cifra más alta de la última década, no deja de ser alarmante. Y es que ese miedo se puede manifestar de muchas maneras.
“Un estrés mantenido se acaba somatizando casi siempre, lo que varía de unas personas a otras es el órgano diana”, explica a Cotizalia.com Antonio Iniesta, presidente de la Asociación Española de Especialistas de Medicina del Trabajo.
“En una crisis como la actual se producen expedientes de regulación de empleo o simplemente mucha inestabilidad que acaba saliendo por algún lado”, asegura el doctor. “Además, están también las situaciones de paro de larga duración que desembocan en depresión provocados la sensación de fracaso y en tanto que el trabajo tiene un aspecto muy importante de utilidad social”.
Todo esto se puede traducir en problemas musculares, gastritis, cefaleas, infecciones, enfermedades de la piel, trastornos temporomandibulares y hasta infartos. De hecho, 7 de cada 10 españoles sufre algún tipo de patología mandibular, cifras que van en aumento según expertos de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial. Además, el 44% de los españoles dicen estar más estresados que hace un año.
Aumentan el número de suicidos y enfermedades mentales
Ya en los albores de la peor crisis financiera desde la Gran Depresión, los organismos internacionales dieron la voz de alarma sobre que los problemas podían trascender a los estrictamente económicos. La Organización Mundial de la Salud hablaba en 2008 del riesgo de un “crack mental” y advertía sobre un posible aumento de las enfermedades mentales y los suicidios.
“En periodos de recesión económica hay más muertes por suicidio y más sintomatología depresiva”, explica a Cotizalia.com María Fe Bravo Ortiz, Presidenta de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.
“España, que generalmente está entre tasas más bajas de suicidio de Europa y que desde 1999 ha visto como progresivamente se iban disminuyendo, desde 2007 ha experimentado un cambio de tendencia” afirma la doctora, “y mientras antes caía ahora han aumentado los suicidios, principalmente entre hombres de mediana edad”.
Sin embargo, aunque estas cifras siguen siendo poco significativas, lo que empieza a resultar alarmante es el fuerte aumento de los intentos de quitarse la vida. Bravo Ortiz, que también es la jefa de psiquiatría del hospital madrileño de La Paz, ha comentado a Cotizalia.com que “los intentos de suicidio que se atienden en urgencias desde 2007 sí han experimentado un fuerte incremento, sobre todo en 2009” y explica que las cifras coinciden con las de estudios realizados en Estados Unidos, Europa y Japón en otros periodos de crisis.
Disminuyen las bajas laborales, aunque aumentan los partes
Por otro lado, esta situación se agrava en tanto que la crisis provoca un círculo vicioso para los trabajadores. El miedo a perder su puesto les lleva a seguir acudiendo a la empresa a pesar de que las patologías generadas por el estrés van en aumento, lo que a su vez les provoca un fuerte incremento de la ansiedad.
Los datos del ministerio de trabajo en este sentido no dejan de ser significativos. Aunque las bajas laborales por enfermedad profesional se redujeron de 11.400 en 2007 a 8.765 en 2010, el número de partes que no dan lugar a baja han aumentado de 5.418 a 8.077 en el mismo periodo de tiempo.
Desde Comisiones Obreras, Pedro Linares, secretario de Salud Laboral, comentaba a Cotizalia.com que “Lo que más nos sorprende es que estén aumentando los accidentes sin baja –los cuadros de estrés, depresión o ansiedad también computan en los datos oficiales como accidentes no traumáticos- a un ritmo contradictorio al de los accidentes con baja”.
“Esto puede ser debido al miedo al despido o a que el trabajador interpreta que su baja puede afectar a la empresa “, argumenta Linares, “con lo que pueden aparecer patologías a posteriori”. De hecho, desde los sindicatos denuncian con preocupación el hecho de que “hay un porcentaje elevadísimo de trabajadores que amplían su jornada más de lo pactado y más del 20% de los mismos no tienen ningún tipo de compensación”, afirma Linares, que piensa que el aumento de la presión puede derivar hacia serios problemas de salud.
