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Empeños y desempeños
El Teatro del Dinero, Fernando Suárez

Empeños y desempeños

Acerca de ...

@Fernando Suárez .-Fernando Suárez es economista y analista independiente. Desde este Teatro del Dinero pretende analizar, de modo académico y con su particular estilo, el devenir presente y futuro de la economía y las finanzas a nivel global, un escenario en el que, muchas veces, nada es lo que parece. O sí. Ocupen su localidad.

@Fernando Suárez   11/06/2010 06:00h

Hay que ver cómo pasa el tiempo. Con qué rapidez brotes y suspiros se han convertido en una carrera contrarreloj para recobrar credibilidad y demostrar, bajo tutela, nuestra capacidad de cumplimiento. Entonces decíamos que las reformas estructurales, inevitables e inaplazables, habrían de arbitrarse mediante obras mayores o rescatando la vieja receta de la desinflación competitiva, a través de austeridad fiscal, mayor productividad, y menores costes. Sin embargo, parece que la dieta consiste en un chocolate del loro tan amargo como injusto, a base de reducir salarios nominales, poder adquisitivo de las clases pasivas, y abaratamiento del despido, con el único fin de conservar indemnes tamaño y apetito públicos, subvenciones baldías, gastos suntuarios, y el resto de pesebres y mamandurrias.

 

Y aunque resulte necesario adecuar costes sociolaborales a diferenciales de productividad, que lo es, de nada sirve empeñarse en remedios supuestamente milagrosos para una economía en permanente rigidez estructural, salpicada de oligopolios cooperativos, escasa cualificación fruto de un deficiente sistema formativo, y un mercado fraccionado en diecisiete nacionalidades históricas, acogidas a las solícitas dádivas de un señorío feudal que actúa de convidado de piedra. Medidas inmediatas e ineficientes, incapaces de forjar un capital humano competitivo a medio plazo, al tiempo que contraproducentes e inoportunas, precisamente cuando aflora la penosa realidad de creciente confiscación tributaria, deudas reconvertidas en dudas, y una mayor carestía de la vida. Todos ellos factores que mantienen lastrado nuestro business, más allá de falsas apariencias, mientras seguimos abonados a la producción de bienes y servicios de no mercado y no exportables.

 

En estos términos, la pretendida reforma laboral, per se, está condenada al fracaso, generando efectos muy limitados en el tiempo, cantidad y calidad del empleo, pese a la previsible prórroga que pudiera obtenerse de quienes ahora recelan de nuestras habilidades para enderezar actividad económica, cuentas públicas, y capacidad de repago, dada una tasa oficial de paro que dobla la media europea. Un esquema reformista, sujeto al habitual chalaneo, cuyo objetivo prioritario consiste en reconducir la temporalidad, considerada el problema estructural más grave de nuestro mercado de trabajo, propiciando la contratación estable como elemento central del nuevo modelo de crecimiento económico y de nuestro sistema de relaciones laborales. Y a partir de aquí, el rutinario relleno vago e insulso, apenas desarrollado en torno a la revisión de la política de bonificaciones contractuales; programas específicos para atajar el paro juvenil, especialmente en el colectivo sin formación básica; el refuerzo de los Servicios Públicos de Empleo, la mejora de la intermediación laboral privada y, por último, el fomento de la reducción de jornada como instrumento de ajuste transitorio frente al despido. Más de lo mismo, pero en versión talantosa y patriótica.

 

Tampoco un mayor acercamiento al enfoque de la flexiguridad, en un entorno de desempleo globalizado, sería la panacea, habida cuenta que el éxito de la combinación de flexibilidad y seguridad está condicionado por los modelos de bienestar propios de cada país, a fin de crear un mercado laboral atractivo y eficiente, requiriéndose un aumento de la inversión en políticas sociolaborales, cuya financiación se encuentra sometida a las actuales restricciones de emergencia presupuestaria. En el caso particular de España, el bajo nivel tanto de flexibilidad como de seguridad, y un desempleo juvenil que ronda el 40% en un contexto de progresivo envejecimiento de la población, hacen que los ingredientes precisos se antojen inalcanzables: disposiciones contractuales flexibles y fiables para ambas partes; estrategias de aprendizaje permanente que garanticen la adaptación de las habilidades a una competencia en continua evolución; políticas activas que faciliten el reciclaje profesional, reduzcan el paro friccional, y allanen la transición a nuevas ocupaciones; y, finalmente, sistemas de protección social equitativos y, sobre todo, viables, mediante amplias coberturas de las diversas contingencias, e incentivos tanto a la movilidad cuanto a la conciliación de la vida familiar y laboral.

 

Llegados a este punto, cabría replantear la cuestión del régimen de propiedad inmobiliaria como determinante de la inmovilidad laboral y, por ende, de mayores tasas de desempleo estructural, pues el dinamismo de una economía depende de la facilidad con que se mueven sus factores de producción, especialmente el trabajo, permitiendo una adecuada asignación entre habilidades y empleos disponibles. El argumento básico, como recordarán, descansa en que mientras las estructuras productivas se vuelven menos flexibles y desciende la movilidad de factores, los incentivos económicos para atraer trabajadores desde sectores recesivos hacia sectores expansivos se vuelven ineficaces, dando lugar a aumentos de costes, precios, y pérdidas de competitividad, lo que finalmente se traduce en mayor desempleo y menores salarios reales. Sin embargo, tras más de una década de contraste de hipótesis, y pese a la burbuja del pisito, se sigue mirando hacia otro lado. Tal vez, porque la vivienda en propiedad se ha convertido en pieza clave de la riqueza financiera de los hogares, con su especial estatus como sucesiva garantía de crédito; así como en suculenta e imprescindible fuente de ingresos fiscales en múltiples negociados y jugosos beneficios del sector bancario, ahora enladrillado, generándose una colusión de intereses que aún trata de saldarse con estímulos, mark-to-fantasy, y prohibido quebrar.

 

Parece evidente, por tanto, que las externalidades positivas derivadas de cierta estabilidad residencial resultan insuficientes a la hora de compensar, al menos en nuestro caso, los perjuicios asociados a una menor movilidad geográfica, por lo que sería necesario una reforma inmobiliaria, en paralelo al saneamiento financiero, como medio de aliviar el dramático desempleo, ineludible punto de partida hacia un modelo productivo más competitivo y dinámico. Falta hace, desde luego, aunque tengo la sensación de que seguiremos como hasta ahora, anclados en ese costumbrismo patrio de improvisación e incesante trasiego de empeños y desempeños

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 15 Comentarios

15 .- #12.Entiendo que una política de tipos bajos puede favorecer espirales de inversión en malos activos de toda clase,el que el fenómeno se haya presentado tan gravemente en los préstamos para vivienda en España,no se debe,creo,a la regulación hipotecaria o muy poco.Que sepa,en Francia no se ha dado la acumulación de hipotecas impagadas y pisos embargados que tenemos aquí,con normas muy semejantes.Los factores determinantes son el tipo de interés,como usted apunta y el precio del bien.En cuanto a éste,la vinculación entre lugar donde vivir y propiedad del piso,común en España,favorece un "tirón" de la demanda más o menos acusado,pero constante que,a su vez,se ha favorecido con tipos bajos.La casi identidad vivienda/propiedad,entre otras causas tiene la de la carestía de los alquileres,donde sí pienso que modificaciones regulatorias tendría efecto a corto.Realmente no digo nada que no se haya dicho antes sobradamente.

OSAMAYOR

12/06/2010, 08:03 h.

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14 .- #13.Tras una noche de insomnio,alguna cosa.Al hablar de precio me refería al de las hipotecas,no al de las viviendas y cualquier banco bien gestionado debería incrementarlo por el aumento del riesgo,mucho o poco,y sin duda pediría garantías coalterales adicionales a las de hoy,tales como ingresos recurrentes,disponibilidades líquidas,otros avalistas...Lo contrario conduce a las "sub prime",aunque no es el único camino,como sabemos aquí.Si limitamos la obligación de atender las deudas,¿sería sólo para las de garantía real?,¿dentro de éstas sólo para las hipotecarias?.¿dentro de éstas sólo para las concedidas por los bancos o también para las dadas por sociedades de crédito u otros,promotores p.e.?.Hasta donde sé,la normativa sobre hipotecas continental,es bastante homogénea y ciertamente las casas en Berlín son más baratas que en Madrid.En definitiva,discuto la relación directa e importante entre regulación de hipotecas y movilidad geográfica.

OSAMAYOR

12/06/2010, 07:45 h.

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13 .- #11 Hola OsaMayor:
Solo tiene que ver los precios que hay en vivienda en USA para ver que el cambio de normativa no dispara los precios como usted supone. Al contrario, los rebaja, ya que el vendedor y el banco que concede la hipoteca deben poner un precio que sea posible pagar.
Y además, el reajuste de precios al nivel de la demanda se equilibra muy rápido en caso de crisis.
Lo que no se puede es esclavizar a un trabajador de por vida con una hipoteca de 200.000 euros por un puñado de ladrillos y cemento de 70 metros cuadrados...
En Miami se compran mansiones por ese precio, con parcela propia y 500 metros de vivienda.
¿Qué mercado es más eficiente, éste o aquel? Compruebe los inventarios pendientes de venta en ambos casos: para un año de demanda en USA o para 10 en España...
Creo que sobran los estudios comprativos ¿no?.

DEFLACION

11/06/2010, 21:41 h.

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12 .- #11 Enorme debate me propone Vd. OSAMAYOR.

Sólo dos temas sin evitar sus preguntas , pero es que ahora no tengo tiempo.[si quiere tenemos el debate de forma pausada en lagargolapectos@hotmail.com]

Origen de la crisis en USA : Comunity Reinvestment Act

precio de las hipotecas : ¿no es acaso la politica de tipos bajos un alimentador de la espiral?

problemas una reforma así tendría muchos, pero, en mi humilde opinion, no acometerla es lo que no nos deja caer para levantarnos otra vez

Un saludo


pectos

11/06/2010, 19:02 h.

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11 .- #10. ¿Genial?. ¿Acaso en aumento del riesgo en base a una modificación de la normativa en materia de hipotecas, no sería tenido en cuenta por los acreedores hipotecarios?, ¿en cuánto estima que subiría el precio o las garantías adicionales de las hipotecas?, ¿sería más fácil así conseguir una y con ella la propiedad?, ¿acaso las prácticas hipotecarias en EEUU, en su sentido más amplio, no están en la base y el origen de la demoledora crisis financiera que pasamos?. En palabras de d'Ors: "Joven, los experimentos con gaseosa".

OSAMAYOR

11/06/2010, 18:28 h.

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