publicidad
Inflación contra deflación, o la lucha de la salud contra la enfermedad económica
El Radar,

Inflación contra deflación, o la lucha de la salud contra la enfermedad económica

@R.J.Lapetra   21/08/2010  06:00h

Que los precios bajen mucho no es bueno. Que suban demasiado tampoco. Sin embargo, uno de los consensos menos discutidos entre la comunidad de economistas es que la inflación en pequeñas dosis es sinónimo de buena salud económica. Por eso el debate actual entre quienes defienden que se va a producir un escenario deflacionista u otro inflacionista es tan importante como que la economía recupere su vigor y salud. Las autoridades económicas de occidente está luchando por ello desde que estalló la crisis hace tres años, colocando toda la artillería monetaria y fiscal contra la deflación, sinónimo de enfermedad y anorexia económica.

La deflación es un fenómeno peligroso porque se retroalimenta e implica destrucción de precio y también de valor. La erosión de muchos de los activos, como en el caso de la vivienda, sobre los que se ha construido parte del sistema financiero moderno puede llegar a provocar un efecto dominó y una espiral que hace imposibles los intentos por salir de la crisis. La deflación nace con una fuerte y rápida contracción de la demanda agregada (desencadenada, por ejemplo, por una crisis de crédito).

En teoría, la incapacidad de la oferta para asimilar este cambio con la rapidez suficiente hace caer los precios con fuerza. Con la caída de los precios, consumidores y empresarios posponen decisiones de compra e inversión, por lo que la demanda que vuelve contraerse por esta vía, de manera que el ajuste de la oferta debe ser aún mayor. Se convierte en una carrera a la baja de la oferta (reducción de empleo y de capacidad de producción) persiguiendo a la demanda (caída del consumo, así como de la inversión) que arrastra consigo a los precios y a la actividad.

La Reserva Federal de EEUU le ha visto las orejas al lobo de una nueva recesión que traería consigo un proceso deflacionario porque su sistema económico está débil. El IPC, incluyendo energía y alimentos, camina holgadamente por encima del 0%, aunque el índice subyacente apenas tiene fuerzas ya para seguir creciendo y puede situarse en negativo en los próximos meses. En su última reunión, pese a tener los tipos de interés ya en cero, se ha decidido a estimular todavía más al sistema bancario mediante la recompra de bonos y activos hipotecarios.

El miedo a la deflación es evidente al otro lado del Atlántico porque supone ir contra la naturaleza de su economía. ¿Se imaginan al país del consumo convertido en el del ahorro? En líneas generales, Japón está viviendo una situación deflacionista como consecuencia de la explosión de su burbuja inmobiliaria de finales de los años 80. Algo similar a lo que todavía le puede ocurrir a España debido al lento ajuste de precios que registra desde mediados de 2007 y que todavía no ha terminado.

La otra opción y, prácticamente, la única opción posible es que se genere inflación artificial para que se puedan pagar las deudas de los estados. Es la reflación, o la convivencia en el tiempo de una fuerte inflación -crecimiento de precios- y recesión (contracción de la actividad) por la acción del Estado (vía rebajas de impuestos y de los tipos de interés) para reflotar el sistema. Es lo que está sucediendo ahora. 1.000 millones no lo son tanto si la inflación crece a ritmos del 5% o 6% y la moneda se devalúa (acción directa del banco central) o se deprecia (acción indirecta del mercado). El coste de comprar deuda europea se ha reducido para el inversor extranjero en hasta un 20% desde finales de noviembre debido a la caída del euro. 

Y la escasez es el caldo de cultivo perfecto para que suban los precios. Está a la vuelta de la esquina. Si conocen algún industrial miren en su almacén porque probablemente estará vacío después de tres años de crisis en los que el empresario superviviente se ha contenido a la hora de invertir en producir. El mercado de materias agrícolas está viviendo un nuevo boom en forma de alzas de verticales de los precios debido a las últimas catástrofes que han dejado tocados a países productores de arroz (Pakistán) o trigo (Rusia). Esas expectativas de escasez se podrían trasladar a otras partes de la cadena productiva y a los precios finales que tiene que pagar el consumidor.

