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Desde San Quirico

Pues ¡a dirigir!

@Leopoldo Abadía - 12/02/2010 06:00h

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Mi amigo de San Quirico dice que una cosa es gobernar y otra, dirigir. Que lo de gobernar le suena a gobernadores romanos, que solían ser un poco bestias, y que lo de dirigir le suena a saber dónde vas. Es una manía que tiene hace tiempo y a la que yo nunca había hecho mucho caso, pero que ahora me está dando vueltas por la cabeza.

 

Como siempre, he ido al Diccionario de la Real Academia, que dice que no hay mucha diferencia entre gobernar y dirigir, con lo que algunos argumentos de mi amigo han saltado por los aires.

 

Pero, lleno de moral, insisto y copio sólo lo que conviene a la teoría de mi amigo. El Diccionario dice que “gobernar” es “dirigir un país”. Y de “dirigir” dice que es “llevar rectamente algo hacia un término o lugar señalado”.

 

Y de ahí deduzco que para dirigir hace falta saber adónde hay que ir.

 

Aquí puede haber dos contestaciones:

 

1. A ganar elecciones

2. A hacer que España funcione bien

 

Como mi amigo de San Quirico es un ingenuo, dice que si se consigue que España funcione bien, se ganarán las elecciones.

 

Y yo, que soy más retorcido, pienso -mal pensado, por supuesto-, que si lo que quiero hacer es ganar elecciones, puede ser que me dé lo mismo que España funcione bien. Pero esto son sólo malos pensamientos, que los dejo escritos por si acaso alguien, en el futuro, tiene esa tentación. Para que nadie diga que no lo advertí.

 

Hoy, mi amigo está eufórico, porque le ha pagado uno que le debía bastantes euros. Y este hombre, cuando está contento, se entusiasma y saca teorías de Política de Empresa que ya me habría gustado que se me hubieran ocurrido a mí cuando daba clases de eso.

 

Y dice que dirigir es un proceso -él dice “una cosa”- que tiene siete pasos. Y, como le veo lanzado, copio, mientras le doy fuerte al jamón ibérico que, no sé si es por el frío, hoy está riquísimo.

 

Según mi amigo, los siete pasos son:

 

1. Saber  dónde estamos.

2. Saber dónde queremos ir.

3. Determinar qué hay que hacer para pasar de donde estamos a donde queremos ir.

4. Determinar quién lo va a hacer.

5. Determinar cuánto dinero nos va a costar.

6.Determinar de dónde vamos a sacar ese dinero.

7. Hacerlo.

Le digo que, como dicen en mi tierra, “pa este viaje, no hacían falta alforjas”. Que esto es viejísimo. Que lo hace todo el mundo. Que, cuando yo decidí estudiar Ingeniero, sabía dónde estaba (recién acabado el Colegio), dónde quería ir (ser Ingeniero), lo que había que hacer para  ser Ingeniero (la carrera, o sea, 5 cursos, o sea, un número de asignaturas concretas de las que ya no me acuerdo), quién lo iba a  hacer (yo) cuánto dinero iba a costar (a mi padre) y de dónde lo iba a  sacar él (de su bolsillo.)

 

Me contesta que sí, pero que todavía no se ha inventado nada que lo modernice. Y me dice: “¿sabes por qué? Porque es de sentido común”.

 

Y continúa: “¡pero si es lo que hacemos todos en nuestra vida! ¡Si es lo que hacemos en nuestras  familias! ¡Si dices que es lo que hiciste tú con tu carrera! Pues si en nuestras vidas y en nuestras familias y en nuestras carreras le ponemos sentido común, ¿por qué no vamos a ponerlo para dirigir España?”

 

Le digo que eso es lo que en las empresas se llama hacer el Plan Estratégico, y pone cara rara. Dice que está cansado de que se diga que el Plan Estratégico de una empresa indica que se venderán no sé cuántos euros  en el primer año, con un beneficio de no sé cuántos. Y el segundo año más y el tercero, más. Y que a él le parece que a esas afirmaciones, habría que añadir la frase “si Dios quiere”, porque una cosa es la Planificación Estratégica y otra la bola de adivinar el porvenir.

 

Pero que sí, que le gusta la idea de hacer un Plan Estratégico para España, porque, por lo menos, quedará escrito lo que queremos hacer y se podrá actualizar y se podrá comparar lo que hemos hecho con lo que dijimos que íbamos a hacer.

 

Y dice que estos mozos que están el Gobierno -evita las palabras “gobernar” o “dirigir” y las sustituye por “estar en”- no tienen ni idea del punto 1 y que el susto que se han pegado esta semana es porque todo el mundo lo sabía y ellos, no.

 

Que, por supuesto, tampoco tienen idea del punto 2, porque -son palabras textuales suyas- “parecen los reyes del bandazo: ahora para aquí, ahora para allí, ahora para allá y ahora para acullá”, que es una palabra que siempre le ha gustado, aunque cree que se utiliza muy poco.

