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María Benito
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22/09/2011
El mercado interbancario se ha ido cerrando y a los bancos les está costando mucho encontrar liquidez. Sin embargo, la buena aceptación que tienen los bonos españoles en las cámaras de compensación supone una ventana que permite respirar a las entidades hasta que los mercados se abran de nuevo y puedan emitir deuda o solicitar prestado a otros bancos. Sin embargo, esta vía tiene algunos ‘peros’, según reconocen fuentes del sector.
En los últimos meses las fuentes de financiación de los bancos prácticamente no han variado: “los no residentes no prestaban a España y siguen sin hacerlo. En estas condiciones, las cámaras de contrapartida son la principal fuente de financiación de los bancos”, comentan desde el departamento de Tesorería de una entidad española.
Entre los aspectos negativos del recurso a las cámaras destaca que se trata de préstamos, como mucho, a mes. Y tal y como destaca el responsable financiero de otro banco, “no es higiénico sustituir deuda a largo plazo por financiación a corto plazo, pero no hay más remdio”. Porque esto supone una dependencia excesiva y la necesidad de ir renovando esos préstamos cada mes –los bancos no consiguen financiarse a largo por la imposibilidad de emitir-.
“La dependencia de los bancos españoles de este tipo de financiación es muy elevada, más que la del Banco Central Europeo”, afirma esta fuente, pese a que las cámaras son mucho más estrictas con el tipo de papel que admiten como garantía y a que el BCE proporciona financiación a plazos superiores al mes. Otra desventaja de las cámaras es que a partir de un límite dejan de prestar a las entidades.
Además, se corre un riesgo tremendo si esta fuente se seca. Y podría hacerlo. “El problema vendría si la prima de riesgo supera los 450 puntos básicos. Entonces se acabó. Dejaría de haber liquidez”, asegura el responsable financiero.
Si el diferencial español alcanza ese nivel, los expertos explican que las cámaras de compensación dejarían de aceptar la deuda como contrapartida a los préstamos o le aplicarían un ‘haircut’ mucho mayor que el actual, que es pequeño teniendo en cuenta la crisis de deuda y las tensiones que está habiendo en los mercados. Y aquí el BCE está jugando un papel importante con la compra de bonos españoles para evitar que se desplomen.
Desde abril la liquidez empezó a caer y el volumen de préstamos a los bancos se contrajo de forma notable. La crisis de deuda parece la pescadilla que se muerde la cola y las cotizaciones de los bancos se han resentido mucho como consecuencia de la misma. “El mercado se pone muy agresivo cuando se cierra la liquidez y provoca que las cotizaciones de los bancos se hundan”, explica un experto en mercados.
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