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La burbuja de las 'saurioempresas' y la llegada del verdadero boom de internet
El Radar,

La burbuja de las 'saurioempresas' y la llegada del verdadero boom de internet

@R.J.Lapetra   -  Sígueme en   Twitter   -     iCotizados    06/03/2011  06:00h

En las últimas semanas han resucitado de sus tumbas la legión de escépticos con la industria vinculada a internet. Han vuelto a poner el grito en el cielo ante las valoraciones que están alcanzando algunas compañías tecnológicas. "Son humo", dicen. "Es una fiebre", repiten. "No pagan impuestos", susurran. "Hay que acabar con ellas", ¿piensan?. Se habla sin ningún tipo de pudor de una segunda burbuja puntocom, -aquella de finales de los 90 que acabó en recesión en 2001 y pérdidas milmillonarias- debido a su rápido crecimiento, a que compañías nuevas valen más que otras centenarias saurioempresas que se dedican a cosas de toda la vida como fabricar zapatos, producir electricidad o intermediar el dinero cobrando por préstamos y pagando por depósitos (banca).

Desde aquí, vaya mi respeto por estas opiniones... pero, por favor, ignorarlas porque no saben lo que dicen. O quizá lo saben bien y lo que único que quieren es intentar mantener el status quo de sus respectivos sectores productivos. Estamos hablando especialmente de la industria de los contenidos (música, cine, libros), pero también de la periodística (prensa impresa, TV, radio) e, incluso, me atrevo a señalar otra que todavía está por sufrir el cambio tecnológico: el modelo bancario. En Europa, la fuerza de estas opiniones, apoyadas por el entramado de las burocracias y la legislación contra el progreso ha conseguido resultados demoledores que ahora pagamos todos. De las 10 mayores tecnológicas del mundo (Apple, Microsoft, Google...), ninguna es europea y, por supuesto, ni rastro de nada español.

La culpa de todo este debate sobre si viene una segunda burbuja tecnológica o no se encuentra en las valoraciones de algunas tecnológicas. Sin embargo, el error de concepto es generalizado. La compra de participaciones en una ampliación de capital, con vistas a la financiación de la actividad o el crecimiento de una empresa, no tiene que ver con lo que puedan valer el 100% de esas compañías en bolsa. Se verá en los próximos meses, cuando surjan varios gigantes cotizados que están desatando la fiebre por entrar en su capital. Son los Twitter, Linkedind o Facebook, entre otros, pertenecientes a la raza de las redes sociales, que en realidad son puntos de encuentro de millones de personas y consumidores.

Cuando Microsoft compró hace un par de años el 1,5% de Facebook por 150 millones o el grupo ruso DST hizo lo propio poco después pusieron a Facebook, la red social más grandes, un valor de 30.000 a 40.000 millones de dólares. Es lo que pagaron puntualmente por esas acciones, pero cuando coticen en bolsa, su precio se establecerá a cada segundo gracias a la democracia, dictadura o tiranía de los millones de inversores que construyen los mercado de valores. Hoy Facebook tiene ingresos auditados por valor de 2.000 millones de dólares, ha alcanzado el break-even (equilibrio entre gastos e ingresos) a pesar de las cuantiosas inversiones en plantilla e infraestructura que ha llevado adelante para dar servicio a más de 500 millones de usuarios en todo el mundo.

¿Vale Facebook 30.000 millones o 60.000? ¿100.000? Si la cosa fundada por Marck Zuckerberg sigue a la velocidad de multiplicar anualmente sus resultados es lógico que así sea. Esa es la única realidad, los hechos. Y esta es también la mayor diferencia entre la época actual y la de los años 90: los inversores juzgan por hechos a estas compañías, no por expectativas y son mucho más exigentes con ellas por un razón de peso: en internet se puede medir todo, al milímetro y en cualquier momento. Zuckerberg sabe cuántos ingresos está generando Facebook en cualquier jornada laboral con sólo darle a un botón, sabe también cuántos usuarios ha tenido y cuánto le ha costado tenerlos. Y además, en todo el planeta. 

¿Conocen alguna compañía que puede vender en cualquier parte del mundo y no sea a través de internet? Porque ese es el gran valor de la red: haber podido eliminar fronteras e intermediarios. En algunas industrias tradicionales, y el caso más claro y cercano en España es el lobby del cine, la televisión o la prensa impresa en España, se han enrocado en los últimos años contra el cambio de modelo tecnológico por no ser rentable. Por supuesto que no lo era hace diez años. La verdadera burbuja ha existido en sectores tan tradicionales como el cine, alimentado con el dinero público a golpe de subvenciones; en la prensa impresa, a razón a de 20.000 euros la doble página de publicidad a color; o la música, a 40 euros el doble CD de estreno. Un jugoso pastel de ingresos basado en los soportes, la intermediación y las barreras de entrada.

Estos negocios se están haciendo trizas y estallan frente a la superioridad de los contenidos digitales con costes mucho más reducidos al eliminar los soportes o la distribución a cambio de ingresos que pueden multiplicarse en un mercado único y potencialmente masivo como el digital. En ese negocio se mueven Facebook, Twitter, Google, eBay... Valdrán lo que digan sus estados financieros y sus proyecciones de crecimiento. Y por eso empresas con caídas de ingresos de varios digítos están al borde la extinción como ocurre actualmente con la prensa impresa. Ya nadie duda de que su futuro no es bueno. Puede ser que los escépticos offline, en algún un momento, pudieran haber tenido tener la razón a corto plazo, pero evidentemente la historia les ha puesto en su sitio. Quizá cuando el mercado perdió la razón a finales de los años 90 la tuvieron, pero el alarmista discurso sobre las burras.com está fuera de juego en la época actual.   

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 10 Comentarios

10 .- Si bien es cierto que la industria vinculada a internet tiene un futuro prometedor, la "raza de las redes sociales" como usted dice pueden pegar un petardazo de órdago que termine afectando a la credibilidad de todo el sistema.

Comparando la crisis puntocom del 2000 y la que seguramente está por venir, vemos algunas diferencias y no pocas similitudes:

Las principales diferencias son dos:
1.la industria ya tiene unos años, con lo que el modelo de anuncios y publicidad está lo suficientemente asentado.
2.las empresas que operan en internet tienen que convencer a potenciales inversores con su modelo de negocio, cosa que no pasaba en el 2000 cuando la gente metía pasta en todo lo que acabara en .com.

La similitud más importante, especialmente peligrosa en las redes sociales como Facebook o Twitter, es la forma en la que se establece el valor de una empresa: equity + usuarios + visitas. Este modelo no sólo es tremendamente simplista, sino que ignora un concepto fundamental en cualquier negocio: los ingresos. ¿De qué sirve tener 500 millones de usuarios si no puedes monetizarlos? ¿Cómo sería viable? ¿Cuánto tiempo hará falta pare recuperar la inversión?

Tiene una pinta de burbuja...

brannigan

06/03/2011, 22:12 h.

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9 .- ¿Y cuanto cobra cotizalia por la publicidad insertada y que con la instalaciòn de un simple adblocker ni siquiera veo?, si eso no es tirar el dinero en inversiòn publicitaria...........

Costará mucho menos que en un medio impreso, es cierto, pero al menos en el medio impreso no puedes evitar verlo, que te interese o no ya es cuestiòn de la habilidad de los publicitarios.

Easazul

06/03/2011, 19:42 h.

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8 .- ¿Y cuanto cobra cotizalia por la publicidad insertada y que con la instalaciòn de un simple adblocker ni siquiera veo?, si eso no es tirar el dinero en inversiòn publicitaria...........

Costará mucho menos que en un medio impreso, es cierto, pero al menos en el medio impreso no puedes evitar verlo, que te interese o no ya es cuestiòn de la habilidad de los publicitarios.

EASAZUL

06/03/2011, 19:34 h.

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7 .- #1 No es cierto. Aún quedan Gilip.... pagando mucho dinero por casa que no lo valen. Yo me descuido y pago por una cocina lo que luego veo que en Internet tenía la misma un 35% más barata y exacta. El mercado no es puro

beut

06/03/2011, 18:37 h.

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6 .- Casi por alusiones, Rubén. Puede ser que tengas razón, pero el caso es que ahí tenemos el arma del crimen [liquidez a mansalva], los cómplices [Goldman y su cacareo en medios de valoraciones imposibles, JP Morgan y el fodon twittero y los muchos colocadores de aquí y de allá] y los potenciales asesinos del incauto. Porque la base de Facebook, Twitter y demás no es ni la ventaja tecnológica ni el marketing inteligente ni el producto único. No son ni Google, ni Amazon, ni siquiera Ebay. Son AOL, gran aglutinador de usuarios, diez años después [sería interesante recuperar los argumentos de Time Warner entonces]. Lo que le está pasando a las redes sociales les pudo pasar a los alojadores de blogs cuando eran el sabor de la semana, pero no era el momento adecuado. ¿Pueden llegar a valer lo que cuesten al salir a mercado [que será más de lo que se maneja ahora, que Goldman no es tonto]? Tal vez, pero es un patrón demasiado familiar como para no avisar [que no a todos nos mueve salvar a nuestro dinosaurio offline]. En cualquier caso, te propongo jugarnos una cena a cinco años. Si Facebook se ha comportado entonces como Google, pago yo. Si es un nuevo AOL, pagas tú.

Un abrazo

jibescos

06/03/2011, 18:12 h.

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