 

Y que, como él ya sabe dónde estamos -y aquí suelta una inconveniencia- se le ha ocurrido hacer una lista de dónde deberíamos estar en el futuro.

 

Como a él lo del “futuro” le suena a conjunciones planetarias, y como es incapaz de ver más allá de sus narices, ha decidido que el futuro es un año. Y añade: “¡y va que chuta!”

 

Me dice que la Dirección de España (ha decidido suprimir lo del “Gobierno”), debería ir a la tele y decir que, para este año, quiere lo siguiente:

 

1. Concretar cuánto debemos ahorrar de todo lo que malgastan el Gobierno Central, las Comunidades Autónomas, los Ayuntamientos, las Diputaciones (que no sabe si existen), los Cabildos Insulares (que no sabía que existían), y las Veguerías.

 

Como dice que los objetivos, si no se pone plazo, no sirven para nada, añade que esto se debería hacer en 3 meses para meter la tijera en los 9 meses siguientes.

 

Le digo que el Gobierno ya ha dicho que va a ahorrar 53.000 millones de euros en tres años, pero mi amigo dice que han dicho 53.000 como podían haber dicho 124 con ochenta.

 

Le digo que las Veguerías todavía no existen y me ha contestado con mala cara que lo de la reducción del despilfarro también les afecta, “para cuando existan, que algo se les ocurrirá para tirar el dinero”.

 

2. Determinar qué es la reforma laboral, porque mi amigo dice que no consigue saberlo.

 

Plazo: 15 días, para tener un año menos 15 días para hacerla.

 

Mi amigo dice que le gusta que el Sr. Corbacho haya descubierto eso que él dice hace dos años: que no se puede negociar a golpe de micrófono y de declaraciones en la prensa, sino que hay que irse a un parador y encerrarse allá hasta llegar a un acuerdo. Lo del parador no lo ha dicho exactamente, pero sus palabras han sido: “estaremos más pendientes de dedicar horas y horas a trabajar que de comunicar; comunicaremos los avances, no las reuniones previas”. O sea, que se van al parador.

 

3. Concretar qué tenemos que hacer para ayudar a que las empresas funcionen bien.

 

Dice que “funcionar bien” quiere decir que:

 

a. Ganen dinero

b. Contraten a unas cuantas personas

c. Como consecuencia, esas personas tengan empleo y cobren un sueldo

d. Como consecuencia, esas personas se vayan a la tienda de al lado y se compren unas gafas de sol, que las que tienen son de hace 12 años

e. Y se vayan una noche a cenar a un restaurante donde ofrecen “el menú ninja”.

f. Y que, además de ese menú, añadan una  botella de vino un poco bueno, sin alardes, que les cueste unos eurillos.

g. Y que, como consecuencia, esas personas no tengan que cobrar el paro.

h. Y que, como consecuencia, España gaste menos.

i. Y que, como consecuencia, la Sra. Salgado y el Sr. Campa queden mejor cuando vayan a Londres y a París a contar lo bien que estamos.

 

Mi amigo, en este momento, saca a escondidas una servilleta del bolsillo (a escondidas, porque la servilleta es de otro bar de por allí cerca y no quiere que le acusen de traidor) y dice que hay una cosa que no le deja dormir, que es la situación de las entidades financieras, que no hacen más que decir que van de cine, pero que ha leído que, en 2009, “asumieron activos inmobiliarios por 13.500 millones de euros”. Y que a él, lo de asumir y lo de los activos inmobiliarios le suena a que estos señores, fruto de sus locuras y sus veleidades, tienen un atasco de suelo, cemento y ladrillos que les va a costar mucho digerir. Y como consecuencia, se plantea otro objetivo:

 

1. Aclarar bien en 4 meses la situación de cada Banco y de cada caja.

 

Pero bien quiere decir bien, con el detalle de la porquería que tenga cada uno y con el plan de reciclaje de dicha porquería. Porque si no, no hacemos más que decirles que den créditos y ellos silban. Y así, no podemos conseguir el objetivo de que las empresas funcionen bien.

 

A mí, esto de los objetivos (o sea, lo que hay que conseguir) me ha gustado siempre. Lo que pasa es que los objetivos han de ser medibles, de manera que yo pueda ir a la tele y decir al pueblo español que, por ejemplo, el objetivo nº 1 lo he conseguido a la mitad. Y que, como estamos a mitad de año, las cosas van bien.

 

Dice mi amigo que  tiene más objetivos en cartera (debe ser en esa libreta que ahora lleva constantemente), pero que, para un año, con esos cuatro ya tenemos bastante. Que irá sacando los demás, poco a poco.

 

Y que ya nos meteremos con el cambio climático otro día. Además, lo de los glaciares esos que se deshielan, pero que no se deshielan, le ha dejado un poco mosca.

 

Que también nos meteremos otro año con lo de arreglar Europa y que no sabe si aún estamos a tiempo de dimitir de la Presidencia y que, durante estos meses, la ocupe el nuevo Presidente permanente, que es el que, al final, se la va a quedar.

 

Y que si nuestro Presidente necesita para ello una excusa presentable, se la escribimos nosotros en una servilleta, la pasamos a limpio y se la enviamos bien presentada, en un sobre con sello, para que la firme y la mande a Bruselas.

 

Mi amigo dice que hay un punto que le preocupa, el 7, o sea, lo de “Hacerlo”. No sabe todavía quién lo va a hacer, pero sí sabe quién es incapaz de hacerlo. Y aquí me da una lista de nombres, que debe estar hecha por orden alfabético al revés, porque empieza por la Z.

 

Un Ministro ha dicho que “si constatara que le desautorizan, presentaría su dimisión inmediata”, con lo cual supongo que ya la habrá presentado y un mal rato menos que pasaremos, porque ya no habrá que despedirle.  Se habrá ido.

 

Ya es suficiente por hoy. Le dejo a mi amigo, porque, en casa, me espera mi mujer, para ir al súper a comprar comida abundante, que hoy vienen los hijos y los nietos. Y estos se comen todo lo que les pongas en el plato y, además, repiten.

 

P.S.

 

1. He copiado unos cuantos párrafos de mi último libro. Perdonadme la falta de originalidad, pero, con lo que me costó escribirlo, he querido aprovechar el esfuerzo.

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Opiniones de los lectores (40)

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40. usuario registrado petipus13/02/2010, 11:34 h.

D.Leopoldo, es un lujo poder leerlo y siempre me asombra la facilidad que tiene para explicar sencillamente lo sumamente complicado.

Estoy de acuerdo con usted que el sentido comun es el pilar fundamental pero desgraciadamente mucha gente lo suele perder durante la escalada.

Comparto sus 7 puntos basicos aunque tengo una pregunta para usted:

Se puede dirigir solo? No se necesitan un equipo y empleados motivados y sobre todo conseguir clientes satisfechos?

Un saludo



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39. usuario registrado sitosur13/02/2010, 10:06 h.

Es evidente lo que nos traslada D. Leopoldo, es tiempo de ponerse a trabajar, de inmediato. Es tiempo de tomar en serio la situación que atraviesa nuestra querida España, y sobre todo, es tiempo de dejar de lamentarnos y tomar cartas en el asunto, cada uno en su esfera, dejando de lado algo que es improbable que ocurra, como es que ZP y su equípo tenga un plan. Propongo al Sr. Abadía, que los ciudadanos , empresarios y trabajadores demostremos a esta panda de politicos-funcionarios, que podemos vivir y mejorar, a pesar de ellos. [ mi modesta aportación inicial, consiste en esta soflama para subirnos nuestra estima, que lamentablemente nos la están dejando por los suelos, el amigo ZP y sus asesores]

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38. usuario registrado poraquiandamos13/02/2010, 07:26 h.

Sr. Abadia. Desgraciadamente, el sentido común es el menos común de los sentidos.

PD: digo yo que hoy la nómina del artículo debería pasarla a su amigo y al que fabrica las servilletas.

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37. usuario registrado julian7012/02/2010, 22:54 h.

Para diriguir hay que saber de donde partimos. Desgraciadamente este gobierno no tiene ni pajorera idea de donde estabamos, ni donde estamos, ni donde estaremos. La última cuando ZP dijo hace poco que ya estabamos saliendo de la crisis, el dato del PIB no han logrado maquillarlo y seguimos en recesión.

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36. usuario registrado jimmy12/02/2010, 22:18 h.

¡¡¡Este país no tiene solución!!!.
Un ejemplo por si alguien tenía dudas:
En una residencia de ancianos[pública]con capacidad para albergar a 180 ancianos, tiene establecida una plantilla de 150 trabajadores. Pero ayer mismo se contrató al trabajador 251, es decir que ya se han tenido que contratar -de más- a más de 100 trabajadores....¡¡¡DEBIDO A QUE HAY MAS DE 100 TRABAJADORES DE BAJA!!!.
Otra curiosidad: Una de las plazas está cubierta por 4 personas, es decir es el sustituto del sustituto del sustituto del sustituto.

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Acerca de...

@Leopoldo Abadía

Leopoldo Abadía es un chaval de 75 años, 12 hijos y 40 nietos y ex profesor del IESE, que asegura no saber nada de economía pero que ha puesto en claro la mejor explicación en castellano sobre la crisis subprime.
A partir de ahí, para su sorpresa, miles de personas de todo el mundo consultan diariamente su blog. Desde su atalaya de San Quirico, aporta una voz independiente sobre la complicada realidad económica y social actual. Sin más pretensiones.

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