Valorado (4/5) Valorado (4/5) Valorado (4/5) Valorado (4/5) Valorado (4/5)(4/5 | 6 votos)

|

 Compartir

|

 Deja tu comentario

|

 7 Comentarios

7 .- Sigue...
Estamos ante el mayor robo de la historia. El capitalismo intervencionista [no permitiendo que bancos zombies y otras empresas caigan] ns lleva a la debacle.

¿que demanda agregada ni que niños muertos? Aquí lo que pasa es que la propia búsqueda de eficiencia y reducción de costes, automatización de servicios y lo que está por llegar harán que se necesite mucha menos mano de obra. ¿quien va a comprar los productos y servicios en una sociedad con paros estructurales de 30-40 por ciento? Nos vamos a tener que reiventar por dentro y por fuera, y el proceso viendo en las manos de los pirómanos que estamos va a ser posiblemente muy duro.
Estamos ante un cami o de no retorno.
Saludos y buena suert

doctorhafner

21/08/2010, 14:23 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

6 .- Siguiendo con la argumentación de Kat:
En la situación actual la deflación es el proceso normal para que las aguas vuelvan a su cauce. Hemos vivido un proceso de crecimiento artificial alimentado por el crédito.

Cuando la Fed y otros bancos centrales le dan a la maquina de imprimir sin control ni respaldo [activos en deterioro] la bancos recojen la liquidez a cambio de pasarle muertos a la Fed [cuidadanos]. Y el dinero no fluye pues la economía está sobrendeudada o sobrecalentada.

No es sólo una questión de masa monetaria, sino de la velocidad de circulación del dinero. Todo el arsenal monetario se refugia por debajo de la economía real y va principalmente a deuda publica de los grandes agentes económicos. O a algunos movimientos corporativos de concentración bancaria o de sectores estratégicos.
Cuando todo el dinero creado coja velocidad de circulación todo el mundo correrá a comprar algún activo físico ante la perdida de confianza en el papel moneda. Y será la mas terrible hiperinflacion jamás vista.
Es probable que estemos en un escenario futuro de estanflación. Gran subida de precios en bienes raíces y con deflación en otros bienes no necesarios.
Sigue

doctorhafner

21/08/2010, 14:11 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

5 .- #2, #3, y #4 Excelente e impecable argumentación, totalmente de acuerdo...

Salu2

sisyphos

21/08/2010, 12:09 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

4 .- Otra anotación.

Cuando hay inflación, todos entendemos como normal que se nos suban los salarios "siguiendo" a esa inflación [el famoso ajuste con el IPC].

Con la deflación, se nos atemoriza constantemente con que se genera desempleo. ¿Cómo es esto?. El truco es que, al existir un mercado laboral rígido y salarios blindados, es "fácil" negociar una subida de sueldo, pero no lo es para las bajadas. Existe incluso un umbral [leyes de salario mínimo] a partir del cual el empresario no puede bajar el sueldo "siguiendo" a la deflación y se ve obligado a asumir pérdidas o a generar desempleo.

En definitiva, nos han engañado de forma premeditada para que creamos que la inflación es buena [aunque suponga un robo constante] y que la deflación es mala [y logran esto último creando leyes que la hacen mucho más destructiva que la inflación, cuando no tendría por qué ser así]. Como dice #1 , cualquiera que compre de vez en cuando móviles u ordenadores sabe que una deflación suave no tiene por qué arruinar al sector que la sufre y, desde luego, no parece demasiado mala para el consumidor.

KaT

21/08/2010, 11:29 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

3 .- #2 Además, la "espiral deflacionaria" no es infinita. La gente sigue necesitando adquirir comida, ropa y techo. Si las casas se ponen a 20.000 euros les garantizo que se venderán. Es posible que el pan baje a 30 céntimos, pero no me imagino a mucha gente muriendo de hambre esperando a que llegue a 5 para ahorrarse unos euros. Lo que sí ocurre en una deflación, es que una buena parte de la producción se convierte en supérflua, pero eso no tiene por qué ser necesariamente malo [¿de verdad vamos a lamentar que dejen de fabricarse vuvucelas porque la gente no quiere ya gastarse su dinero en algo así?].

Es lo que tienen las burbujas de crédito, nos acostumbramos a tener todo tipo de gilipolleces a precios absurdos y luego nos parece mísero vivir de lo que ganamos y dejar de comprar basura para divertirnos.

KaT

21/08/2010, 11:21 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#



los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados