Eyaculación precoz de los bancos centrales
@S. McCoy - 04/12/2007
Por favor, que alguien acuda en su ayuda. Es una llamada desesperada. La Reserva Federal sufre de eyaculación precoz. Está empeñada en inyectar liquidez a un mercado que no la necesita y amenaza con contagiar su enfermedad a otros bancos centrales alrededor del globo a los que la subidas de las tasas de inflación, se apelliden éstas nominal o subyacente, amenazan con desequilibrar sus economías. Que alguien, por favor, coja al paciente y le convenza de que los ciclos en el precio de los activos son sanos, que las correcciones de los excesos necesarias y que el rescate de los imprudentes no es sino pan para hoy pero hambre para mañana. Que alguien le explique, antes de que sea demasiado tarde, que incrementar la masa monetaria en circulación en el entorno actual no atajará las causas de la crisis ni permitirá aliviar sus consecuencias inmediatas sino que, por el contrario, puede conducir a un futuro aún más preocupante para la que es la mayor economía del mundo, no se sabe por cuanto tiempo más.
Y es que dar a la manivela es muy fácil. De hecho es la decisión más fácil. Sobre todo cuando la falta de competencia anterior, -de competente, no de competidor-, es una de las causas fundamentales de que la situación haya llegado a un callejón sin salida que deja a las bajadas de los tipos de interés como única solución factible. Ande yo caliente, ríase la gente. Bonita máxima para un banco central que hizo suyos los principios de actuación de algunos voraces partícipes en la actividad económica. Complacencia ante un mercado hipotecario plagado de mentiras y malas prácticas profesionales. Simpatía por unos bancos que apenas exigían garantías para los créditos multimillonarios concedidos a los llamados sponsors financieros, vulgo capital riesgo. Manga ancha ante la salida del balance de muchas entidades bancarias de bolsas de riesgo a fin de tener capacidad adicional para participar en la Ruleta de la Fortuna en que se había convertido el mercado de financiación. No lo ha podido resumir mejor Wolfang Münchau en FT: “los bancos como siempre: llevándose los beneficios en los buenos tiempos y suplicando la ayuda de los bancos centrales en los malos”.
Pena de que, la única solución factible, no sirva para nada. Al menos a día de hoy. Porque, se ha repetido hasta la saciedad, la crisis no es de liquidez, sino de confianza y, en última instancia, de solvencia. ¿Qué significa esto? Que por mucho que la Reserva Federal, -y el resto de los bancos centrales, con Canadá, Australia, Inglaterra y Europa decidiendo en los próximos tres días- bajen los tipos de intervención y/o de descuento, es muy poco probable tal y como está el patio ahora, que el mecanismo de transmisión de la política monetaria, que son fundamentalmente los bancos comerciales, funcione. Podríamos irnos al extremo de Citigroup, que considera un 11% de interés un nivel razonable para reforzar sus ratios de capital, pero no hace falta. Basta con mirar donde se encuentran las tasas del interbancario a uno y otro lado del Atlántico para darse cuenta de que el pájaro de liquidez que vuela, a la cazuela, va a ser la principal máxima de comportamiento de los bancos hasta prácticamente la primavera del año que viene, cuando concluya la ronda de resultados, y provisionamientos, anuales. Hasta entonces olvídense de cualquier mejora de las condiciones de crédito. Mal que le pese a muchos particulares e inmobiliarias en dificultades.
Es verdad, las bajadas de los tipos de interés traen como consecuencia inmediata una mejor valoración de la bolsa tanto en términos absolutos, -siempre que los diferenciales de riesgo se mantengan estables-, como en términos relativos, -si los beneficios son los que dicen ser, que está por ver-, al comparar favorablemente con la rentabilidad de una renta fija sin riesgo, deprimida en sus plazos largos como consecuencia de la compra masiva de bonos del tesoro que ha provocado la crisis actual. Sin embargo, creer que la economía real va a quedar inmune a todo el fenómeno financiero que se está produciendo es de una candidez realmente admirable. Pero claro, si no se vuelve a ser como un niño, probablemente no se alcanza el cielo que la bolsa tiene prometido a los que en ella confían. Perfecto. Pero, no lo olvidemos, es un acto de fe, que va más allá de lo que explica por sí sola la razón.
Opiniones de los lectores (11)
11. koiranosMartes, 12/12/2007, 12:01 h.
No hubo nunca que abandonar el patrón oro y crear BCs...
10. coMartes, 04/12/2007, 17:46 h.
Por primera vez en mucho tiempo no estoy de acuerdo en algo con McCoy. Los bancos (en general) están muy malitos y necesitan desesperadamente la liquidez de los centrales. En una lectura rapida del ultimo informe del FDIC (el Fondo de Garantia de depositos Americano) se ve que los agujeros en lo balances son abismales y que esto no ha hecho mas que empezar. Es lo que tiene el crecimiento basado en el aplancamiento... que llega un momento en que hay que pagar las rondas...
9.
Vicente TorresMartes, 04/12/2007, 17:11 h.
En otras palabras, hay pánico. Y a ver quien lo hace desaparecer.http://xpuntodevista.blogspot.com
8.
agricolMartes, 04/12/2007, 12:58 h.
Los mecanismos compensadores están desvirtuados por laglobalización y el control cada vez en menos manos, paradojicamente.
Las ondas de amortiguaciòn (juego de la cerveza) están tan adulteradas que no se perciben "desde fuera". La pomada cada vez está menos repartida.
De aquí que desde hace mes y medio tengamos hiperliquidez, y en lugar de sangrar, seguimos con transfusiones. El edema pulmonar es predecible.¿Para qué invertir si se puede comprar ya hecho a China a precio bajo y con garantía de caducidad por deterioro? Ppero por otro lado ¿Qué hacer con esta montaña de dinero? ¿Invertir en la bolsa china? No es preciso, los dólares fluyen para allá por otros canales.
Se siente; pero el fenómeno tiene que desarrollarse hasta el final, completar el ciclo, entrar en marcha la compensaciòn, oscilar y llegar al equilibrio. Y todo eso son que pase nada tipo Tores Gemelas o terremoto de Kobe o Katrina de turno.
Nos empecinamos en "el fin de la historia" y en que la economìa clásica está gagá, y la realidad trasciende... pero seguimos con la letra de cambio, ese es el tema.
En Abril aguas mil y seguiremos charlando en la cola del INEM.
7. lamellaMartes, 04/12/2007, 12:38 h.
No se si eyacula precozmente, pero lo que si es seguro es que de ese polvorón va a darnos un orgasmo cruzado en el bolsillo que nos va a durar unos cuantos años. Cordiales saludos desde orgasmilandia
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