Toda esta situación ha llevado a la utilización indiscriminada de fármacos para combatir el estrés. Según un estudio presentado el pasado martes en el XXI Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), el consumo de antidepresivos se disparó un 30,5% entre 2005 y 2010, siendo a partir de 2007 cuando pronunciada es la curva.
En este sentido, el presidente del semFYC, el doctor Josep Basora, aseguraba que “se está medicalizando mucho el sufrimiento”. “Hoy en día la tolerancia al sufrimiento es menor y este se soluciona con una pastilla en lugar de afrontar la vida de otra manera”, explicaba. Así, la adquisición de medicamentos con efectos sedantes, ansiolíticos, hipnóticos, anticonvulsivos u amnésicos se ha disparado casi un 13% desde que estalló la crisis.
7 .- No te drogues. Lucha!
6 .- #3 Bravo ¡¡¡ ...un resumen magnífico.
Saludos
5 .- #4 Pues si Riskas, totalmente de acuerdo con usted.
Por supuesto si considero que es necesario el dinero para tener una calidad de vida decente. Eso por suerte o desgracia es así, pero el tener una calidad de vida decente no supone poseer y poseer cosas o despilfarrar por despilfarrar.
Al fin y al cabo los bienes materiales no son más que eso, cosas.
Lo que pasa es que a la gente se le ha olvidado de pararse a observar el mundo, sólo se paran a observar escaparates.
Y claro, luego cuando no hay pasta pues hay que recurrir a los antidepresivos.
4 .- #3 Absolutamente de acuerdo. Su comentario podría ser con puntos y comas el que hubiera puesto yo.
Creo que es necesario un "back to basics" urgente e intensivo. Se nos ha olvidado disfrutar de un simple amanecer o de una conversación con buenos amigos.
Lo material, una vez en el umbral de las necesidades básicas cubiertas, está probadísimo que no aporta un ápice de felicidad adicional.
Yo siempre me acuerdo del libro que escribió un directivo de una big four, que lo inició con el diagnóstico de un cancer terminal, y cuyas últimas páginas las escribió su ya viuda. En el mismo, relata de forma muy emocionante cómo se había dado cuenta de la cantidad de años que había desperdiciado intentando llegar a ninguna parte, con jornadas laborales maratonianas, perdiéndose lo mejor de la vida como ver crecer a sus hijos, y cómo tras el diagnóstico y su inminente fin, se había dedicado a hacer todas esas cosas gratuitas en las que nunca había reparado. Afirmaba que nunca hubiera pensado que algo como sentarse a ver atardecer en la montaña hubiera sido tan gratificante y tan maravilloso...
Que cada uno saque sus propias conclusiones..
3 .-
La crisis, la peor enemiga de la salud, dispara el consumo de antidepresivos, es el título del artículo.
Esto daría para muchos comentarios y por supuesto, habría que analizar situación por situación pero en general no es la crisis la peor enemiga de la salud. La gente no tiene valores.
Todos, en algún momento de nuestra vida pasamos por momentos malos y a veces pésimos y lo único que nos hace salir adelante son los valores personales que tengamos, si el único valor que tenemos es el dinero, malo, muy malo.
Ese es el problema, esto es una crisis de dinero. Si mañana cae del cielo, adiós depresión y bajada record de venta de antidepresivos, fijísimo.
Todo el mundo, otra vez feliz.
Ese es el problema de nuestra sociedad, se ha educado o la han educado en un mundo consumista.
Cierto, a todos nos gusta vivir bien. El dinero no da la felicidad pero ayuda pero mire si no puedo ir de vacaciones a Tailandia me dedico a pasear por los montes de al lado de mi casa y no hay mejor antidepresivo. El problema es que eso no todo el mundo lo admite.
Pasar de comer jabugo todos los días a comer jamón de bodega como que los españoles aún no lo han asumido.
TODOS LOS ÍNDICES